P. Tengo sospechas que una tienda de mi barrio vende mercadería robada, especialmente porque sus precios son extremadamente bajos. ¿Está permitido comprarles?

R. Comercializar mercadería robada es un crimen muy serio para la ley judía. El libro de Proverbios (29:24) dice:

El cómplice del ladrón aborrece su propia alma, [ya que incluso] si lo hacen jurar [sobre el robo], no lo revelará.

El problema particular planteado por las escrituras es que el cómplice no revelará el robo, incluso bajo juramento, y por lo tanto se someterá a sí mismo a una maldición. Esto aplica específicamente a alguien que sabe acerca del robo, pero no a un cliente que no tiene conocimiento directo del crimen. Sin embargo, Maimónides, basado en un pasaje talmúdico, da un razonamiento que expande ampliamente el alcance de dicha prohibición:

Está prohibido comprar un objeto robado de un ladrón, lo cual es un pecado muy serio, ya que se alienta al malhechor y se genera que él vuelva a robar en el futuro. Porque si él no puede encontrar quien le compre, no robará nuevamente. Y sobre esto está dicho: "El cómplice del ladrón aborrece su propia alma" (1).

Maimónides ve esto de una forma sumamente severa. El cliente en este caso, no sólo es culpable por no llevar al ladrón ante la justicia por lo que hizo en el pasado, como se aprende en el versículo de Proverbios, sino que también es responsable por alentar, e incluso causar, que el ladrón robe en el futuro. En otro lugar, Maimónides conecta esto con la prohibición bíblica de poner un "obstáculo delante de un ciego":

Está prohibido comprar un objeto robado a un ladrón, y así mismo, está prohibido ayudarlo a alterar dicho objeto para que este sea comercializado. Porque quienquiera que hace esto u otras cosas similares, apoya al malhechor y viola [el precepto de] Levítico 19:14: "Y no pondrás un obstáculo delante de un ciego" (2).

El Talmud explica esta idea con una analogía. En un caso particular en donde el cliente de una venta ilegal es multado, el Talmud pregunta: ¿Por qué deberíamos multar al comprador? ¿Por qué no multamos al vendedor? A lo que se responde: "No es el ratón el que roba, el que roba es el agujero". En respuesta a esto, se argumenta luego que el agujero sin el ratón es inofensivo, por lo que dejar que el ladrón se salga con la suya no es una opción válida, pero la idea básica de que el agujero (el cliente) es lo que posibilita que el ratón (el ladrón) robe, si es aceptada (3).

Esta prohibición no se limita a casos en donde hay certeza absoluta de que el objeto es robado, sino que se extiende a cualquier caso en donde las circunstancias sean sospechosas. Por ejemplo, la mishná declara que uno no debería comprar lana, leche ni ovejas de un pastor, es decir, de alguien que trabaja como pastor para otros (4). Es verdad que existe la posibilidad de que él haya obtenido esos bienes legalmente, pero el hecho de que su trabajo principal sea pastorear los ganados de otra gente y que ahora esté vendiendo lana, leche u ovejas, es bastante sospechoso, justificando de esta forma la prohibición de comprar de él.

Si quieres comprar de esta tienda, sería una buena idea preguntarle al vendedor de dónde viene la mercancía y, antes de comprar, asegurarte que estás convencido de que es una buena explicación.

FUENTES: (1) Código de Maimónides, Leyes de Robos 5:1. (2) Código de Maimónides, Leyes de Objetos Robados y Perdidos 5:1. (3) Talmud Bablí, Guitín 45a. (4) Mishná Baba Kama 10:9.