Yo era un estudiante secundario idealista, y cuando fui a una feria laboral… entré en pánico. Pasando de stand a stand para escuchar sobre las distintas profesiones – dentista, investigador, abogado – me sentía sofocado. Todas las profesiones eran nobles, pero no me podía ver en ninguna de ellas. ¿Acaso 'crecer' significaba abandonar mi idealismo? Me rehusaba a creer que tenía que dejar atrás las diversas dimensiones de mi personalidad y mis pasiones para trabajar de 9 a 5 en una profesión que no reflejaría ninguna de ellas.

Traté de consolarme: Si soy un individuo único, tiene que haber algún trabajo único que se supone que deba hacer. Si consigo claridad en lo que me apasiona, si me atrevo a soñar sobre la diferencia que puedo hacer en este mundo, quizás mi trabajo soñado aparezca.

Ahora, 20 años después, hay cientos de categorías laborales que no existían en aquel entonces. Mucha genta debe haber reaccionado frente a la feria laboral como lo hice yo, y desde entonces su "trabajo soñado" debe haber aparecido mágicamente.

Tengo una teoría:

Los límites de nuestra creencia sobre lo que podemos hacer limitan el trabajo que finalmente encontraremos.

Tenemos dos opciones: Encajar en la caja de las opciones existentes o creer que nos fue dado un instinto para mejorar el mundo por alguna buena razón. Luego podemos intentar clarificar qué es exactamente lo que nos apasiona y cómo podemos usar nuestros talentos para lograrlo.

Él aceptó un trabajo que le importaba, pero que a duras penas pagaba las cuentas.

Vi esto con mi hermano, que se rehusaba a tomar "trabajos altamente remunerados" porque les faltaba idealismo. En cambio, aceptó un trabajo que le importaba, pero que a duras penas pagaba las cuentas. Diez años más tarde, él se encuentra dirigiendo una organización que se asocia con el gobierno para desarrollar grandes iniciativas nacionales, las cuales han cambiado la percepción pública sobre importantes asuntos sociales. Steve Jobs dejó la universidad y tomó clases de caligrafía; décadas después, esto le dio la habilidad y confianza para liderar el pulido diseño de Apple.

Cuando nos atrevemos a creer, creamos nuestra propia "oportunidad laboral".

Le conté mi teoría a un rabino.

"Dios es un empleador que da oportunidades equitativas", dijo.

"¿Qué significa eso?".

"El mundo es un lío. Y nosotros tenemos una sociedad con Dios para ayudar a arreglarlo. Quienquiera que sienta el dolor de lo que está ocurriendo en el mundo y quiera hacer algo sobre ello, Dios lo tomará para el trabajo".

"¿Y qué tiene que ver eso con ser un empleador que da oportunidades equitativas?" pregunté.

El rabino explicó: Oportunidades equitativas significa emplear a personas que no siempre son las más calificadas. A Dios no le importa si eres la "persona más calificada" o no. Él elige a la persona a quien le moleste lo suficiente como para querer hacer algo para convertir al mundo en un lugar mejor. Una vez que muestres que eres serio, Él te hará tener éxito –incluso si te faltan muchas de las habilidades necesarias.

Al ser liberado, Gilad Shalit les dijo a los periodistas que siempre creyó que volvería a ver a su familia. Ésta es una declaración impresionante para alguien que pasó cinco años en un aislamiento casi absoluto y con la constante incertidumbre que quizás estaba viviendo su último día. Es esta fuerte creencia lo que permite que ocurra lo que parece imposible – el intercambio de un judío por 1.000 prisioneros.

De la misma forma, el primer paso para hallar el trabajo soñado es simplemente creer que Dios tiene un plan especial para ti, y que Él puede hacer realidad cualquier cosa.

5 Pasos para Tu Trabajo Soñado

Dios tiene fondos ilimitados. Te hace respirar, hace que tu corazón lata y hace que el sol se eleve. Es el inversionista de riesgo más colosal.

Puedes obtener un trabajo en la ‘Corporación Arregla el Mundo’, que es dirigida por Dios; pero primero, necesitas saber qué "trabajo" específico quieres crear.

Piensa en algunas ideas para un trabajo potencial en donde te dirigirías a esta causa y usarías tus fortalezas de manera idealista (o entrénate en habilidades que aún no posees).

A continuación, tienes que postular al trabajo. Todo currículum debe captar el interés del empleador potencial. Si estuvieses armando una aplicación para tu trabajo soñado, esto es lo que necesitarías analizar:

1) Si tuviese 10.000 millones de dólares para cambiar al mundo, y pudiera hacer un solo proyecto, ¿qué haría? (por ejemplo: crear un movimiento cultural para enseñarle a los niños por qué "es divertido ser bueno").

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2) ¿Por qué me identifico con esta causa? (por ejemplo: desearía haber podido usar mi imaginación desde una edad temprana para visualizar cuan bueno podría ser el mundo).

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3) ¿Qué fortalezas tengo que podría utilizar en esta causa? (por ejemplo: creatividad, perseverancia, capacidad de vender).

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4) A menudo el primer paso para mostrar que estamos determinados para hacer una diferencia es hacer lo que no nos sale naturalmente. ¿Qué fortalezas y habilidades que no tengo necesitaría para tener éxito en la causa? (por ejemplo: ocuparme de los detalles pequeños, paciencia, habilidades organizacionales)

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5) Vuelve a tu causa de 10.000 millones de dólares. Dado que en este momento no tienes el dinero para materializar tu plan, ¿qué cosa sí podrías hacer ahora con tus recursos actuales de tiempo y dinero? (por ejemplo: usar ideas creativas para enseñarles a mis propios niños, durante una hora a la semana, "por qué es bueno ser bueno").

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Haciéndolo Real

Cuando hayas completado tu plan, será tiempo de presentar la aplicación. Harás esto mediante el declarar en voz alta: "Creo que Dios tiene un gran plan para mí". ¿Lo estás diciendo con convicción? Dilo hasta que realmente lo sientas, incluso si tienes que fingirlo las diez primeras veces.

El paso siguiente, y final, es abrir las puertas de la bendición mediante hacer esa acción que sí puedes hacer. Esto expresa tu confianza en que Dios puede hacer lo que sea (incluso para el pequeño tú).

La travesía comienza con un paso.

Cuando los judíos estuvieron atrapados entre los egipcios y el Mar de los Juncos, un hombre –Najshon ben Aminadav- se metió en el mar, y sólo entonces el mar se abrió. Para ver una apertura del mar en nuestras propias vidas, debemos dar ese primer paso para implementar la idea en la que creemos. Al clarificar lo que nos apasiona, y creer que hay algo que podemos hacer para mejorar al mundo, abrimos canales de oportunidad.

Sin embargo, el cambio sólo ocurrirá cuando estamos dispuestos a dar ese incómodo primer paso. Hacerlo –por más insignificante que parezca con respecto a materializar tu sueño- es lo que ayuda a que el mar se divida.

Si comienzas con este primer paso, empezarás a ver que tu vida se acomoda de una forma que te hará emerger como "la persona indicada para el trabajo" en una causa que te apasiona, y en un área en la que realmente puedes hacer una diferencia.