En septiembre del 2004, Dove hizo algo radical para una compañía en la industria de la belleza: lanzó una campaña de anuncios que no presentaba a la típica modelo talla 0, sino a mujeres reales que desafiaban claramente a la flaca chica estrella que ha venido a representar el “ideal” de la forma femenina para los medios de comunicación. Dove también alentó a las mujeres a compartir sus ideas acerca de la campaña en su sitio de Internet, esperando estimular una discusión acerca de la belleza, cuya definición se ha hecho más estrecha que las faldas tubo que se muestran en las revistas de moda.

Siete de cada 10 niñas sienten una insuficiencia en relación a su apariencia, desempeño en la escuela, y/o relaciones.

"La baja autoestima entre chicas y mujeres jóvenes ha llegado a un nivel de crisis", dijo la Dra. Ann Kearney-Cooke, una psicóloga que colaboró en el reportaje nacional de Dove llamado Real Girls, Real Pressure (Chicas Reales, Presión Real) acerca del estado de la autoestima. El reportaje reveló que siete de cada diez niñas sienten una insuficiencia en relación a su apariencia, desempeño en la escuela, y/o relaciones. Lo más perturbador es que las niñas con baja autoestima están teniendo conductas dañinas y destructivas que pueden dejar una huella permanente en sus vidas. Dentro de ellas se incluyen desórdenes alimenticios, cortes, drogas, bebida y agresividad. “Este reportaje confirma las peligrosas consecuencias de los rechazos por 'apariencia', 'aspectos académicos' y 'popularidad' en el sentido de la autovaloración y auto-aceptación de una niña”, agrega ella.

La investigación de Dove no resulta sorpresiva para nadie en el campo de la salud mental hoy en día. La Dra. Barbara Becker Holstein, Doctora en Educación, es la autora de dos libros acerca de la autoestima en niñas: The Truth: I’m a Girl, I’m smart and I Know Everything (La Verdad: Soy una Chica, Soy Inteligente y Lo Sé Todo) y The Enchanted Self (El Yo Encantado). Holstein afirma que en sus 25 años de psicóloga, la presión sobre las niñas de edad intermedia (“tweens”) y adolescentes por verse sexy se ha intensificado enormemente. Ella ve también una correspondiente disminución en la habilidad de las niñas para acceder a pensamientos positivos acerca de ellas mismas y de sus habilidades. Demasiado a menudo, dice ella, niñas y mujeres tienen una visión retorcida de cómo se ven realmente.

"Atendí a una niña de 17 años que era alta y hermosa, pero ella se sentía desgarbada. Se escondía bajo un cabello largo y se cubría su cara, y necesitaba que su madre hablara por ella. Si las niñas reciben el mensaje de que no son bien consideradas, pueden realmente sufrir problemas de imagen", observa ella.

Holstein piensa que las mujeres sufren con mayor agudeza la influencia de los medios de comunicación que los hombres, ya que ellas interiorizan los mensajes de su alrededor con mayor facilidad, ya sea que esos mensajes provengan de casa o de afuera. Como resultado, la moda de que las chicas jóvenes se vistan con ropa atrevida (ropa que hace una generación atrás sólo habrían vestido las mujeres callejeras), exacerba el problema. “Hemos perdido ese sentimiento de que una mujer es una reina en su propio derecho”, dice ella.

Lyn Mikel Brown, profesora de educación en la Universidad de Colby en Waterville, Maine, ha documentado en su libro Packaging Girlhood, los confusos y negativos mensajes que los vendedores les envían a las chicas. “Ellos quieren vender un mensaje de “poder femenino” pero los productos y las vestimentas no están enfocados en cambiar el mundo, están enfocados en la imagen de la niña, la cual está siendo cada vez más “enrosada y sensualizada”, dice Brown. “Tween” es un término de marketing utilizado para motivar a niñas cada vez más jóvenes a auto-deshumanizarse, a menudo apuntando hacia un modelo de niña estilo Paris Hilton o Britney Spears”.

Brown dice que si bien muchos padres se preocupan de proteger a sus niñas de ser intimidadas, ellos también están comprando la misma mercancía que destruye la autoestima de sus niñas. “Los rosados rápidamente se transforman en provocativos rosados y rojos, los que son utilizados para vender todo, incluso bebidas energéticas rosadas que contienen un supresor herbal del apetito”, indica ella.

Háblalo

Cuando habla con grupos de padres, Brown trata de despertar conciencia acerca del subversivo impacto del marketing actual en la autoestima de las niñas. Esto incluye no solamente la ropa sensual, sino también populares libros para “tweens” y adolescentes presentando temas de “chicas malas”. “La hermandad es poderosa, es un slogan que está muy en el pasado”, afirma Brown. Su organización, “Hardy Girls, Healthy Women” (Niñas Resistentes, Mujeres Sanas) espera promover un sentido propio más sano para niñas, e incluye recursos y preguntas sugeridas para que padres le formulen sus hijas para ayudarlos a ambos a pensar de forma más critica acerca de la influencia de los medios de comunicación.

"No podemos detener a los medios, pero los padres tienen mucho más control sobre esto de lo que piensan", cree Brown. Holstein está de acuerdo, y le pide a los padres que hablen francamente con sus hijas acerca de cómo algunas de las modas actuales las hacen sentir. Si una niña solamente se encoge de hombros y dice, “Esa es la forma en que todo el mundo se viste”, ella aconseja a los padres que refuten, “Busquemos las mejores alternativas para que tú estés cómoda”.

"Tienes que darle a las niñas una base verdadera desde la cual puedan tomar buenas decisiones acerca de lo que visten y consumen", dice Holstein. “Los padres pueden huir de estas discusiones porque tienen miedo de compartir demasiado, pero hay formas de compartir lo que está bien y correcto sin exponer tus sentimientos o tu pasado”.

Cuando una niña se siente bien consigo misma, la imagen corporal encuentra su lugar.

De hecho, el reportaje de Dove valida el hambre que tienen las niñas por un aporte parental: en su encuesta a más de 1,000 niñas, 67% de las niñas entre 13-17 años dijeron que recurrieron a sus madres cuando se sintieron mal consigo mismas, mientras que un 91% de niñas entre 8-12 años lo hacen.

Imagen del Alma

Pero de acuerdo a Gila Manolson, autora de The Magic Touch (El Toque Magico), Outside/Inside (Afuera/Adentro) y Head to Heart (Cabeza a Corazón), y conferencista de renombre internacional que reside en Israel, “La imagen corporal es una cortina de humo. El verdadero tema es una imagen del alma, porque cuando una niña se siente bien consigo misma como persona, su imagen corporal encuentra su lugar”. Manolson observa cuán asombroso es que algunas mujeres jóvenes con las que ella ha hablado y que tienen una apariencia promedio e incluso no tan atractivas en figura se consideran a si mismas bellas, incluso sexys. “Estas niñas exudan la confianza que viene de tener una imagen del alma saludable”, observa Manolson. “Y la confianza es muy atractiva”.

Manolson admite que es mucho más fácil desarrollar una imagen del alma saludable en Jerusalem que en Nueva York o en Los Ángeles. Sin embargo, “Yo creo que los padres influencian la auto-imagen de una niña más poderosamente que todos los medios”, dice ella. “Los medios proyectan imágenes de mujeres que no existen. Cualquier mujer que hubiese tenido proporciones de Barbie hubiese muerto de malnutrición”.

Su prescripción para imágenes corporales más saludables entre las niñas es más drástica: “Desconéctense de los medios”, aconseja ella. “La moda y las revistas para mujeres son tóxicas para la autoestima femenina”. Debido a que estas revistas solamente presentan mujeres de “apariencia perfecta” (cuyas imágenes han sido retocadas y manipuladas digitalmente), tener estas revistas en casa “es como tener una intravenosa goteando heroína en las venas de una niña. Muchos estudios han demostrado muy claramente que mientras más exposición tienen las mujeres a estas revistas, más bajo cae su autoestima, mientras que la satisfacción de los hombres con sus esposas también disminuye después de ver este material”.

Cuando Manolson habla con mujeres acerca de estos temas, le preguntan a menudo como lidiar con hombres, quienes tienen ahora expectativas poco realistas y superficiales acerca de la belleza femenina. “Es un tema doloroso, y los hombres necesitan una gran re-educación sobre esto. Con cada parte del cuerpo tan fácilmente disponible a la vista, estamos perdiendo la habilidad de tener intimidad verdadera, porque las mujeres se sienten insuficientes y los hombres tienen expectativas poco realistas. Necesitamos recrear la idea de la intimidad verdadera basada en apreciar la belleza única de la otra persona, tanto por dentro como por fuera”.

Tzniut es una auto-definición interna que te libera de la necesidad de hacer ostentación física de ti.

Manolson cree que el concepto judío de tzniut – recato – es el antídoto más poderoso para este problema. “Tzniut significa saber profundamente quién eres. Es una auto-definición interna que te libera de la necesidad de hacer ostentación física de ti”, explica Manolson. “Las mujeres que poseen tzniut tienen su privacidad física protegida; ellas simplemente no están a la muestra para ser comidas con los ojos o para ser juzgadas por el ojo crítico del público. La industria de la belleza alimenta a las mujeres con inseguridades, así que el mayor enemigo para esta industria es una mujer que tiene una imagen del alma saludable y se conduce con recato”.

Todos concuerdan en que la verdadera auto-valoración debe provenir de adentro. En su práctica, Holstein ayuda a pacientes a pensar en momentos de su vida en que se sintieron bien consigo mismas, y les pide que traigan cosas que hayan escrito o hecho que muestren sus talentos. Después ella ayuda a las pacientes a construir sobre esta base para crear cimientos de valoración interna. “Demasiadas mujeres son solamente capaces de conectarse con mensajes que han recibido del mundo exterior, los cuales muy a menudo no hacen nada por afirmar su valor”, dice Holstein. “Toma más trabajo acceder a los mensajes positivos que ellas han recibido en sus vidas”.

Manolson también prescribe una dieta continua de actividad altruista, estar con amigas, leer libros que valgan la pena para llenar el tiempo que de otra forma pasarías viendo televisión o leyendo revistas de consumo o moda para mujeres. “No hay nada mejor para la auto-estima que hacer algo por otra persona. Después de un tiempo, serás capaz de irradiar felicidad”.