“A veces duele mucho cuando el doctor pone una aguja en mi brazo”.

Estoy visitando a Lily, de cinco años, cuya madre atiende a mis clases de educación. El verano pasado, Lily tuvo unos dolores de cabeza terribles. Una noche, se volvieron tan terribles que Lily despertó a sus padres en medio de la noche. El shock de recibir un diagnóstico de tumor cerebral fue enorme.

Los tratamientos iniciales de Lily incluyeron seis semanas de radiación y quimioterapia, y luego más quimioterapia. Además de los días de tratamiento, Lily nunca se quejó o perdió un día de escuela. Este verano, Lily comenzó una prueba con una droga clínica.

Estamos sentadas una frente a la otra, la bella Lily, su increíblemente gentil madre, Felicia, y yo. Lily está conversando y ocupada coloreando una caja de tzedaká blanca que yo traje.

Ella se detiene por un momento y su suave voz se pone seria. “A veces duele mucho, sabes. Y me asusto”.

Felicia se inclina hacia Lily. “Está bien mi amor, a veces todos nos asustamos. A mí me asustan las arañas, ¿sabías?”.

Los ojos de Lily se agrandan.

“Y a mi me asustan los bichos grandes”, agrego yo. “Y no sólo eso, uno de mis hijos se asusta con los truenos y relámpagos. Está bien tener miedo a veces”.

Lily se ríe. Quiero tomar a esta preciosa niña en mis brazos y besarla hasta que se vayan todos sus miedos.

Conduciendo a casa, no puedo sacarme a Lily de la cabeza. Trato de encontrar algún pensamiento profundo para salirme. Mientras paso tiempo con Lily y Felicia, siento como si hubiera tenido acceso a uno de los momentos más preciados en el tiempo. Me emociona esta niña y su dulce inocencia mientras enfrenta un desafío extremadamente difícil.

Nuestra Elección

No existe una vida sin adversidades. Es cierto, algunos desafíos son más arduos que otros, pero para cada persona, su desafío es una batalla cuesta arriba. Problemas de salud, problemas financieros, estabilidad matrimonial, dificultades al criar a los hijos, son solamente algunas de las luchas que tenemos que enfrentar. No podemos escoger el desafío de nuestra vida. Pero podemos escoger cómo atravesar el desafío. ¿Nos convertiremos en mejores o en peores personas? Eso depende de nosotros.

No podemos escoger el desafío de nuestra vida. Pero podemos escoger cómo atravesar el desafío.

La palabra en hebreo para desafío es "nisaión". La raíz de la palabra es "nes" que puede también definirse como "milagro" o "estandarte". Mi madre me explicó una vez que mientras pasamos nuestro nisaión, la prueba de nuestra vida, y luego salimos más fuertes y más sabios, hemos creado nuestro propio estandarte personal. Hemos desenterrado una parte de nosotros que hasta ahora había permanecido escondida. Hemos descubierto nuestro potencial oculto. Y eso se convierte en el milagro de la vida.

Nuestro estandarte es el legado por el cual seremos recordados. Cuando estamos atravesando dificultades, en vez de ser miserables y hundirnos en la desesperación, preguntémonos, "¿Cómo he coloreado mi estandarte?" ¿Escogí crear un estandarte lleno de colores, fe, coraje, y fuerza, o me tapé con la sábana y me abrumé con mi tristeza? ¿Me acerqué a otros en la vida o solamente tuve espacio para mí mismo?

Una Bondad al Día

Felicia me dijo que la clase de Lily se había embarcado en su propio proyecto de tzedaká este año. Luego de juntar monedas, la clase discutió a donde iría la caridad. La maestra de Lily llamó para decir que Lily había levantado la mano para expresar su deseo. Ella describió ir al doctor y encontrar niños en la oficina que tenían solamente unos cuantos juguetes y crayones para jugar mientras esperaban. Algunos juguetes estaban rotos y eran viejos.

"¿Podemos dar la caridad a la oficina de mi doctor?", preguntó ella.

La decisión fue unánime.

Si esta niña, entre todo su dolor, puede pensar en otros y entender sus necesidades, ¿qué pasa con nosotros?

Si esta niña, entre todo su dolor, puede pensar en otros y entender sus necesidades, ¿qué pasa con nosotros? ¿No podemos sensibilizarnos a pesar del estrés, para abrir nuestros ojos y traer bondad todos los días a este, nuestro mundo?

Los padres, especialmente, necesitan recordar que la mayor de las bondades comienza en casa. Hay veces en que tenemos paciencia para el mundo pero nuestros propios hijos o pareja se quedan esperando una palabra de compasión o una oreja comprensiva. La próxima vez que tu hija te pida un cuento antes de dormir o tu hijo te pida jugar a la pelota, di que sí. Y dilo con una sonrisa, como si realmente quisieras pasar tiempo con ellos. Tómate un momento para llamar a tu pareja durante el día, incluso mandar un mensaje de texto. No empieces a hablar de tus irritaciones diarias o de qué cuentas tienen que pagarse. En vez de eso, simplemente dile "Te amo". "No puedo esperar para verte".

Luces para Lily

Jennifer, una vieja amiga de la universidad de Felicia, quería "hacer algo" por Lily, ¿pero qué?

Reconociendo el poder de hacer mitzvot en el mérito de otro, Jennifer comenzó una campaña llamada "Luces para Lily". Cada semana ella envía cientos de e-mails que luego son reenviados a cientos de personas más, pidiéndoles a mujeres que enciendan sus velas de Shabat y agreguen un rezo especial por Lily. Algunas de estas mujeres nunca han encendido velas de Shabat. Algunas nunca han rezado realmente. Pero somos una familia y somos responsables el uno por el otro.

Así que esta semana, y todas las semanas que vendrán, mientras enciendas tus velas de Shabat, por favor cierra tus ojos y penetra los cielos. Tómate un momento y reza por Lea Jana bat Frayda Rajel. Escoge una nueva mitzvá, has un acto de bondad, da caridad, y piensa en esta pequeña niña que me ha enseñado cómo manejar los desafíos de la vida mientras piensas en los demás. Y cuando termines de leer este artículo, pásalo. Unámonos como pueblo.

Lily seguramente ha pintado el estandarte más increíble. Ahora es nuestro turno.