Reproducido con el permiso de la autora y The Wall Street Journal © 2007 Dow Jones & Company, Inc. Todos los derechos reservados

Al comienzo de este año, recibí la llamada con la que todo autor sueña. Wendi Wan, una productora del programa "Dr. Phil" le avisó a mi editora que el famoso psicólogo quería producir un programa sobre mi nuevo libro, "Girls Gone Mild: Young Women Reclaim Self-Respect and Find It's Not Bad to Be Good" ("Las Jóvenes se Vuelven Tranquilas: las jóvenes reclaman auto-respeto y encuentran que no es malo ser buenas"). Ellos necesitaban algunas copias de mi libro de inmediato y rápidamente me sometieron a un interrogatorio de una hora. Para mi gran alivio, pasé la investigación y mi aparición en "Dr. Phil" fue confirmada. Los productores solicitaban que otras personas aparecieran conmigo y ellos necesitaban mi ayuda. Por las siguientes dos semanas la señora Wan estaba en contacto conmigo casi todos los días, ya que yo le recomendaba jóvenes que estaban boicoteando ciertas compañías debido a las campañas de publicidad que tenían, y a chicas que habían hecho llamados públicos por ropa que cubriera sus vientres. Se arreglaron entrevistas con estas jóvenes defensoras de la dignidad, y el programa empezó a arreglar los preparativos para mi viaje.

De repente, así tan rápido como la señora Wan había aparecido en mi vida, así de rápido desapareció. Cuando mi publicista pudo contactarla por teléfono, ella le comentó que nuestro programa había sido cancelado. Yo estaba decepcionada, pero así es el negocio de la televisión. Al día siguiente, una mujer que yo conozco me preguntó si yo podía acompañarla al programa de "Dr. Phil"; ellos estaban filmando un segmento acerca del recato y le pidieron que reuniera a otras personas para ir con ella. Sonriendo, me di cuenta que el programa seguía en pie, sólo que iba a ocurrir sin mí. Un productor después me explicó que "nosotros no traemos autores al programa ya que Dr. Phil (McGraw) es el experto".

Recientemente, el episodio "Tranquila vs. Salvaje" finalmente salió al aire. Ninguna de los modelos ejemplares de chicas adolescentes que yo había recomendado estaba ahí. El programa en su lugar presentó una guerra entre jóvenes "salvajes" que querían verse provocativas, y sus padres "fuera de moda".

Ya perdí la cuenta de cuantas veces las chicas describieron a sus padres como despistados, anticuados o "simplemente viejos". "Son dos generaciones distintas", le decían al espectador una y otra vez. Una chica joven sugirió que sus padres estaban "celosos", ya que sus cuerpos arrugados ya no eran atractivos. Finalmente, involucrándose en esa pelea de gatos que el mismo había creado, Dr. Phil concluyó que los jóvenes sienten que los adultos "deben modernizarse con el tiempo". Él comparó a Megan, una niña de 11 años que le encantan las micro minifaldas, con su hijo de edad universitaria que lleva el cabello cortado como un punk, e incluso le indicó a los padres de Megan que debían ser más flexibles y darle más "libertad" ya que "ella es una estudiante de puros 10".

Pero al omitir a todas las jóvenes ejemplares de su programa, Dr. Phil sin darse cuenta reveló cuanta distorsión se requiere para apuntalar esta pelea mediática. La dicotomía entre adultos remilgados y jóvenes salvajes resulta ser, bajo una mirada más atenta, un gran dogma de los adultos. Sí, muchos jóvenes se están rebelando, pero hoy se rebelan cada vez más para defender sus altos estándares frente a los bajos promovidos alrededor de ellos.

La revista Bratz por ejemplo, hizo una publicación dirigida a las niñas de 9 años, donde se promociona un mini vestido escotado y se adulan los gustos de Paris Hilton, pero mientras sus lectoras crecen, muchas se vuelven locas por programas sencillos y aptos para todo público como "High School Musical".

La revista Seventeen le dice a las jóvenes: "te conviene seguir estas reglas para no parecer desesperada luego de una ruptura", y que una chica está lista para tener relaciones sólo si puede estar tranquila en romper con su novio después de ello. Tal como una chica me comentó después de haber leído ese consejo, "Si logras estar tranquila si tu novio te deja después de haber tenido relaciones, ¡entonces probablemente el no te importa lo suficiente como para estar con él!".

En muchas universidades, la administración invita a los nuevos estudiantes a una sátira teatral, donde se representa al sexo como una actividad sin importancia. Pero son los estudiantes, no sus padres, los que tratan de revivir la idea de que el sexo es significativo. En la Universidad de Harvard, docenas de estudiantes son miembros del grupo "Revolución por el Amor Verdadero". Este año, el grupo de abstinencia de Princeton incluso persuadió a la facultad de lo bueno que sería agregar un personaje casto en la obra "Sex on a Saturday Night" (Sexo en una Noche de Sábado).

Sintiendo el surgimiento de una generación más conservadora, Phillip Longman, escritor de la revista de negocios de Harvard, advirtió a los lectores en su publicación de febrero que debían "pensar dos veces" antes de vender videojuegos explícitamente sexuales: "Las empresas que se han apoyado en el sexo para vender productos... pueden provocar debido a esto boicots contra todos sus productos". Las campañas de mercadeo sexy de hoy en día "pueden ser vistas como reliquias de un pasado decadente". Esto es lo que pasó en el 2005 cuando chicas adolescentes estuvieron en contra de los logos escritos en las camisas de la marca Abercrombie & Fitch. No fueron los padres, si no las mismas chicas las que lograron que la compañía retirara una camisa de la tienda que llevaba un logo que decía: "¿Quién necesita cerebro cuando tiene estas?".

En varias ocasiones, en los años recientes, la Campaña Nacional de Prevención de Embarazo en Adolescentes descubrió que el doble de los adultos y adolescentes respondieron "sí" a esta pregunta: "¿Crees tú que es vergonzoso para los adolescentes admitir que son vírgenes?". Yo tengo una carpeta en mi mail llena de historias de esta desconexión generacional. Una chica de 19 años me escribió después de que su madre la presionara para que vaya a bares en días de semana. Escuche de una chica de 16 años que sus padres piensan que ella es "Victoriana" porque "discúlpenme si el sexo no es mi tema favorito en la cena".

Y después, está mi mail favorito que recibí en Octubre: "Cuando yo tenía como 12", dice una mujer de 23 años, "mi madre vino un día a buscarme después del colegio y evaluando mi típica blusa holgada y mis jeans me dijo, "ya deberías empezar a usar camisas más chicas, eso es lo que los hombres quieren". Yo, claro está, sólo me sonrojé y le murmuré "está bien mami". Ahora que soy mayor, me doy cuenta que en vez de haberme avergonzado le debí haber dicho "¿y qué hay con lo que yo quiero?".

Estas son las voces que no escucharas en "Dr. Phil". Pero, oye, él es el experto.