Experta en cansancio

Es de sabiduría común que los esquimales tienen veinte palabras para nieve. Ellos son expertos en nieve. Mi esposo frecuentemente saca a relucir que los judíos somos expertos en alegría. Veamos la cantidad de formas en que describimos nuestro regocijo durante un matrimonio.

  • sasson (alegría)
  • simjá (regocijo)
  • guila (felicidad)
  • rina (júbilo)
  • deetza (ánimo)
  • hedva (deleite)

Desde la alegría del día de mi matrimonio, yo me he convertido en una experta en cansancio. Yo necesito por lo menos diecinueve palabras más para expresar todos sus diversos aspectos. Al final del día decir “estoy cansada” no le hace justicia a la profundidad del desaliento que siento. Al igual que “dolorosas” es una descripción liviana para las aflicciones del parto, “cansada” no alcanza para describir mi experiencia.

Preparé nueve almuerzos y llevé a nueve niños hacia y de vuelta de la escuela, en variados horarios… Compré y cociné la cena… Me junté con dos personas para enseñarles y llamé a otras dos para que se interesen en aprender sobre judaísmo… Asesoré a una pareja que está a punto de casarse… Leí 15 libros de "Cuentos para niños", caminé en la trotadora, y llamé a una amiga que necesitaba ayuda… Envié un panfleto para una clase de cocina y traté de destapar el drenaje de la ducha…

¿Es el momento de poner mis pies en alto? ¿Puedo descansar ahora? Ya lo creo, pero entonces pienso en un anuncio que he visto anunciando clases de kickboxing: “Descansarás cuando estés muerta”. Estoy exhausta, y sigo empujando.

Utilizando cada minuto

Dice en la Torá que cuando nuestro antepasado Abraham envejeció, “vino con sus años”. Este extraño lenguaje vino a enseñarnos una idea importante – que él utilizó todo su tiempo productivamente. Él era conciente del valor del tiempo y no quería desperdiciar ni un solo momento. Él ciertamente no se hubiese rebajado a “matar” el tiempo.

Cuando yo estoy cansada por haber aprovechado cada minuto, hay entusiasmo incluso en la fatiga. Me imagino que es como un granjero después de un largo día de estar recolectando la cosecha – fatigado hasta los huesos, pero también lleno de una sensación de placer y de logro. Pero cuando yo estoy cansada porque apenas resistí el día – hice los movimientos, permanecí en piloto automático – entonces me siento vacía y deprimida.

Y prometo nuevamente tratar de aprovechar mi tiempo al máximo con alegría y entusiasmo.

Cada momento es una nueva oportunidad

Cuando estoy conduciendo mi automóvil, estoy conciente de una oportunidad. Puedo poner una cinta de sabiduría judía, para aprender y estar elevada espiritualmente o, puedo perder esa oportunidad y encender la radio, y escuchar las noticias nuevamente.

Yo quería una vida llena de sentido y estar cansada es un pequeño costo que hay que pagar.

Cuando estoy esperando en una fila, puedo dejar mi mente libre, fantaseando con mi próximo paseo de compras, o puedo pensar en los rasgos de carácter que quiero trabajar, en gente que quiero ayudar. Puedo frustrarme o trabajar mi paciencia. El día está lleno de momentos que pueden utilizarse más productivamente, más alegremente.

Estoy tan cansada. Pero todo este esfuerzo es revitalizador y vivificante. Yo tenía la fantasía de que ahora que todos mis hijos están en la escuela (¡después de 15 años!) yo iba a ocupar mi tiempo relajándome en una cafetería leyendo el periódico. En vez, cada momento pareciera ser coreografiado. ¿Cómo sucedió esto? Me doy cuenta que es por las elecciones que hice - yo quería una vida llena de sentido y estar cansada es un pequeño costo que hay que pagar.

El precio de dar

Debemos combatir la publicidad que constantemente nos está diciendo que las vacaciones son la meta, que la jubilación es el placer máximo. Los hombres mayores y exitosos, con quien mi esposo estudia, le dicen todo el tiempo: “Nosotros no queremos jugar golf todo el día. Nosotros queremos trabajar. Queremos sentirnos útiles”. Es una gran bendición ser productivo.

En el funeral de una amiga cercana hace unos años atrás, me di cuenta cuán privilegiada soy de estar en la posición de dar. Recé para que Dios me continúe enviando oportunidades de dar a otros. ¡Y mis rezos fueron escuchados!

Estoy cansada. Pero me siento bendecida. Entonces por ahora voy a ignorar todos esos anuncios publicitarios de "Vacaciones en el Caribe", y voy a seguir empujando. Voy a renovarme con el sueño y voy a despertarme con excitación y energía para enfrentar un nuevo día.