Los niños son muy demandantes y muy deliciosos. Es una tentación para la nueva madre el dedicar toda su atención a su bebé y dar por sentado el amor y la devoción del padre.

Pero dar por sentado el amor de cualquier persona es siempre un error, particularmente en un matrimonio.

Sin importar cuan cansada o cuan distraída estés, debes hacer tiempo para tu esposo. Comencemos por vestirse (esa bata vieja y manchada con leche simplemente no te hace ver linda). Un poco de maquillaje. Una sonrisa en tu cara. Un poco de atención

Los riesgos de descuidar a tu esposo

Sí, estás cansada… ¡No!, ¡estás agotada! Y no hay nada más fascinante que tu bebé recién nacido. Pero debes trabajar duro para mantener el interés en la vida de tu esposo y en la vida de tu matrimonio.

Contratar a una niñera no es un lujo. Los padres necesitan reconectarse, salir en una cita, recuperar el romance. Y yo sugiero que durante la cita dejen el tema del bebé fuera de la conversación.

Aunque idealmente los niños son la máxima experiencia para crear lazos, no es siempre así. Tener un nuevo niño, con todo el entusiasmo que conlleva, es también uno de los mayores estreses de la vida, y desafortunadamente ha puesto tensión en muchos matrimonios. Yo he aconsejado a muchas parejas cuya relación está en problemas debido a que el esposo siente que sobra, que es innecesario, excepto cuando es requerido para cambiar un pañal o aliviar los brazos cansados de la madre.

A pesar de que la mayoría de nosotros vive con presupuestos apretados, contratar una niñera es una necesidad, no un lujo. Los padres necesitan tiempo para ellos. Los padres necesitan reconectarse, salir en una cita, recuperar el romance. Y yo sugiero que durante la cita dejen el tema del bebé fuera de la conversación.

Se cuenta una famosa historia acerca de una familia pobre con muchos hijos. Alguien les llevó un huevo. La madre se escondió en su habitación y se comió ella el huevo, sin compartirlo con ninguno de sus hambrientos hijos. A primera vista esta historia parece ser de egoísmo. Pero una segunda mirada nos muestra la realidad. Esta madre sabía algo muy importante. Sus hijos la necesitan y cuentan con ella. Y ella necesitaba estar fuerte para ellos.

Tu bebé y todos tus hijos necesitan que tú y tu marido tengan un matrimonio fuerte – para el bien de ustedes y el de ellos.

Un matrimonio fuerte va primero

Encontrar tiempo para la intimidad física después del nacimiento de un bebé es un desafío aparte y único. Estás cansada, tu cuerpo ha cambiado, el bebé demanda demasiada atención y llora en los momentos más inoportunos. No obstante, es crucial no descuidar esta área de nuestras vidas. Esta es la oportunidad para nuestra conexión más intensa el uno con el otro y con nuestro Creador.

La intimidad no trae solamente satisfacción física, no trae solamente cercanía emocional, sino también trae la Presencia Divina al hogar. Es una alegre mitzvá que es crucial para la fortaleza de nuestros matrimonios. Debemos reservar tiempo para dar a este aspecto de nuestra vida de casados la atención que se merece.

Intimidad con adolescentes alrededor

Cuando tus hijos lleguen a la adolescencia, un desafío completamente nuevo se presenta. Las demandas físicas se han relajado (¡a pesar de que aún puedas tener noches sin dormir!) pero las demandas emocionales son mucho mayores, distraen más, y por lo tanto son mucho más propensas a amenazar la intimidad marital.

Encima de todo eso, ¡estos niños nunca quieren irse a dormir! Ellos tienen deberes del colegio, están hablando por teléfono, necesitan revisar sus correos electrónicos, etc., etc., etc. ¿Cómo encontramos esos momentos privados? Y una vez que los encuentras ¿Cómo te relajas y te haces el animo?

Unos cuantos consejos prácticos:

  • Prepara la atmósfera. Música, vino, y velas ayudan a bloquear el ruido y los pensamientos sobre el mundo que está justo afuera de la puerta de tu habitación.
  • Concéntrate en el placer.
  • Concéntrate en la importancia.

El mundo secular trata a la intimidad física de forma casual. Nosotros reconocemos que es la piedra angular para un entendimiento más profundo de nosotros, del otro y de nuestra relación con Dios.

Reconocemos que el amor, la entrega y el placer son elementos vitales de un matrimonio estable y duradero, lo cual, al mismo tiempo, es el mejor regalo que podemos hacerle a nuestros hijos, a cualquier edad.