¿Son nocivas las muñecas Barbie para la imagen que tienen las niñas sobre sí mismas?

Muchos han criticado a Barbie por su figura extra delgada, imposible de conseguir, la cual ha tenido un efecto negativo en la forma en que las niñas ven sus propios cuerpos. Algunos han llegado incluso a vincular a las muñecas Barbie con desórdenes alimenticios y con una pobre imagen corporal de las niñas.

Conozcamos a la muñeca Lammily Doll. Soñada por el artista Nickolay Lamm (25), esta muñeca ha sido descrita como la anti Barbie. Lamm posteó sus dibujos de lo que sería Barbie si tuviera el cuerpo de una adolescente promedio de 19 años. La diferencia entre las dos figuras fue sorprendente y su post se hizo viral. Después de hacer muchas investigaciones, Lamm decidió producir la muñeca, para lo cual recaudó más de $500.000 dólares, superando con creces su meta inicial. Lamm se describe a sí mismo como "un muchacho normal con una laptop que piensa que existen otras opciones".

Lamm dice que no había pensado en el tema hasta que un día vio a Barbie y "pensó que se veía extraña".

"A veces puedo sentirme inseguro; es difícil imaginar por lo que las mujeres deben pasar. Están sujetas a estándares de belleza mucho más altos que los hombres", dijo Lamm.

El lema de esta nueva muñeca es: “Lo promedio es hermoso”.

Por mucho que me gustaría creer que todos concordamos en lo que respecta a la terrible presión que sufren las niñas y mujeres para mantener su imagen física, me pregunto a cuántos padres les resultaría fácil decir: “Mi hija es promedio y lo promedio es hermoso”.

De alguna forma hemos sido condicionados para pensar que nuestros hijos deben ser especiales, asombrosos o increíbles. Y con respecto a nuestras hijas, existe un foco creciente en cómo se ven y en su apariencia física atado a este sentimiento de especial. ¿Quién diría orgullosamente: “La apariencia de mi hija es promedio”?

¿Cómo podemos nosotros, como padres, ayudar a nuestras hijas a tener una autoestima saludable en esta sociedad materialista que acentúa constantemente la belleza y las medidas perfectas?

El valor propio de tu hija

Estamos rodeados por medios de comunicación y revistas de moda que están obsesionadas con la figura de las mujeres. Las revistas llevan registro del peso de las celebridades. Los comerciales nos dicen constantemente que podríamos vernos mejor si tan sólo usáramos este nuevo producto. Airbrushing y Photoshop crean imágenes distorsionadas a las que nuestras niñas aspiran parecerse. Y frecuentemente las películas, los videos, los reality shows y las publicidades retratan a las mujeres y niñas de manera despectiva. La postura corporal, las ropas y las expresiones corporales no representan a una mujer que vive con dignidad y valor propio.

Nuestras niñas llegaron a definir la belleza con medidas corporales imposibles, y a menudo terminan sintiendo que no están a la altura. Además del costo externo que esto conlleva, el corazón y el alma que están en el interior son fácilmente ignorados. El énfasis en la postura perfecta crea una cultura en la que es difícil ver más allá de la ropa o la figura para advertir el valor intrínseco de un ser humano.

Demasiadas mujeres creen que su autoestima está vinculada a sus cuerpos; no ven el tesoro que hay en su interior.

Al medirse frente a esos estándares imposibles, nuestras niñas han dejado de aprender el verdadero significado del valor propio. Demasiadas mujeres sienten que su autoestima está vinculada a sus cuerpos; no ven el tesoro que hay en su interior.

La autoestima viene cuando valoramos nuestra belleza interior; no está basada en el tamaño de nuestra cintura ni en cómo los demás creen que nos vemos. Una de las más grandes lecciones de vida que podemos enseñarles a nuestras hijas es que el valor propio está basado en el rol único que tienen ellas en nuestro universo. Las apariencias van y vienen. El atractivo está basado en la percepción de los demás y no tiene nada que ver con la grandeza de carácter ni con las capacidades internas.

En lugar de enfocarse en la moda y en medidas, debemos enseñarles a nuestras hijas a hacerse las siguientes preguntas: ¿Qué he hecho para generar una diferencia en este mundo? ¿Cuál es mi misión? ¿Cuánto amor le doy a las personas que me rodean? ¿Cuál es mi marca personal que algún día será mi legado? Esto se trata de la identidad de nuestras niñas; de que nuestras jóvenes y adolescentes sepan quiénes son más allá de su apariencia exterior.

Nadie puede negar los actos de bondad que has logrado, los esfuerzos que has hecho ni la sensación de éxito que tienes después de levantarte y volver a intentarlo. Lamentablemente todas las semanas encontramos historias sobre celebridades y famosas que parecen haberlo tenido todo (moda, belleza, casas hermosas y una vida social fantástica) pero que, sin embargo, hubo un vacío que las llevó a destruir sus vidas. Algo les faltaba. Era la creencia inherente de que "soy importante, soy vital, estoy aquí con un objetivo". Esa es la definición verdadera del valor propio.

Las niñas que poseen una alta autoestima son decididas y valientes en lo que respecta a sus creencias. No temen comunicarse ni apoyar a quienes no son populares. Poseen una serena seguridad en sí mismas, un espíritu que va más allá de una campera de marca o de un costoso par de zapatos. Independientemente de la percepción que tengan los demás, las niñas con alta autoestima se sienten seguras. Estas niñas se ven como una fuerza positiva en este mundo y ninguna celebridad ni mensaje de los medios puede quitarles su energía.

Anti Barbie

A medida que las niñas crecen, su autoestima cambia y a menudo desciende. Darse por vencido ante la presión social puede hacer que nuestras hijas se vean bajo una luz no saludable. En una encuesta realizada a niñas de entre quinto y séptimo grado, el 59% dijo estar infeliz con su cuerpo y el 47% admitió querer perder peso debido a las fotos de las revistas. A los 15 años, la cantidad de chicas con depresión es el doble que la de varones. Demasiadas niñas llegan a la adultez habiendo sufrido anorexia, bulimia y consumo desenfrenado, en ocasiones sin haber nunca conquistado su desorden alimenticio. Subir y bajar de peso constantemente se vuelve una forma de vida.

¿Puede una muñeca Barbie tener parte de la culpa?

De acuerdo a Kim Culmone, la portavoz de Mattel, Barbie no es el problema. Culmone dice que la influencia sobre estos temas de imagen física viene de las "amigas, los padres y los círculos sociales".

A pesar de que los sicólogos tienen opiniones variadas respecto al posible impacto negativo que podría tener un juguete sobre los niños en desarrollo, claramente podemos decidir ser firmes con nuestros hijos y asegurarnos de darles un mensaje positivo sobre su valor propio. Las madres en particular tienen una influencia tremenda en la forma en que una niña se siente con su cuerpo. Cuando una madre mira a su hija con ojos juiciosos o comenta sobre el peso y la figura, o incluso cuando la madre se queja sobre su propio cuerpo, se vuelve parte del problema.

Lo que podemos hacer

  1. Sé un ejemplo positivo. Trata de no obsesionarte hablando de moda y dietas y criticando a tu propio cuerpo. Recuerda que tu hija está oyendo tus palabras y que ve el mundo a través de tus ojos. Muéstrale a tu hija que eres feliz tal cual eres.

  1. No te quejes por los kilos. Si estás preocupada por el peso de tu hija (o de tu hijo), resalta la importancia de la salud y del estado físico. Haz que tu familia haga ejercicio. Sé activa de una manera divertida. Haz deporte, anda en bicicleta, ejerciten juntos en lugar de indicarle a tu hija que vaya a hacer ejercicio, lo cual sería percibido como un castigo. Ten comida y meriendas saludables en casa.

  1. Fíjate en qué cosas estás alabando. ¿Alabas sólo el aspecto de tu hija? ¿Has olvidado enfocarte en su carácter y sus esfuerzos? ¡Esto incluye también a los padres! Las niñas necesitan padres que ofrecen apoyo emocional y están presentes como una voz positiva en sus vidas.

Pero lo más importante es que alientes a tu hija a ver el gran poder que tiene para lograr cosas buenas en este mundo.

Ayúdala a sentirse vital. Descubre el poder de la pasión por una causa. Enséñale, como nos enseña el judaísmo con tanta sabiduría, que la belleza real de una mujer está en su interior. Caminamos con dignidad. Somos llamadas las hijas del Rey y nuestra cotidianeidad refleja la majestuosidad de nuestra alma.

La belleza verdadera no puede ser definida por una muñeca ni por una figura perfecta. Es la maravilla de reconocer quiénes somos y la alegría de darnos cuenta de que, realmente, cada una de nosotras es hermosa y fue creada a imagen de Dios.