Pregunta:

Querida Rebetzin,

Mi esposo y yo tenemos un muy buen matrimonio. Sin embargo, no siento que mi esposo "me desee" tanto como me gustaría que lo hiciera. Aunque estamos juntos de forma íntima una vez a la semana, yo soy quien toma la iniciativa la mayoría de las veces. Somos jóvenes y no hemos estado casados tanto tiempo. Él dice que la intimidad es estresante para él porque yo expresé infelicidad sobre nuestra intimidad en el pasado y él siente ahora demasiada presión. Desde entonces lo he llenado de cumplidos y le he dicho cuánto me gusta estar con él. Él dice que se siente muy atraído hacia mí pero yo aún estoy insegura de cómo captar su atención sin ser yo quien tome la iniciativa. ¿Qué puedo hacer? Gracias.

Respuesta de la Rebetzin Feige:

Mi querida lectora,

La intimidad en el matrimonio es muy importante y resolver el tema es crucial para la relación. Desde una perspectiva de Torá, la intimidad entre esposo y esposa puede ser la expresión más poderosa de amor entre dos personas. El mandato bíblico de que una pareja sea "una sola carne" habla de una unión holística de corazón, mente y alma. La visión de la Torá contrasta duramente con otras religiones que consideran la intimidad física una contaminación del alma, siendo un mal necesario por el bien de la procreación. Es por esta razón que en ciertas sectas los líderes espirituales se mantienen célibes y se les prohíbe la relación marital. Contrariamente, el máximo líder espiritual en la jerarquía religiosa judía, el Cohen Gadol (el Sumo Sacerdote), solamente calificaba para esa posición si estaba casado.

El objetivo de la intimidad en el judaísmo no es exclusivamente para procreación, sino que es visto como una parte integral y necesaria para el bienestar y la felicidad de la relación. La Torá considera al matrimonio, y a todo lo que este implica, un vínculo sagrado. Esto está representado por los nombres atribuidos al compromiso y al matrimonio, "kidushin" y "nisuin", los cuales significan respectivamente "santificación" y "elevación". Más aún, nuestros sabios enseñan que cuando un esposo y una esposa viven juntos en paz y tranquilidad, la "Shejiná", la Presencia Divina, los acompaña.

La intimidad emocional creará y dará forma a la naturaleza del encuentro físico.

La calidad de la intimidad en el matrimonio, mi querida lectora, es en general un producto de la interacción en general entre la pareja. No existe en un vacío. Respeto, amor y preocupación son los componentes esenciales que deben ser cultivados y que deben ser parte integral de la unión. Es la intimidad emocional lo que creará y dará forma a la naturaleza del encuentro físico. Uno no puede esperar no estar disponible, ser desatento e insensible durante el día, y aún así tener una unión íntima exitosa y significativa por la noche.

En un esfuerzo por crear un contexto para una relación mutuamente satisfactoria tanto emocional como físicamente, considera los siguientes requisitos básicos:

  1. La habilidad de reconocer las emociones propias y las de la pareja.

  2. La habilidad de articular los sentimientos a uno mismo y a la pareja.

  3. La habilidad de compartir sueños y aspiraciones.

  4. La habilidad de cultivar un sentimiento de entusiasmo y pasión por la vida.

Adicionalmente, las emociones son influenciadas tanto por eventos físicos como por eventos precipitados psicológicamente. Por eso, en vez de intentar llegar a alguien exclusivamente por medios verbales e intelectuales, el cuerpo puede a menudo ser el camino primario para la conexión; es decir, tomarse de las manos, abrazarse, un toque amoroso, e incluso comunicación no verbal (postura, gestos, expresiones faciales, etc.).

Es a través del tacto que un bebé experimenta por primera vez las relaciones como seguras o peligrosas, cálidas o distantes, tranquilizadoras o provocadoras de ansiedad. Esta necesidad no desaparece a medida que crecemos; un contacto amoroso es importante para todos nosotros.

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Es probable que el poder del afecto físico para cultivar una vida emocional más rica, pueda efectivamente mitigar la lucha que uno tiene con los problemas emocionales, con la represión y con la apatía. Algo ocurre en nuestros corazones cuando el afecto es de piel a piel, y no solamente palabras a oídos.

Debes entender también, querida lectora, que hay diferencias de genero que harías bien en reconocer. Maimónides identifica el respeto como la necesidad masculina primaria. Esto se traduce en que él sea visto como la figura de autoridad, "el hombre de la casa", admirado e incluso venerado. Suministrar este afecto nutre y respalda el ego masculino. Correcto o incorrecto, fácil o difícil, te guste o no, la realidad es que esto constituye el disco duro del personaje masculino. Es parte integral de la forma en que él ha sido creado. Tus comentarios críticos al comienzo del matrimonio, querida lectora, debilitaron a tu esposo en su área más vulnerable – su masculinidad. Claramente, te has arrepentido de tus comentarios y has trabajado duro para repararlo, pero reconstruir la confianza toma tiempo y paciencia. Como en todas las áreas de la vida, toma muchísimo esfuerzo construir, pero sólo un momento destruir.

Yo te aconsejaría querida lectora que construyas e intensifiques la intimidad emocional – acércate a él en los muchos lenguajes de preocupación articulados anteriormente y en las siguientes expresiones diarias de respeto que son a menudo ignoradas:

  1. Salúdalo en la puerta cuando él llega a casa.

  2. Haz de tu casa un lugar feliz y alegre (una esposa feliz afecta positivamente a su esposo). Esto le da poder y lo hace sentir a la altura de la tarea de proveer para las necesidades de ella.

  3. Cuelga el teléfono cuando él llegue a casa. Sin importar con quién estés hablando, dí en voz suficientemente alta como para que él te escuche "mi esposo acaba de llegar. Te voy a llamar más tarde".

  4. Arréglate para él. Revisa tu maquillaje y tu ropa cuando sepas que él está por llegar e intenta verte bien para tu esposo, tal como lo harías cuando vas a trabajar, a juntarte con gente, etc. Hace sentido, pero es a menudo ignorado porque asumimos que nuestra pareja ya está casada con nosotros de todas formas así que, ¿qué importa? ¡Pero eso es incorrecto!

  5. Deja que te escuche alabándolo con tu familia, amigas, etc.

  6. Dale retroalimentación positiva por cualquier cosa que él haga por ti, como sacar la basura, ayudarte con los platos, compartir un pensamiento, etc. – cualquier acto de consideración y ternura de su parte.

  7. Trata de no ponerte a la defensiva o ventilar tu enojo en el calor de una discusión. Si logras no responder agresivamente o perder el control, evitarás mucha angustia en el futuro. Tómate tu tiempo y cuando haya pasado la discusión y se hayan calmado los ánimos, entonces puedes compartir lo que te molestó utilizando la expresión "yo siento" en vez de "tú me haces sentir". El resultado será que en vez de abrir una brecha entre ustedes dos, su relación se profundizará.

Si los puntos anteriores no producen los resultados deseados en un periodo razonable de tiempo, yo te instaría a hacer uso de intervención profesional. Busca un terapeuta altamente recomendado que evalúe objetivamente tu situación y que te haga recomendaciones apropiadas.

La intimidad física, como intuiste, es a menudo un barómetro de la relación como un todo. Provee a la pareja con la energía necesaria para enfrentarse a la vida de forma productiva y efectiva. Por lo tanto, es necesario que todos nosotros prestemos mucha atención, que busquemos señales de peligro en la relación y que respondamos acordemente. Buena suerte en tus esfuerzos para retomar el camino.