Querida Emuna,

Asisto a un grupo de estudio diario con cinco personas más. Siempre trato de llegar a tiempo pero algunas personas llegan crónicamente tarde y luego tenemos que pasar los siguientes minutos poniéndolos al día. Fuera de echarlos del grupo, ¿Qué puede hacerse para fomentar una asistencia más puntual?

-- Puntual y Constantemente Frustrada

Querido(a) Puntual,

Este es un problema universal que no solamente aplica a grupos de estudio. Puede ocurrir en reuniones de negocios o citas para cenar. Dado que todos sabemos que el tiempo es preciado (a diferencia del dinero, ¡nunca puede recuperarse!), odiamos ser víctimas de la arrogante actitud de otros. (¿Suena como que me estoy irritando emocionalmente? Has tocado uno de mis fastidios preferidos).

Hay unas cuantas soluciones prácticas. Una es que la persona que conduce la reunión o el grupo de estudio comience siempre a la hora, sin importar cuantos estén presentes. Esto es muy difícil de hacer pero definitivamente envía un mensaje a los atrasados crónicos.

Lo corolario a esto es no pasar nada de tiempo “poniendo al día” a quienes han llegado tarde. Esto tendrá consecuencias reales en un ambiente de trabajo o de estudio y puede motivar a que la gente haga un mejor esfuerzo en el futuro. Y por lo menos, no se perderá el tiempo de los demás.

En situaciones sociales algunos conyugues y amigos inteligentes se ocupan de este tema diciéndole a su compañero con problemas de puntualidad que llegue a una hora más temprana de la que en realidad estaba acordado, aumentando así las posibilidades de que lleguen puntuales.

Finalmente, yo recomiendo que como judíos, debemos esforzarnos por ser puntuales. No hay nada tierno, o en realidad, nada judío, en estar atrasado. En realidad, lo contrario es cierto. Como judíos, somos muy concientes de lo preciado que es el tiempo y de la necesidad de utilizar cada momento al máximo.

-- Emuna

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Querida Emuna,

Algunas veces cuando estoy disciplinando a mis hijos, mi suegra dice cosas como, "Ay, déjalos en paz; estás siendo demasiado estricta". Yo pienso que esto me quita autoridad y le da a los niños un mensaje confuso. ¿Qué puedo decirle a ella educadamente y que debo decirle a mis hijos?

-- Nuera Intentando No Hacer Demasiados Chistes De Suegras

Querida Nuera Chistosa,

Ciertamente aprecio cuán frustrada debes estar. Pero quiero contarte un secreto importante: Tus hijos no toman lo que tu suegra dice muy en serio.

La mayoría de los abuelos son percibidos por la mayoría de los nietos como puro amor (con un poquito de malcrío). Incluso cuando dicen cosas críticas (a ellos o a ti), a los niños les resbala. Pueden tomarlo con sentido del humor porque no tiene la importancia emocional para ellos que tiene para ti.

El mejor curso de acción sería simplemente sonreír y no decir nada. O hacer alguna broma acerca de la diferencia entre los padres y los abuelos (Me gustaría tener alguna en mente para compartirla contigo). Tus hijos aprenderán más de tu tratamiento amable y considerado hacia tu suegra que de sus palabras de reprimenda.

Avísame como te va…

-- Emuna

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Querida Emuna,

Uno de nuestros vecinos es – ¿cómo puedo decirlo? – no de la más alta clase. Sus hijos utilizan palabras que yo preferiría que mis hijos no escucharan (ni repitieran) y los padres generalmente no son cuidadosos ante que libros, películas u otro material están expuestos sus hijos. El desafío es que todos juegan juntos afuera – especialmente en verano. ¿Cómo puedo controlar la situación?

-- Jugando con Fuego

Querida Jugando con Fuego,

Es una situación difícil la que describes, aunque no poco común. Mi consejo para ti es… ¡múdate! Está bien, quizás eso es demasiado drástico (aunque conozco a alguien que pensaba que sus vecinos eran demasiado materialistas así que se mudó a una casa más pequeña en otro vecindario).

Dado que no diste demasiados detalles, no se cuán malo es realmente. Si es realmente dañino para tus hijos, necesitas limitar dramáticamente su tiempo afuera en la calle. Como escuché a una maestra decir una vez, "Si hubiera lobos salvajes sueltos en el vecindario, ¿Sentirías algún remordimiento por decirle a tus hijos que se queden adentro? ¿Los dejarías salir cuando se quejen de aburrimiento?".

Una tercera posibilidad es fomentar que la mayoría de los juegos sean en tu ambiente – en tu casa o en tu patio – donde puedes tener supervisión e influencia más directa.

Y finalmente, pienso que tienes que hablar con tus hijos. Por más que lo intentemos, es muy difícil controlar por completo todas las influencias que los afectan. (De hecho, es imposible – solamente mandarlos a la tienda de la esquina donde todas las ultimas revistas están a la vista en la caja). Necesitamos dejar en claro – frecuentemente – las conductas, el lenguaje y las actividades que nos parecen aceptables y el porqué nos parecen aceptables. Necesitamos darles a nuestros hijos herramientas para luchar contra las influencias inapropiadas. (¡Acaso no te preguntaron tus padres "¿Si todo el mundo saltara de un puente, saltarías tu también?"!) Estas son herramientas que serán útiles para toda la vida – y nunca es muy temprano para empezar.

-- Emuna