Querida Emuna,

Mi hijo adolescente se pasea por la casa eructando y haciendo otros ruidos groseros. ¿Cómo hago para que se detenga?

-Manteniendo Mis Orejas Cubiertas

Querida Orejas Cubiertas,

Cuando descubras la respuesta a esta pregunta por favor avísame. (¡Ay! ¿Revelé mucho?) Quédate tranquila, tu hijo no es atípico.

Esta es la conducta normal, aunque desagradable, de los hombres adolescentes (y es muy molesto para las mujeres adolescentes - ¡lo cual provee al menos parte de la motivación!).

Encuentra algún momento tranquilo (probablemente al final del día cuando él finalmente pare de moverse) para sentarte y conversar con tu hijo.

Recuérdale que él tiene un alma y un cuerpo y que queremos controlar nuestros cuerpos, no que ellos nos controlen a nosotros. El cuerpo es el motor para el alma – el sueño de la mayoría de los dueños de autos es tener un motor que ronronee silenciosamente, no que retumbe ruidosamente (yo pienso que eso es verdad, pero en realidad no se nada sobre autos o sobre sus dueños…).

Es una falta de dignidad poner el cuerpo al descubierto – en cualquier sentido.

Lo más seguro es que tu hijo sepa exactamente de lo que estás hablando y se sonría a sabiendas. Pero incluso un gruñido de su parte debería decirte que has hecho tu trabajo.

-Emuna.

* * *

Querida Emuna,

He intentado todas las formas para lograr que mi marido saque la basura. La he dejado al lado de la puerta principal. La he dejado en la puerta trasera. Incluso, ¡una vez la dejé debajo de su almohada! He probado con notas, llamadas, ruegos y suplicas – logrando solamente éxito intermitente. Él es un buen esposo en otros ámbitos pero esta indiferencia me está volviendo loca.

-Mi Casa Es Un Basurero.

Querida Dueña de una Casa Llena de Basura,

Hay una solución muy simple a tu problema: ¡Saca tú la basura! ¿Por qué continuar con este tema? Dado que mencionas que aparte de eso él es un buen esposo, simplemente considérate afortunada e ignora el tema de la basura.

Lo más probable es que no sea intencional. Él tiene ganas de hacerlo y luego lo olvida. Él tiene ganas de hacerlo y luego se distrae. Él tiene ganas de hacerlo y luego simplemente no se da cuenta. Déjalo ir. Enfócate en lo positivo.

Si no quieres hacer esto, una herramienta práctica posible es alabarlo cuando la saque, en vez de insistirle o atacarlo cuando no lo hace.

Los elogios y la admiración de una esposa significan mucho para un hombre. Él será capaz de hacer grandes cosas – incluso sacar la basura – para ganar esto.

-Emuna.

* * *

Querida Emuna,

Siento como que estoy administrando una lavandería. Siempre hay ropa sucia que lavar, secar y doblar y con la llegada del verano y los paseos a las piscinas y playas, esto se ha exacerbado por la presencia constante de toallas húmedas y, lo que es peor, toallas con arena. He intentado poner uno de esos carteles que ponen ahora en las habitaciones de hotel sugiriendo que por deferencia con el medio ambiente las toallas deben ser utilizadas más de una sola vez, pero nadie me tomó en serio (¡ese es un problema aparte!) ¿Qué debo hacer?

-Enterrada Bajo una Montaña de Toallas Húmedas.

Querida Amiga Húmeda,

Primero lo filosófico, luego lo practico. Déjame comenzar diciendo que sé exactamente como te sientes. La idea de utilizar una toalla dos veces hace que mis hijas arruguen su nariz de repugnancia, "¡Que asco!". Sarah Shapiro sugiere en su libro "Growing with My Children" ("Creciendo con mis Hijos"), que la ropa sucia es como el yetzer hará, la inclinación del mal. Justo cuando pensamos que la conquistamos y la tenemos bajo control (el canasto de ropa sucia vacío), vuelve a aparecer (¡el canasto lleno o rebosante!). Tenemos que estar siempre vigilando. Yo pienso en esta idea (casi) cada vez que veo una nueva montaña de ropa sucia.

En términos más prácticos, puedes intentar (si es que puedes soportarlo) no lavar todas las toallas inmediatamente y dejar a todos sufrir las consecuencias de no dejar sus toallas colgadas inmediatamente para que se sequen. Esto es efectivo pero requiere más auto-control del que muchos de nosotros tenemos.

Tengo otra idea. Haz que tus hijos sean responsables por su propia ropa sucia. Ellos lo pensaran dos veces antes de tirar una toalla mojada en una montaña de ropa en el piso si saben que su reaparición en un estado limpio y esponjoso depende de ellos. Se pondrán más ahorrativos en su uso de toallas y te aliviarán a ti con algo de la carga de la ropa sucia. Lo que tienes que hacer es enseñarles las sofisticadas habilidades que se requieren para encender una lavadora y una secadora.

-Emuna.