Querida Emuna,

Mi esposa ha subido de peso y ya no la encuentro atractiva. La amo y quiero hacer que esto funcione. ¿Qué debo hacer?

- Preocupado por el Peso

Querido Preocupado,

Mi reacción inicial es enojo – la cual estoy segura que es la reacción de la mayoría de las mujeres, excepto de las que son realmente flacas y quienes pueden comer lo que quieran y no subir ni un kilo. ¡Pero de todas formas ellas no cuentan! Me he calmado (esas técnicas de Lamaze tienen múltiples usos) y voy a intentar responder la pregunta de forma racional.

Primero que todo, espero que tú y otros hombres que se sienten de esa manera ¡sean lo suficientemente sabios de no decirle a sus esposas! Eso realmente le causaría un daño serio a sus matrimonios. Debes asegurarle a ella que siempre es hermosa para ti. Eso no solamente la ayudará a ella, te ayudará a ti también. Si lo dices lo suficientemente seguido, puede que llegues a creerlo. Ella ya está incomoda (y está conciente) de su subida de peso. No sumes a su dolor.

Segundo, dijiste que la amas. Enfócate en las cualidades que la hacen ganarse tu cariño. Esto aumentará tu afecto por ella y tu sentimiento de cercanía y te ayudará a verla bajo una luz más atractiva.

Tercero, nuestros sabios recomiendan que la intimidad ocurra en la oscuridad. Esto preserva la sensación de misterio y entusiasmo y saca la luz (literalmente) de nuestras fallas físicas. Estoy segura que tú tienes algunas que preferirías que ella no viera, aunque quizás ella perdona más…

Cuarto, es importante consultar a una tercera persona – un rabino, terapeuta o amigo de confianza. Siendo mujer, hay límites en mi habilidad para entender tu situación. Y siendo una mujer que lucha con su peso… bueno ya hablamos de eso…

Y ahora una palabra a las esposas. Nosotras también tenemos responsabilidades. Si bien no siempre podemos vernos de lo mejor (embarazo, nauseas, bebes gritando, adolescentes gritando, jóvenes gritando, ¡todos pasan la cuenta!), tenemos que tratar. Debemos hacer un esfuerzo por mantenernos en forma. Debemos intentar vestirnos de forma atractiva para nuestros esposos. Puede que encontremos más fácil cocinar y lidiar con bebés que están vomitando mientras vestimos una bata o una prenda vieja, pero esa no es la forma apropiada de presentarnos ante nuestros esposos. Puede que lleguemos a casa del trabajo e inmediatamente queramos cambiarnos a nuestras viejas y cómodas ropas. Pero esa no es la mejor forma de recibir a nuestros esposos tampoco.

No queremos que ellos tengan ojos para otras mujeres (¡aunque no todas las otras mujeres aprecian eso!) pero tenemos que ayudar. Tenemos que hacer nuestro mejor esfuerzo.

Al final, el mejor esfuerzo de todos reside en los rezos. Debemos pedirle a Dios que nos ayude a reavivar la chispa y la cercanía. Si Él está dispuesto a torcer un poco la verdad (como lo hizo con Abraham y Sara) o borrar Su nombre (como en el caso de la mujer adúltera) por el bien de la paz en el hogar, entonces de seguro que si tú sinceramente lo quieres y rezas por ello, Él vendrá en tu ayuda. No esperes demasiado para pedir.

- Emuna

Querida Emuna,

Soy una mujer judía de 42 años con tres niños – 4, 7 y 10, y llevo casada 12 años. Crecí en una casa en la cual yo tenía que hacer muchas de las tareas del hogar y en donde me gritaban mucho y me pegaban también. Decidí ser completamente diferente a mi madre y criar a mis hijos sin tareas, con libertad para relajarse, ver televisión, jugar algún deporte y ser felices. Siempre les recuerdo que los quiero. Juego con ellos todos los días después del trabajo y los llevo a parques de diversiones, películas y eventos deportivos cada semana, excepto en Shabat, cuando los llevo a la sinagoga y a casa de amigos e invito a sus amigos a nuestra casa. Tú pensarías que ellos son “muy felices”. Sin embargo, no lo son. Son miserables.

Por supuesto, su felicidad viene cuando todo es perfecto (es decir: exactamente como ellos quieren y ni un poquito diferente) pero de otra forma siempre están enojados conmigo, su padre, o los unos con los otros. Nada es suficientemente bueno, nada es suficiente. Son groseros y nunca, y me refiero a nunca, me escuchan a mí o a su padre. Todo, y me refiero a todo, es una discusión y un debate. Yo me hago cargo de cada una de sus necesidades. Aún los visto a todos e incluso cargo al de diez años hasta su cama cuando me pide (casi todas las noches) y algunas veces tengo que cargarlo de su cama al sillón para ver televisión en la mañana para que pueda despertarse a tiempo para ir a la escuela – de otra forma no saldría de la cama. Lo único que tienen que hacer es gritar "¡Mami, leche! ¡Mami, torta!" y yo les llevo mientras ven televisión. No tienen que lavar ropa o hacer la cena o retirar la mesa o incluso hacer sus camas y si viene un invitado a casa y les dice a ellos "Tú botaste eso, ¿por qué no lo recoges?" ellos dirían "No, prefiero que no", o preguntarían "¿Por qué?" o dirían "Es el trabajo de la criada" y me avergüenzan por completo.

Este verano los llevé a California por dos semanas y a Disney y a otras atracciones cerca de ahí. Ellos estuvieron enojados todo el tiempo. Yo estaba miserable. Lo único que quería era que los niños estuvieran felices y que supieran que los quiero y que ellos me quieran a mí. Sin embargo, este no es el caso. ¿Qué les pasa a ellos? ¿Que hago para hacerles entender cuán afortunados son y cuánto deberían apreciarme y saber que los quiero? Estoy al borde de la locura y les estoy gritando a ellos casi tanto como mi madre me gritaba a mí. Ellos no escuchan. Nada funciona.

- Madre con Mucho Amor.

Querida Madre Tapete,

Lo siento mucho pero este caso requiere de palabras duras, comenzando contigo. ¡¿Cargas a la cama a un niño de 10 años?! Eso no es bondad hacia él. Lo estás incapacitando. Los niños (y los adultos) prosperan a través de la responsabilidad. Ellos necesitan disciplina. Ellos necesitan estructura. Ellos necesitan creer que pueden lograrlo solos. Tú has estado sistemáticamente privándolos de esa oportunidad.

Entiendo tu deseo de no replicar tu propia experiencia. Pero un sentimiento de obligación, una habilidad de aceptar responsabilidades y acatar reglas debe ser inculcada en cada uno de nosotros. No es necesario lograr esto a través de golpes o gritos.

Y hay una gran diferencia entre una “lista de tareas apropiadas para la edad” a una “existencia estilo Cenicienta”.

Una de las formas en que los hijos saben que los queremos, es a través de las guías y los límites que establecemos para ellos. Demuestra preocupación. Dios hace lo mismo con nosotros.

Otra forma es a través de creer en sus capacidades. Ellos pueden cuidarse a sí mismos en muchas formas y nosotros podemos ayudarlos a adquirir confianza en cada paso.

Estoy segura que tú amas a tus hijos. Puedo escuchar que estás en tremendo dolor. Has perdido bastante territorio.

Pero no es demasiado tarde. Puedes comenzar diciéndole a tus hijos, "Porque los amo no voy a cargarlos a la cama, pero los alentaré mientras caminan hacia ella ustedes solos". "Porque los amo no voy a traerles comida cuando griten por ella, pero les enseñaré cuándo y dónde pueden obtenerla ustedes mismos" (¡sin mencionar comunicarse con sus padres en un tono apropiado!). "Porque los amo apagaremos la televisión durante la hora de la cena y nos sentaremos alrededor de la mesa para conocernos el uno al otro". Será extraño al principio pero llegarás ahí si perseveras y no regresas a los patrones anteriores.

En tu carta no mencionas cuál es el rol de tu esposo en todo este tema. Presumiblemente él te ha permitido dirigir la función. Espero que él apoye tu sistema nuevo más efectivo y saludable.

Va a parecer duro al principio. Pero obtendrás lo que quieres – al final, tus hijos te lo agradecerán.

- Emuna.