Querida Emuna,

Desde que mi hija tuvo su primer bebé (ahora ella tiene tres), he intentado ser útil y aconsejarla de formas que hagan su vida más fácil. Sin embargo ella decidió que la mayoría de mis consejos estaban obsoletos y, como ella es pediatra, sintió que sabía más que yo. Desgraciadamente, ahora que los niños tienen 10, 8 y 4 años, ella está luchando por trabajar medio tiempo y además controlar sus malos modales en la mesa, la desobediencia y las peleas cada noche por los deberes, la cena y la hora de dormir.

Yo veo con mucha tristeza el estrés bajo el cual está mi hija. Si intento ayudarla o si ella me ve manejando bien a los niños (porque yo soy mucho más estricta), se pone agresiva conmigo. Su esposo también es bastante blando con ellos y la mayoría del tiempo deja la disciplina en manos de mi hija.

¿Cómo puedo hacerle entender que solamente quiero lo mejor para ella y que mi manejo de los niños no es para probar que ella es una mala madre o que estoy tratando de decirle "te lo dije"? Eso es lo que ella piensa, y causa grandes discusiones. Lo único que yo quiero es que los niños sean felices y que sepan qué conducta es aceptable y qué no. Quiero ver una casa pacífica y a mi hija menos fastidiada.

- Una Madre Preocupada.

Querida Madre Con Buenas Intenciones,

Te creo cuando dices que "lo único que quieres es que los niños sean felices". Te creo cuando dices que "quieres ver una casa pacífica y a tu hija menos fastidiada". El problema es que también te creo cuando dices que quieres que tus nietos "sepan qué conducta es aceptable y qué no".

Y ahí está el problema. Tu hija no quiere tu consejo. Ella ha dejado eso bastante claro. También ha dejado en claro que cada vez que tú intentas aconsejarla o actuar en contra de sus deseos, ella se enoja. Sin embargo tú continúas yendo por ese destructivo camino.

Quizás tú tienes razón. Quizás su falta de disciplina ha hecho que los niños sean desobedientes. Pero quizás estás equivocada y hay una causa completamente diferente. De cualquier forma, es irrelevante.

Tu hija es una mujer adulta, capaz de tomar sus propias decisiones y claramente está deseosa de hacerlo.

Puede ser que tú realmente quieras lo mejor para ella, pero definitivamente así no es como ella lo está viviendo. Ella solamente escucha críticas y ataques constantes. Me imagino que eso te convierte a ti en un huésped menos que deseado.

Mi mejor consejo (irónicamente) es que dejes de dar consejo. No es tu trabajo. Y deja de intentar manejar la conducta de tus nietos. Ese tampoco es tu trabajo. Tú tuviste tu momento; este es el de ella.

Tú tienes un nuevo trabajo ahora – para con tu hija, tu yerno, y tus nietos – y deberías estar agradecida. Es un trabajo que es mucho más fácil y más libre de fastidios que el que has tomado.

Solamente entrégales amor y apoyo constantes; SOLAMENTE amor y SOLAMENTE apoyo. Puede que incluso te sorprendas al darte cuenta que eso hace más diferencia que cualquier otra cosa.

Querida Emuna,

Una buena amiga mía está pasando por "infertilidad secundaria". Ella lo mencionó una vez, pero no hablamos de eso. Yo estoy esperando mi tercer hijo y quiero saber como enfrentar el tema. ¿Le digo algo o simplemente dejo que se de cuenta y que lidie con eso a su manera? Me duele mucho saber que ella y tantas otras mujeres están atravesando problemas de infertilidad, y odiaría hacer algo para volverlo aún más difícil. ¿Cuál es la mejor forma de enfrentar la situación?

- Amiga Sensible

Querida Amiga Sensible,

No creo que se puedan construir relaciones profundas si se ignora lo obvio. Por otro lado, estás en lo cierto al querer ser sensible.

Pienso que como toda buena amiga, debes mencionar el tema en un momento privado y tranquilo, y decirle que estás abierta para hablar si ella lo desea. Ella no debe sentirse presionada a revelar sus pensamientos o reprimida. Tú debes comunicar que estás interesada pero que no quieres presionar y que la pelota está de su lado. Es un camino intermedio delicado.

Adicionalmente, no puedes esconder algo que tú tienes y que sabes que ella desea mucho, ya sea un trabajo, un esposo o un embarazo. Dado que de todas formas no podrás esconderlo, solamente acrecentarás su dolor dejándola ser la última en enterarse. Agudizarás su sensación de "sentirse distinta" al no tratarla de forma normal.

Deberías contarle, pero el tacto y la sensibilidad demandan que no sea un tema de conversación constante. Cuántas nauseas sientes, cómo es difícil arreglárselas, los traumas de las peleas entre hermanos – estos temas probablemente deberían mantenerse fuera de la mesa. Tu deseo (¿necesidad?) de desahogo debe ser superado por el dolor que causará.

Como en cualquier conversación, el sentido común y la sensibilidad deberían ser tu guía.

Querida Emuna,

Me preguntaba cómo siempre sabes la respuesta correcta a los diferentes problemas de tantas personas. Si una amiga o pariente me pide un consejo, siempre estoy insegura de cómo responder apropiadamente, ¡y tú eres tan buena en eso!

-- Tu Mayor Admiradora

Querida Nueva Mejor Amiga,

Es agradable tener una admiradora y realmente aprecio tus amables palabras. Sin embargo, si lees muchas de mis respuestas, verás pronto que no todos concuerdan contigo – o conmigo. Supongo que eso hace que la vida sea más interesante (¡y con certeza le provee entretenimiento a mis hijos!).

Sin embargo, tengo un dato importante para dar consejo. Mientras menos certeza tienes sobre un tema, más humildad tienes sobre ese tema, y mejor será tu consejo. Suena paradójico pero es verdad. Con la edad, viene la sabiduría. O, como dicen nuestros sabios, "Cincuenta es la edad para dar consejo". Yo especulo que esto es debido a que tenemos menos claridad de lo que es correcto, estamos menos ansiosos de dar nuestra opinión con absoluta certeza, estamos más concientes de las complejidades de las psiques individuales y las dinámicas familiares.

También estamos menos dispuestos a dar consejos que pueden alterar vidas – termina con él, cásate con ella, saca a los niños de la casa – dado que nos damos cuenta que no conocemos el cuadro completo, o que no somos nosotros los que tendremos que soportar las consecuencias. Sin mencionar el hecho de que la responsabilidad por la vida de alguien es algo serio e impresionante y que no debe ser tomado a la ligera. ¿Quién sabe realmente qué es lo mejor para otro ser humano? Ese es el trabajo de Dios.

Recuerdo cuando tenía 25 años, yo "sabía todo" (o mucho mejor, cuando tenía 16 años) y me río con pesar. La única cosa que sé ahora con seguridad es que no sé todas las respuestas.