Querida Emuna,

He estado devorando con entusiasmo la controversia por el nuevo libro de educación de Amy Chua "El Himno de Batalla de la Madre Tigre". Me avergüenza admitirlo pero estoy de acuerdo con mucho de lo que ella dice. Mi esposo, por el contrario, es un padre mucho más de estilo occidental, reflejando constantemente las emociones de los niños y reaccionando con histeria ante una rodilla raspada. No podemos encontrar nuestro camino para la educación de nuestros hijos. Por favor ayuda.

-- Atrapada entre el Tigre y el Cordero

Querida Madre Tigre,

¡Esa es una discusión en la que no quiero entrometerme! Fui aconsejada por mi maestra en nuestros primeros años de educación de niños que la pregunta no es cuál es la mejor estrategia de educación – más estricta o más permisiva. Lo más importante para los niños es la consistencia. Tú y tu esposo necesitan estar en la misma línea y presentar un frente unido.

Por supuesto, si eso fuese tan fácil, no habrías escrito esta carta. Como con casi todo. Yo creo que la verdad se encuentra en algún punto en el medio. Ningún estilo de educación es siempre apropiado en cada situación con cada niño. Demasiados mimos pueden inhibir el potencial de un niño y dañar inadvertidamente su autoestima. Y con certeza, mientras que los altos estándares pueden en algunas instancias ser motivadores, en donde los errores, (o en el caso de Amy Chua, los que llegan en segundo lugar), son castigados, se pueden producir los mismos problemas.

Los niños necesitan disciplina y estructura. Ellos necesitan expectativas razonables y confianza en sus habilidades. Ellos también necesitan empatía y comprensión cuando hacen su mejor esfuerzo y salen terceros o pierden la carrera para el consejo estudiantil.

Algunos desafíos emocionales deben ser enfrentados solos (¡no te metas entre niñas de 5° grado y sus amigas!). Algunas son experiencias de crecimiento (como aprender a llevarse bien con maestras incompetentes y difíciles). Y algunos requieren de intervención (quizás un abuso constante de un niño). Algunos niños necesitan tutores para ayudarlos a mejorar sus calificaciones y maestras de música, danza y clases de arte. Y otros están desmotivados, sin importar cuanto tiempo y dinero gastes.

Los niños no son una propuesta de "talla única". Es por eso que la Torá nos ordena educar a cada niño de acuerdo a su personalidad.

En su libro, la Sra. Chua recibe su merecido cuando su hija comienza a rebelarse al comienzo de la pubertad. ¿No lo hacemos todos? Yo pienso que sería un error leer eso como un veredicto negativo sobre el estilo de educación de ella. ¿Acaso ella no se ha dado cuenta que los adolescentes criados de una forma más permisiva también se rebelan?

Volvemos a nuestro punto inicial – consistencia y moderación. Y una dosis saludable de Divina Providencia.

-- Emuna

Querida Emuna,

Soy un hombre recién casado y estoy un poco horrorizado y decepcionado por lo que he descubierto sobre mi esposa. Cuando estábamos saliendo ella parecía tan independiente y requería poca atención. Ahora que estamos casados, ella parece necesitada y demandante. ¿Qué ocurrió? ¿Cómo puedo recuperar a la mujer con la que estaba saliendo?

-- Ya Nostálgico

Querido Nostálgico,

En una palabra, no puedes. No hay tal cosa como una esposa que requiere poca atención (o esposo), excepto en las fantasías masculinas. Las mujeres (y los matrimonios) requieren atención. El matrimonio requiere dejar de lado tus necesidades para concentrarse en las de alguien más. Requiere ajustes de tu programa y de tus expectativas sobre tu tiempo. Las mujeres (¡y los hombres!) tienen necesidades – tanto físicas como emocionales. Ella no ha cambiado; simplemente tú fuiste ingenuo en cuanto al matrimonio. ¿Qué está ella realmente demandando? ¿Tiempo contigo? ¡Por supuesto! Eso es lo que supone el matrimonio. Ella no es tu ama de llaves o concubina o compañera de negocios. No es una relación empleador-empleado con límites fijos y horarios de oficina. Es una empresa de 24 horas y requiere un esfuerzo de 24 horas. Es desafortunado que tuvieras una ilusión errónea acerca de lo que te estabas embarcando y no un cuadro más realista.

No hay tal cosa como una esposa que requiere poca atención (o un esposo), excepto en las fantasías masculinas. Las mujeres (y los matrimonios) requieren atención.

Pero asumo que tu aprecias las maravillosas cualidades de tu nueva esposa y que disfrutas pasando tiempo con ella. Por lo tanto, ahora necesitas ir más allá de tu comodidad para poder tener ese buen matrimonio que ambos desean. Si querías algo que requiere poca atención deberías haber comprado un gato. O un pez.

-- Emuna

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Querida Emuna,

Mi hija adolescente está siempre al teléfono. Yo sé que suena como un estereotipo, ¡pero es verdad! Desde el minuto en que llega a casa de la escuela hasta el minuto en que se va a dormir (¡mucho más allá de mi hora para irse a dormir!), el teléfono está pegado a su oreja. A veces ella está hablando por dos líneas al mismo tiempo. No parece como un pasatiempo productivo y mi esposo está muy irritado por ello. ¿Cómo hacemos que se detenga?

-- Atrapada por la Compañía de Teléfonos

Querida Atrapada

Con certeza me identifico con tu frustración y comprendo tu situación. ¿Qué puedo decir? A la mayoría de las niñas les gusta el teléfono. ¿Es un uso productivo del tiempo? No lo sé. Las amistades son ciertamente productivas e importantes pero quizás no necesariamente requiriendo la cantidad de tiempo en el teléfono que estas reciben. Y tengo que ventilar lo que me molesta en unas cuantas líneas aquí. Pienso que es grosero poner a alguien en espera y contestar una segunda línea. Ellos pueden dejar un mensaje u otra persona puede contestar. Sencillamente no es un gesto considerado hacia la persona con la que estabas hablando originalmente.

Sin embargo, en general, cuando veo (escucho), a mis hijas adolescentes en el teléfono, no me molesta. Estoy feliz de que tengan amigas. Estoy feliz con las amigas que tienen. Estoy feliz de que estén en casa. Pienso por un segundo en todos los problemas que los adolescentes podrían enfrentar, todos los problemas en los que se podrían meter, Dios no lo permita, y luego decido estar agradecida de que el peor vicio de mi hija sea pasar demasiado tiempo al teléfono. Mira a tú alrededor y ve qué están haciendo las chicas adolescentes en estos días. El teléfono parece bastante dócil. Yo me consideraría bastante afortunada.

-- Emuna