Querida Emuna,

Mi hija de 14 años es un poco gordita – no obesa, pero rellenita. Algunas de las niñas en la escuela la molestan (no sus buenas amigas) y yo sé que le causa dolor. Pero ella no hace nada al respecto. Yo trato de tener alternativas saludables en la casa pero ella va directo a las galletas. ¿Debería ser más directa y decirle algo al respecto?

- Su Dolor es Mi Dolor

Querida Madre Empática,

Quizás alguien sugerirá que tener las galletas en la casa no es una buena idea, que si realmente quieres que tu hija pierda peso debes purgar tu casa de dulces. Esa no es una filosofía con la que estoy de acuerdo por varias razones. Dado que ella ya no es una niña pequeña, su acceso a comidas que engordan no está restringido a tu casa. Si lo prohibes en casa, ella simplemente lo comprará sola y lo comerá en casa de una amiga.

También he visto reiteradamente, que niños criados en casas sin dulces tienen menos autocontrol cuando los dulces están disponibles que niños a los que se les permitieron golosinas con moderación. Una amiga me contó su propia historia de esconderse en el armario a comer galletas y nunca olvidaré a los niños (ahora adultos y padres) que solían agarrar seis chocolates al mismo tiempo del plato de dulces que servía mi madre para los invitados. No solamente es una estrategia poco efectiva sino que no es la lección que queremos que nuestros hijos aprendan.

Si las burlas de sus pares no la motivan, ciertamente tus sutiles sugerencias y tu insistencia tampoco lo harán.

Yo estoy convencida de que tu hija tiene buenas amigas y por lo tanto aún más convencida de que necesitas mantener tu boca cerrada. Ella está obviamente al tanto de su situación. Si las burlas de sus pares (¡cuya opinión realmente importa en este momento!) no la motivan, ciertamente tus sutiles sugerencias y tu insistencia tampoco lo harán.

Ella tendrá que decidir por sí misma cuándo y si es que hacer algunos cambios. Ella tendrá que encontrar la fuerza de voluntad interna y la disciplina. Tú no puedes darle eso.

Sin embargo, mientras tanto, tú puedes seguir proveyendo opciones saludables y mucho amor y ánimo. Es más fácil tomar decisiones positivas cuando te sientes bien contigo misma que cuando no. Si ella se siente querida y apoyada, eso es mucho más importante para su bienestar.

Aunque seguramente tú quieres que ella esté en forma y sea atractiva, dado que comenzaste mencionando que ella es gordita y no obesa, yo trataría de concentrarme más en apreciar cualidades internas y desarrollar esas en vez de las externas. Esta es una oportunidad para que ustedes dos se concentren en la belleza interna.

Emuna.

Querida Emuna,

Soy madre de cuatro hijos, 3 hombres de 21, 24 y 30 años y una hija de 28. Los dos hombres mayores están casados con encantadoras mujeres judías (¡incluso tengo dos nietas!) pero mi hija está teniendo muchos problemas para conocer al "hombre perfecto". Ella no solamente se desanima por eso sino que a mí me cuesta mucho levantarle el ánimo porque me deprimo también. ¿Tienes alguna palabras de ánimo e inspiración para mí?

- Típica Madre Judía

Querida Típica Madre Judía,

Yo creo que todas las madres pueden identificarse con tu situación. Hay algunas cosas que queremos con tantas ganas para nuestros hijos (¡y para nosotras!) que simplemente no podemos lograr que ocurran. Sin embargo, ahí mismo, está el consuelo. Ya sea que la hija de uno es observante en lo religioso y conoce a su potencial esposo a través de una casamentera o ya sea que ella es más secular y la presentan amigas o lo conoce en un encuentro social, la respuesta final sigue siendo la misma. ¡Está en las manos de Dios! Puedes pedirle ideas a todas tus amigas, puedes organizar el encuentro con un chico que suena muy bien, pero si ellos harán clic o no, si ellos podrán imaginar un futuro juntos o no, eso está fuera de nuestras manos. Ese es el trabajo de Dios. Es algo que solamente Él puede tramar. Es por eso que una de las siete bendiciones que se recitan bajo la jupá dice que Dios crea el gozo y la alegría, la novia y el novio.

Su conexión, su felicidad, es la creación de Dios. Este es el mayor consuelo (y a veces la mayor frustración); no está en nuestras manos. No podemos hacer que ocurra, por más que nos gustaría. Por supuesto que debemos ser responsables y poner nuestro requerido esfuerzo. Y si no ocurre exactamente cuando nos gustaría, se entiende que esto también es la mano de Dios, que esto también es bueno.

Dios tiene los intereses de nuestras hijas más en mente que nosotras mismas (¡por más difícil de creer que sea!) y lo que sea que ocurra es para bien – para ti y para tu hija. Es bueno que te repitas esto a ti misma una y otra – y otra – vez .

Emuna

Querida Emuna,

Vivo en una ciudad americana de tamaño mediano en donde no hay autobuses escolares para niños de escuela diurna. Tengo que andar ida y vuelta entre 45 minutos y una hora en la mañana y en la tarde cada día, dependiendo del tráfico. Me siento muy resentida y termino hablándole mal a mis hijos. Necesito salir de mi bajón. ¿Alguna sugerencia?

- Madre de Transporte Escolar

Querida Madre Conductora,

Escuché una linda historia sobre una pareja que pienso que puede aplicarse aquí. Había un determinado lugar al que esta pareja tenía que manejar frecuentemente. Cada vez que ellos iban para allá, la esposa se quejaba de que su esposo tomaba el camino más largo posible. Aparentemente, al esposo no le importaban los comentarios, dado que él nunca cambió su ruta.

Finalmente ella decidió cambiar su actitud. En vez de sentirse frustrada, ella se enfocaba en disfrutar el tiempo extra con su esposo. Eso cambió toda la experiencia de algo que ella detestaba a algo que ella esperaba con ansias.

No se si puedo lograr que esperes con ansias el transporte a la escuela pero si pienso que es posible verlo de una forma más positiva.

Podemos comenzar por estar agradecidos por la opción de escuelas diurnas judías para nuestros hijos. Esto no ha sido siempre así. En muchas épocas y aún en muchas comunidades ellas no existen. Deberíamos también apreciar que tenemos los medios para mandar a nuestros hijos ahí. No todas las personas que quieren pueden hacerlo.

Pero por sobre todo podemos enfrentarnos al transporte como una oportunidad para pasar tiempo con nuestros hijos. Es bastante raro que ellos sean una "audiencia cautiva" y podemos compartir pensamientos con ellos o escuchar sobre sus días. Una vez que entran a la casa, tienden a dispersarse rápidamente.

Mientras más tiempo pasan en la escuela, menos tiempo están con nosotros. Llevarlos a la escuela en la mañana nos da una oportunidad de mandarlos con nuestras ideas, palabras y amor resonando en sus oídos. Al final del día, tenemos un resumen y una oportunidad de abrazarlos, ya sea figurativa o literalmente, antes de que los deberes, la cena y la hora de dormir – la loca rutina – comience.

Y te sorprenderás de cuánto puedes aprender sobre tus hijos, sus amigos, sus maestros, sus puntos de vista, si estás en silencio y eres paciente.

Sí, un autobús escolar sería más fácil – pero es más tiempo lejos de ti, de tu influencia, de tus valores, y menos tiempo para disfrutar de tu familia.

Emuna