Querida Emuna,

Mi esposo y yo hemos estado casados por unos cuantos años y hemos estado luchando por tener hijos. La comunidad en la que vivimos está llena de parejas jóvenes y cada una ya tiene unos cuantos niños. Yo siempre intento mantenerme feliz y positiva pero estoy llegando al punto en donde solamente quiero que sea nuestro turno. ¿Tienes algún consejo práctico para nosotros?

- Triste y Sin Hijos

Querida Triste,

Aunque tú pides consejo práctico, asumo que no estás pidiendo que te recomiende especialistas en infertilidad y clínicas. También asumo que tú sabes que nosotros los judíos creemos que, si bien Dios controla el resultado, nosotros debemos hacer nuestros esfuerzos, y ustedes pueden y deben aprovechar todos los actuales avances tecnológicos y médicos.

Tengo una amiga que se casó a edad más avanzada y estaba luchando por tener familia. Ella describió entrar a la sala de espera del especialista y verla llena de mujeres embarazadas. "¿No te deprimió eso?" preguntó otra amiga. "Al contrario", respondió ella. "Me dio esperanza. Si todas estas mujeres pudieron superar sus problemas de infertilidad, también puedo hacerlo yo".

Ella de hecho dio a luz y su hija es ahora una adolescente. Pero recuerdo la historia porque me mostró la actitud que debemos adoptar para enfrentar los desafíos de la vida.

Es un regalo ver en la alegría de otras personas una oportunidad de compartir su alegría y una oportunidad de esperanza personal. Incluso si no es nuestra reacción instintiva, es una actitud que podemos cultivar.

Debemos recordarnos una y otra vez que 1) Dios maneja el mundo, 2) La buena fortuna de otra persona no nos quita la nuestra, 3) La buena fortuna de alguien más en en realidad causa de regocijo y 4) Dado que Dios maneja el mundo, ¡Él puede hacer cualquier cosa!

Debemos intentar sacar el mayor provecho de este momento ahora y no enfocarnos en lo que nos gustaría tener en el futuro. El futuro es desconocido y probablemente inalcanzable. Todo lo que tenemos son las elecciones que hacemos hoy, ahora mismo.

No sé si esto es consejo práctico. No sé si es un consejo que puedes seguir. No sé si es un consejo que yo puedo seguir. Pero sí sé que es la perspectiva correcta. Dios quiera que todos podamos luchar por vivir con esta conciencia.

- Emuna

Querida Emuna,

Recientemente te ocupaste de una mujer casada a la que no le gusta cocinar. Yo soy madre de una familia numerosa y sencillamente odio ir al parque. Es estresante y agotador, perseguirlos por todos lados e intentar vigilar a todos. Y encuentro que mecerlos en los columpios es sencillamente aburrido. Pero tengo miedo de admitir esto a alguien y me siento como una mala madre si no vamos. ¿Tienes algún consejo?

- Parqueofóbica Escondida

Querida Madre de Interior,

Ciertamente creo que la pasarás mejor si te enfocas en actividades que todos puedan disfrutar – leer libros, hacer proyectos, cocinar juntos, incluso quizás hacer trámites… por otro lado, los niños disfrutan las actividades al aire libre ¡y ciertamente ayuda a todos si ellos pueden correr para gastar un poco de su energía ilimitada!

Unas cuantas sugerencias prácticas:

1) Si es posible, instala algunos juegos (no tienen que ser costosos, solamente firmes y seguros) en tu patio. Eso es mucho más fácil que ir al parque, y si tu patio está cercado, entonces no tendrás que supervisar constantemente.

2) Invita a otras familias al parque contigo. Si no se convierte en la experiencia social adulta que imaginabas, quizás pueden por lo menos dividir a los grupos por edad para que cada madre no esté dividida en un millón de direcciones.

3) Encuentra parques pequeños escondidos en vecindarios pequeños. Ellos son frecuentemente menos atestados lo cual hace mucho más fácil cuidar a tus hijos y les da mejor y más frecuente acceso a los juegos.

No tiene que ser una actividad de todos los días pero es importante ser realista y aceptar que cada trabajo tiene una carga incluida. Esta es la tuya.

- Emuna

Querida Emuna,

Entiendo que las escuelas tengan un interés en que sus alumnos coman almuerzos saludables. Los ayuda a mantenerse alerta y más enfocados en los estudios. Entiendo las sensibilidades detrás de la regla de no-golosinas y apoyo la iniciativa de quitar la maquina de gaseosas de la escuela. Pero recientemente ciertas maestras en la escuela de mi hija se han vuelto más impertinentes. Ellas parecen inspeccionar los almuerzos y luego enviar notas a casa insistiendo en emparedados, palitos de zanahoria, pedazos de frutas… Yo pienso que están sobrepasando sus límites. ¿Debería decir algo?

- Madre Independiente

Querida Madre Independiente,

Me identifico completamente contigo y no pienso que las maestras deban ser tan invasivas o imponerte sus filosofías de comida. Si tu hija está teniendo un problema particular, es decir, dificultad en concentrarse o comportándose mal y la maestra quiere explorar si hay una conexión con su dieta, ella debería llamarte directamente para discutir el asunto. Pero si tu hija se comporta bien y está enfocada, entonces pienso que tú deberías – cortés y respetuosamente por supuesto – decirle a la maestra que tú ya has supervisado (quizás incluso preparado) y aprobado el almuerzo de tu hija y que aunque aprecias su preocupación, preferirías no recibir más notas.

- Emuna