Querida Emuna:

Sé que durante esta epidemia fui mucho más afortunada que muchos otros. Mi esposo y yo seguimos trabajando, lo que significa que no sólo tenemos nuestro ingreso regular, sino que utilizamos productivamente nuestro tiempo. Nuestros hijos ya no están en la casa, por lo que no tenemos que luchar con el “estudio a distancia”. Sin embargo, siento que me estoy volviendo un poquito loca, por así decirlo.

A pesar de todas las cosas buenas que tenemos, me siento atrapada. Literalmente no hay dónde ir y no hay nada para hacer. Esto lleva constantemente a pequeñas peleas con mi esposo —y otras no tan pequeñas—. Sé que no es su culpa, pero de alguna manera pienso que él debería ser capaz de solucionar los problemas. Necesito un consejo para salir adelante. Por favor, ayúdame.

Mujer Atrapada
 



Querida Atrapada:

Relájate. Describes una situación en la que nos encontramos muchos y que todos tratamos de enfrentar de la mejor manera, algunos días con más éxito que otros.

Creo que en marzo (¡qué lejano parece!), cuando pensábamos que todo se iba a limitar a unos pocos meses de encierro, todos nos esforzamos y de hecho nos adaptamos a nuestra nueva normalidad. En mi opinión, la mayoría lo hicimos bastante bien. Pero no se terminó. No fue un pequeño obstáculo sino un desafío constante que ha puesto a prueba nuestra percepción de nosotros mismos, nuestras relaciones y la forma en que vivimos en general.

Y aunque tu desafío pueda no ser tan grande como el de otros, de todos modos, es muy real. A propósito, me parece que es bueno tomarse un momento para detenerse, valorar lo que tienes y agradecerle a Dios

En primer lugar, es muy tentador volcar tus frustraciones en la persona más cercana. En este caso, tu esposo. Él es el blanco más cercano y seguro. Como tú, él literalmente no tiene ningún lugar al que pueda ir. Pero, como obviamente reconoces, esta es una estrategia destructiva. La situación misma del COVID-19 ya es bastante difícil por sí misma sin agregar a la mezcla problemas matrimoniales. En vez de ver a tu esposo como tu enemigo, tienes que verlo como tu aliado. Están juntos en esta batalla, y juntos pueden buscar la manera de que les resulte provechosa.

Incluso cosas pequeñas como salir a caminar todos los días (¡sin importar el pronóstico del clima!), puede cambiar sus perspectivas y darles a ambos energías renovadas. A eso agreguen un poco de estudio de Torá y ambos entenderán mejor quiénes son y profundizarán su conexión.

Y aunque es posible que su matrimonio sea una víctima imprevista del coronavirus, que Dios no lo permita, esta también puede ser una oportunidad para crear un lazo más profundo y mayor compenetración. Ahora tienes con tu esposo todo el tiempo que siempre quisiste. En vez de quejarte, aprovéchalo al máximo. Valora este regalo de tiempo.

No es sólo un regalo para tu matrimonio, también es un regalo para ti de forma individual. Entiendo la sensación de encierro y definitivamente hay momentos en los que yo también la siento. Pero también sé que este período no va a repetirse. Es una época en la que paso menos tiempo en el auto, menos tiempo en reuniones y trámites, lo que me deja mucho tiempo libre y una maravillosa oportunidad para crecer y aprender. Toma toda esa energía frustrada y canalízala en una dirección productiva.

Recuerdo que cuando era joven y soltera, estaba en el seminario y todo lo que tenía que hacer era trabajar sobre mí misma. Si bien ahora es claro que tengo muchas más responsabilidades que entonces, incluso en estas circunstancias inusuales que trajo el COVID-19, puede recuperar mi "yo" juvenil y aprovechar estas oportunidades. Haz una lista de las cosas que te gustaría aprender y de formas en las que quisieras crecer. Invierte en algunos libros, cuadernos y lapiceras. Invita a tu esposo y vean qué pueden aprender juntos.

Espero que muy pronto podamos salir de este período. ¿No sería maravilloso poder mirar hacia atrás y ver que este fue un período de especial productividad en nuestras vidas espirituales, en el estudio, el desarrollo y la conexión con Dios? Y quizás podemos agregar a la ecuación también un par de proyectos manuales divertidos, eso no le hace daño a nadie…