Querida Emuna,

Mi hija acaba de cumplir 16 y realmente quiere sacar su licencia de conducir. Reclama constantemente sobre eso y se queja de que somos sobreprotectores. Dice que "todos los otros padres dejan a sus hijas". ¿Deberíamos ceder? ¿Tiene ella razón?

- Padres de Adolescentes

Querida PDA,

Creo que hay al menos dos problemas diferentes aquí. El primero es la a menudo reiterada expresión, "todos los otros padres dejan a sus hijas". Si tan solo ganara dinero por cada vez que un adolescente dice eso… Casi nunca es verdad y por lo general es una herramienta de manipulación. Eso no significa que no debas ser flexible, o que no debas escuchar argumentos razonables y evaluar la seriedad de la situación (yo he cambiado mi opinión y he cedido a muchas peticiones de quedarse a dormir cuando resulta que en realidad los otros padres sí "dejan").

Ahora, el problema específico en juego aquí es sobre manejar. Yo siempre estuve a favor de elevar la edad a partir de la que está permitido conducir, hasta que escuche los resultados de algunas investigaciones recientes. Aparentemente, en los lugares en que la edad legal de conducción es 18 años en vez de 16, hay menos accidentes entre niños de 16 años – por razones obvias. Pero ¿adivina que ha aumentado? Así es, el número de accidentes en la categoría de los 18 años. No hay duda de que conducir es arriesgado – y traumático para los padres. Pero es un riesgo que el mundo acepta. Es parte de crecer y de transformar niños en adultos.

Creo que estamos lisiando a nuestros hijos cuando los retenemos de vivir las experiencias que viven sus pares (cuando estas son razonables) sólo debido a nuestra ansiedad. Cada paso de la independencia de nuestros hijos es difícil para nosotros, ya que significa que están creciendo – y alejándose de nosotros. Y no hay prácticamente nada que marque esto de forma más dramática que el obtener la licencia de conducir y la "libertad" que eso provee. Sin embargo, debemos darles pautas apropiadas (“no es en ti en quien no confiamos, es la otra persona”) y reglas, lecciones y precauciones – y mucha practica. Pero luego, tenemos que dejarlos ir y reconocer que como en todo lo demás, esto también está en las manos de Dios.

- Emuna

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Querida Emuna,

Mi esposo y yo tenemos un muy buen matrimonio. Podemos hablar de cualquier cosa y disfrutamos de la compañía del otro. Incluso nuestros estilos con respecto a la educación de los hijos están sincronizados. Hay solamente un problema que puede ser a veces fuente de conflicto. Mi esposo es extrovertido y sociable; le encantan las grandes fiestas y los acontecimientos sociales. Yo, por otro lado, soy más introvertida; no disfruto el ruido y el alboroto que hay en las grandes reuniones de gente, y me desagrada en especial el tener que comportarme de forma tal que cumpla con las “expectativas sociales”. Lo que realmente me gusta es tener conversaciones con un pequeño grupo de amigos. Pero a veces siento que lo estoy reteniendo de divertirse y que hay algo malo conmigo. ¿No se supone que a todo el mundo le gusta una buena fiesta?

- Solitaria.

Querida “Fiestera”,

¿Tienes sólo un problema? Eres una mujer afortunada. Dios creó todo tipo de personas con diferentes características de personalidad. Hay quienes son extrovertidos y hay quienes son introvertidos. Ninguna de las dos cualidades es moralmente superior a la otra. Simplemente son aspectos diferentes de nosotros, y no podemos pretender ser quienes no somos en realidad. Tú y tu esposo probablemente se sintieron atraídos uno por el otro porque cada uno quería un poco de aquello que le faltaba; un poco de lo que sí tiene su pareja. Así que disfrútenlo. Si tu esposo hubiese querido una chica fiestera, se hubiera casado con una.

Además, cada uno puede realizar actividades separadas en ocasiones en que las que sus deseos estén en conflicto. Y, como en todas las otras áreas del matrimonio, puede que también tengan que llegar a acuerdos. Puede que tú tengas que acompañarlo a algunas extensas reuniones sociales, y quizás él deba quedarse en casa contigo y con un grupo pequeño de amigos, ¡o quizás solamente contigo! Ambos pueden aprender y crecer del otro y de las distintas experiencias que han vivido cada uno. La clave es no juzgar al otro – o a ti misma. Como dije, ninguna de esas cualidades es superior (aunque a veces la sociedad da mayor valor al ser extrovertido). Esta es la forma en que Dios te creó – y Él no comete errores.

- Emuna

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Querida Emuna,

Constantemente abrimos nuestra casa a invitados, y tanto a mi esposo como a mí nos encanta hacerlo. No me importan los esfuerzos que esto involucra ya que realmente disfruto la experiencia. A veces nuestros invitados son amigos y a veces son extraños. No espero que ellos me ayuden a cocinar o a poner la mesa, o incluso que traigan un regalo (aunque me parece que es de buena conducta y dice algo sobre su madre si no lo hacen). Pero hay una cosa que sí me molesta.

Mi esposo siempre limpia la mesa (con la ayuda de mis hijos) y a veces los invitados simplemente se sientan ahí, sin hacer nada, mientras él lo hace. Él no se queja, pero a mí realmente me molesta esa situación. ¿Algún consejo de cómo lidiar con esto?

- Anfitriona (Generalmente) Contenta

Querida Anfitriona,

Si el ejemplo de tu esposo no los estimula para levantarse y limpiar, es difícil imaginar que algo lo hará, fuera de quizás una petición directa. Hay que ser particularmente torpe y egocéntrico para sentarse ociosamente a un lado, sin levantar un dedo, mientras tu anfitrión limpia la mesa. Esa es una mala característica que ya está arraigada en la persona, y que probablemente tú no vas a cambiar; si quieres continuar teniendo invitados, vas a tener que hacer las paces con esta situación. Yo confieso que si mis invitados son declaradamente maleducados, esta puede ser su primera – y única – invitación. Personalmente, yo sí espero participación en la conversación cuando las personas vienen a una cena (de otra forma me siento como su mesera), pero quizás algunos de ellos son en realidad más introvertidos como la persona de la pregunta #2 ¡y los estoy juzgando desfavorablemente! Por eso, en realidad debes que ser exclusivamente generosa – sin expectativas de nada en retorno; es la única forma de hacer cualquier tipo de bondad. Y supongo que es posible que si es que ellos miran suficientemente a menudo la situación, de a poco irás haciendo un impacto en ellos – o al menos en su elección de pareja.

- Emuna