Querida Emuna:

Mi hija de 20 años básicamente se divorció de nosotros. Consiguió un trabajo, se fue de casa y está viviendo la vida que antes no tenía permitido vivir.

Tenemos el corazón roto y estamos terriblemente preocupados por su futuro. ¿Cómo puedo entregarle amor si ni siquiera nos quiere en su nueva vida? Y más importante aún, ¿cómo puedo sobrellevar esto por el bienestar de mis otros tres hijos y mi matrimonio?

- Corazón roto

Querida Corazón roto:

Lamento mucho oír sobre tu dolorosa situación. Nada es infalible, pero con los hijos hay dos estrategias básicas. La primera es la plegaria. Ruega, suplica a llantos, llórale a Dios. El Rey David nos enseña en los Salmos que Dios está cerca de los que tienen el corazón roto.

La segunda estrategia es el amor. Tu hija necesita sentir que, más allá de los sentimientos que tenga hoy hacia ti, tu amor por ella es incondicional e inalterable. Necesita saber que, más allá de todo, siempre podrá volver a casa.

Una vez oí una historia sobre una adolescente que huyó de la casa (me la contó su padre muchos años después) gritándole a su padre: “¡Te odio! ¡Te odio!”. Su padre, sumido en gran dolor y angustia, permaneció en calma y respondió: “Pero yo te amo más; la puerta siempre estará abierta para ti”. Cuando las cosas no salieron como esperaba, ella tenía un lugar al que volver… y volvió.

Y no es sólo tu hija de 20 años la que necesita saber que la puerta siempre estará abierta, sino que el resto de tus hijos también necesitan saberlo. No quieres que ellos anden temerosos de que podrían hacer o decir algo que, Dios no quiera, los prive de tu apoyo y amor.

A pesar de que tu corazón esté roto deberás mantenerte fuerte y hacer el mayor esfuerzo que puedas para controlarte. Pon una sonrisa en tu cara y brinda constante amor y apoyo a tus hijos y a tu marido. Si tienes tiempo, encuentra otras personas a quienes también puedas ayudar. Además de beneficiar a quienes ayudes, esto te permitirá mirar las cosas con mayor perspectiva y te ayudará a dejar de estar centrada sólo en tus preocupaciones.

Y para terminar, volvamos a donde comenzamos: vuelca tu corazón a Dios y pídele ayuda. Dios quiere unir a los padres con sus hijos, y también quiere que Sus hijos, el pueblo judío, nos unamos a Él, nuestro Padre Celestial.

- Emuna


¡Mi hermana no le hará el brit a mi nuevo sobrino!

Querida Emuna:

Mi única hermana está casada con un no judío y vive en Francia. Ella acaba de tener un bebé y, a pesar de mis mejores esfuerzos, no logré convencerla de que le hiciera el brit milá a su hijo. Ella dijo: “Nadie aquí circuncida a sus bebés, ni siquiera los judíos”. Esta situación me rompe el corazón. Ella ya no quiere hablar conmigo. Rezo todos los días para que tenga un brit milá como corresponde.

Mi familia va a pasar en agosto una semana con su familia. Estoy ansiosa por conocer a mi nuevo sobrino pero, al mismo tiempo, estoy triste. Mi pregunta es: durante esa semana, ¿debería intentar otro enfoque para persuadirla o debería aceptarlo y amar a mi sobrino tal cual es, a pesar de que no sea parte del pacto?

- Hermana amorosa

Querida Hermana amorosa:

Realmente entiendo tu dolor por la situación, así como tu frustración y desesperación.

Creo que la complicada situación que viven los judíos en Francia hoy en día hace que este tema sea aún más complicado de resolver. Dado que no somos nosotras las que lo estamos viviendo, es difícil imaginar cómo se sienten.

Personalmente yo NO hablaría del tema en agosto; la visita es para disfrutar de la familia y, dada la resistencia de tu hermana, es un tema que debes tratar de forma suave y delicada.

¡Por supuesto que igual debes amar a tu sobrino! Sigue siendo una preciosa creación de Dios y es judío. Aunque no sea lo ideal, él siempre tendrá la oportunidad de ingresar al pacto más adelante en su vida. Muchos judíos de la ex Unión Soviética y baalei teshuvá han tomado esa decisión.

De hecho, tu función es aceptarlo y amarlo, y ser un modelo a seguir de lo que es una amable y considerada familia judía. Es tu ejemplo (y no tus palabras) el que tiene el potencial de llevarlo en el futuro a explorar su legado con mayor profundidad y a tomar las decisiones correctas.

Cualquier mensaje de juicio o de falta de aceptación tendrá el efecto contrario. No hay forma de enfatizar lo suficiente esa verdad. Actúa con normalidad y sé amable y cariñosa.

Y finalmente, sigue por favor el mismo consejo que di anteriormente. Reza, exprésale a Dios tu dolor, tus preocupaciones y tu amor. Pídele que traiga a tu sobrino de regreso a Su pueblo.

- Emuna


¿Buenas amigas o buena maestra?

Querida Emuna:

Tengo que tomar una decisión sobre dónde inscribir a mi hija de seis años el año entrante. Hay una clase que tiene una maestra excelente, pero las niñas no son las amigas ideales para mi hija. En la otra clase, la maestra es mediocre pero las niñas son muy buenas. ¿Cuál es la prioridad?

- Madre inquieta

Querida Madre inquieta (¿y qué padre no lo es?):

Elegir escuelas y compañeros de clase son siempre experiencias inquietantes para los padres. Pareciera ser que en cada decisión hay mucho en juego. Estoy aquí para decirte que no es así. Si bien tenemos que elegir con sabiduría y pensando bien cada opción, esas elecciones no tienen necesariamente que ser permanentes. Tanto las escuelas como las clases pueden cambiar (aunque no demasiado a menudo).

Además, un maestro inepto o un grupo no ideal de amigas no debería ser raíz de un trauma vitalicio para una niña de 6 años (asumo que tu hija no será víctima de un acoso especialmente fuerte). Sus amistades aún son superficiales; las relaciones profundas llegan en una etapa mucho más avanzada de la vida. A excepción de circunstancias extremas, una mala maestra no es el fin del mundo. Hay lecciones de carácter que se pueden cosechar de una experiencia así.

La escuela nunca será perfecta; nunca podrá cumplir con las fantasías de calidez, amor, aprecio y educación que quisiéramos para nuestros niños. Incluso si creáramos nuestra propia escuela, necesitaríamos una para cada uno de nuestros hijos para poder satisfacer sus necesidades particulares.

Habiendo dicho eso, de todas formas uno siempre quiere brindarles el mejor ambiente de aprendizaje que sea posible y que su hijo tenga una experiencia positiva. Entonces, ¿cómo elegimos?

Creo que, en esta temprana edad, el maestro es más importante que los pares. Como mencioné, sus amigas en esta etapa no son un factor estable; evolucionarán y cambiaran constantemente quizás hasta la secundaria, que es cuando las relaciones se consolidan. Obviamente estoy asumiendo que las niñas en la clase de la maestra buena no son especialmente malas o destructivas y que no tienen grandes problemas.

En los primeros años, las mentes de nuestros niños son como esponjas. Esta es nuestra mejor oportunidad para meterles una tremenda cantidad de conocimiento, por lo que una maestra talentosa y cariñosa puede hacer un mundo de diferencia.

Buena suerte con tu decisión.

- Emuna