Querida Emuna:

Mi marido y yo nos casamos muy jóvenes y tuvimos de inmediato un bebé. Nos conocimos en Israel cuando éramos estudiantes universitarios, época en la cual él era un fumador empedernido. Su hábito era un no rotundo para mí, pero dado que él quería que continuáramos saliendo, se comprometió a hacer su mejor intento para abandonarlo. Y lo logró… por tres años.

Pero hace dos años comenzó nuevamente a fumar. Él estaba sin empleo, mi bebé había contraído meningitis y la vida era estresante. La situación me molestaba muchísimo, pero, como entendía cuán estresado estaba él, no quería sumarle presión. Ahora, dos años después, mi bebé es un hermoso y saludable niño y mi marido tiene un excelente trabajo, pero fuma dos cajetillas por semana. Sé que no es el fin del mundo, pero mi abuelo sufrió tremendamente al final de su vida por haber sido fumador ya que desarrolló un cáncer de pulmón a los 78 años y pasó sus últimos cuatro años tosiendo sangre.

Me asusta que fume. Sé que tomar las decisiones por mi marido es algo que está fuera de mi alcance y además, él jamás fuma delante de nuestros niños o cerca de ellos, pero me es difícil aceptar esta situación. ¿Algún consejo para hacerme sentir mejor?

- Llena de humo

Querida Llena de humo:

Definitivamente entiendo tus preocupaciones y miedos. Y es admirable que, a pesar de tu angustia, reconozcas que la situación está más allá de tu control. Es una decisión que sólo tu marido puede tomar.

Es posible que mediante expresiones continuas de amor (en lugar de quejarte constantemente) y charlas sobre lo mucho que significan tu marido y tu familia para ti, él decida por cuenta propia dejar de fumar. También es posible que, cuando tus hijos crezcan, la presión que ellos ejerzan y la vergüenza que les cause su mal hábito lo lleven a desistir. Puedes buscar un buen libro sobre dejar de fumar y, para que lo lea, puedes intentar hacer lo que hago yo para que mis hijos lean un libro: déjalo en un lugar estratégico y, si Dios quiere, lo abrirá y leerá por motivación propia. Ten en cuenta que nada te garantiza que dejará de fumar y, de nuevo, la decisión es exclusivamente suya.

Entonces, ¿qué puedes hacer para aliviar tu angustia?

1. Enfócate en lo positivo: tu marido tiene muchas cualidades maravillosas, ¡piensa en ellas en vez de pensar en el hecho que fuma!

2. Reconoce que todo el mundo tiene comportamientos destructivos, tanto físicos como espirituales. Algunas personas comen demasiada grasa, otras demasiada azúcar o insuficientes vegetales. Algunas personas ejercitan demasiado poco y otras demasiado duro. Algunas personas son demasiado agresivas y otras son demasiado pasivas. Algunas pasan demasiado tiempo en casa y otras pasan menos de lo mínimo necesario. Debemos estar en paz con los desafíos únicos de nuestra situación personal y de nuestras relaciones, y encontrar la mejor manera para crecer bajo esas circunstancias.

3. El mejor remedio para lograr la tranquilidad y reducir la ansiedad es darse cuenta que Dios dirige el mundo. Obviamente nosotros debemos realizar nuestro esfuerzo y tratar de cuidar nuestra salud pero, en última instancia, el resultado está en Sus manos. Uno de mis midrashim favoritos es la historia del hombre cuyo sirviente volvió corriendo del mercado completamente aterrorizado. “¿Qué pasó?”, preguntó su amo. “Vi al ángel de la muerte en el mercado; por favor présteme su caballo para poder ir a Shejem y alejarme de él”.

El amo accedió. Luego, esa misma tarde, el amo también se encontró con el ángel de la muerte en el mercado. “¿Por qué asustaste a mi sirviente?”, le preguntó enojado. “No quise asustarlo”, contestó el ángel de la muerte. “Es sólo que me sorprendió verlo acá ya que tengo una cita con él esta noche en Shejem”.

4. No olvides el poder de la plegaria. Reza para que tu marido deje de fumar, reza por todo lo que quieras pero, principalmente, reza para que Dios continúe dándole a él y a tus seres queridos (o mejor aún, a todo el pueblo judío) una larga vida, tanto en este mundo como en el venidero.

- Emuna


Niña herida/adulta herida

Querida Emuna:

¿Cómo puede uno superar una niñez traumática: padres que peleaban constantemente frente a sus hijos y que eran verbal y físicamente abusivos? Han pasado muchos años pero todavía siento tristeza por ello y quisiera algún consejo espiritual para superarlo y para poder mejorar en mi matrimonio.

- Hija herida

Querida Hija herida:

Te felicito por tratar de superar tu pasado. Es una lucha que muchos tenemos y que por lo general es del tipo “dos pasos para adelante, uno para atrás”.

Mencionaste dos puntos: tu continua tristeza y tu propio matrimonio. Respecto a lo primero, puede que siempre sientas un poco de tristeza pero creo que puedes mejorarlo con una dosis saludable de compasión y aceptación.

Compasión: quizás puedas encontrar en tu interior la capacidad para sentir empatía por tus padres, que han sufrido tanto y que parecieran no haber tenido los medios para mejorar su situación. Siendo ahora una adulta, en lugar de verte como la víctima de sus deficiencias, puedes comenzar a verte como una observadora empática. Trata de imaginar qué consejo le darías a una amiga que estuviera atravesando una situación similar para conseguir un poco de objetividad.

Aceptación: es lo que es. Estas son las cartas que te repartieron. Este es el guión que escribió Dios. Quizás te suene como un cliché, pero sigue siendo cierto. Tus padres no van a cambiar y tú no puedes reescribir el pasado. Cualquiera haya sido la razón, este era el mejor entorno para tu crecimiento y cercanía con Dios. Aprovecha al máximo la oportunidad.

Respecto a tu matrimonio, no eres clara. Si lo que te está afectando es tu tristeza, vuelve a leer los párrafos anteriores. Si tu comportamiento, Dios no lo quiera, se parece al inapropiado comportamiento que viste en la casa de tus padres, entonces necesitas ayuda profesional (clases de educación, libros y quizás un buen sicólogo).

Algunas personas creen que un consejo espiritual debería ser alguna especie de idea mística, cabalística, que las ayude a remontarse por sobre y más allá de sus problemas. Yo estoy en fuerte desacuerdo con eso.

‘Espiritual’ se refiere a actividades que generan una mayor cercanía a Dios. Esto se logra cumpliendo Sus mandamientos, con transpiración y esfuerzo. Hacer lo que sea necesario para mejorar tu matrimonio, estar constantemente entregándole a tu pareja, ver a un sicólogo si es necesario y dar los pasos prácticos que necesitas para producir un cambio es lo más espiritual que puedes hacer. Además, ser generosos con los demás hace que dejemos de estar enfocados solamente en nosotros mismos y en nuestros problemas, por lo que funciona en todos los niveles. El pasado puede ser superado; tan sólo necesitas estar comprometida a trabajar en él y no esperar soluciones fáciles ni rápidas.

- Emuna


Amiga con cáncer

Querida Emuna:

Tengo 15 años. Una amiga mía está luchando contra el cáncer. Tengo tanto miedo. ¿Cómo puedo enfrentar el miedo? ¿Cómo le muestro a ella y a su familia que me importan? ¿Hay algo que pueda hacer, espiritual o físicamente, para ayudarla a enfrentar este inmenso desafío?

- Amiga preocupada

Querida Amiga preocupada y caritativa:

Está bien tener miedo, es normal y apropiado. El cáncer es una enfermedad muy atemorizante, por lo que no debes sentirte mal por ello. Encuentra un adulto (padre, maestro, terapeuta) y un lugar seguro donde puedas compartir estos sentimientos.

No temas decirle a tu amiga que tienes miedo. Ella también piensa en eso (de hecho, ¡quizás eso es lo único en lo que piensa!) y probablemente estará feliz de poder hablar libremente sobre sus miedos en lugar de tener que pretender que todo está bien o tolerar la alegría falsa que la rodea. Está bien que lloren juntas (¡pero no todas las veces que la visites!) y que expresen emociones genuinas. Puede ser un buen desahogo para ambas.

Otra cosas que puedes hacer físicamente es ayudar con los quehaceres de su casa para que sus padres puedan estar con ella (cuidar a los hermanos, hacer las compras, preparar comidas, limpiar). No ofrezcas ni preguntes: “¿Qué necesitan?”. Tan sólo ve y haz lo que sea necesario. “Hoy voy a llevar a los niños a comer pizza”, “fui al supermercado y compré papel higiénico y servilletas”, “les traje la cena”. A nadie le gusta pedir ayuda. Nadie quiere que lo vean como una carga o como alguien necesitado. Por eso, debes ir y ayudar, sin preguntar.

Espiritualmente hay unas cuantas opciones. Primero que todo debes rezar. Dios es el médico verdadero. Reza para que la cure. Haz una mitzvá en su mérito, como encender las velas de Shabat o no chismear. Organiza a otras personas para que estudien y hagan mitzvot en su mérito. Y esto es sólo el comienzo…

La amistad es preciosa y difícil de encontrar. Aprecia que tienes a alguien en tu vida que significa tanto para ti y traten de disfrutar cada día.

- Emuna