Querida Emuna,

Yo trato tan duro como puedo de acercarme a mis hijos, pero ellos constantemente me alejan. Cuando voy a sentarme en sus camas por la noche, ellos se van de la habitación, se quedan dormidos rápidamente o murmuran respuestas monosílabas a mis preguntas. Es muy doloroso. Yo realmente quiero tener una conexión con ellos. ¿Qué debo hacer?

- Madre Solitaria

Querida Solitaria,

Entiendo tu dolor y frustración pero quizás, desgraciadamente, eres tú quien está creando esta situación. A nuestros hijos no les gusta sentirse sofocados; ellos no quieren sentirse oprimidos por nuestro amor o responsables por la relación. Además, mientras más grandes son, más independencia y autonomía desean. A ellos les gusta ser quienes fijan las reglas de la relación. A ellos les gusta elegir cuándo y dónde ser cercanos.

No deberías ir a sentarte en sus camas; deberías esperar que ellos vengan a sentarse en la tuya. Pero tienes que esperar pacientemente; no puedes forzarlo.

Si tratas de aferrarte demasiado fuerte, ellos correrán en la otra dirección.

Si cariñosamente les das un poco de libertad, después sí irán donde ti (¡en el horario apropiado por supuesto!). Pero si tratas de aferrarte demasiado fuerte, ellos correrán en la otra dirección. Puede parecer injusto (¡queremos tanto tener una relación!) o puede que en realidad sea injusto (¡les damos tanto!), pero así es al fin y al cabo la realidad. Si aceptas eso y te acomodas apropiadamente, conseguirás los resultados que deseas.

Solamente un punto más. Si te sientes solitaria, esa no es responsabilidad de tus hijos. No es trabajo de ellos ser tus amigos o llenar algún vacío en tu vida. No debieras esperar eso de ellos y nunca deberías poner esa carga en sus hombros. Necesitas satisfacer tus necesidades a través de tu relación con tu esposo, con tus amigas y con Dios.

- Emuna

Querida Emuna,

La habitación de mi hija de 15 años es realmente un desastre – ¡hay ropa esparcida por todo el suelo, la basura desborda el basurero y está lleno de envoltorios de chicle por todos lados! He intentado sobornos y amenazas, halagos y reprimendas. Pero nada parece funcionar. Ella es indiferente (¡o actúa como si lo fuera!). Yo sé que es su habitación, pero está en mi casa y me está volviendo loca. ¿Tienes algún consejo para mí?

- Susie Ama de Casa

Querida Sra. Ama de Casa,

Supongo que lo que eventualmente pasa es que entras y limpias la habitación tú misma – y luego te sientes enfurecida. Solamente sé porque ¡eso es lo que yo hago! Pero lo que pienso que deberías hacer, lo que te aconsejo hacer y a lo cual nunca soy capaz de adherirme, es simplemente ignorarlo. No la rescates. Deja que se convierta en un desastre tal que ella misma esté incomoda, que no pueda encontrar ropa limpia o las cosas que necesita, y que finalmente sea ella misma quien se motive a limpiar.

Eso es lo que es psicólogo Alfred Adler llamaría consecuencias naturales. Frecuentemente cuando les permitimos a nuestros hijos experimentar las consecuencias naturales de sus acciones o de su pasividad, ellos las encuentran tan desagradables que se motivan a no repetirlas. Así es en la teoría al menos. Y a menudo funciona. Pero no siempre.

Para aquellas ocasiones en que no funciona – o cuando estás en tu punto de quiebre y cedes y vas a limpiar – tranquilízate con que esto es probablemente sólo una fase pasajera, un aspecto poco atractivo de esa encantadora etapa de la vida llamada adolescencia. Y que limpiar una habitación (¡o toda una casa para el caso!) no es una ciencia compleja y puede ser fácilmente aprendida cuando llegue el momento de que ellos formen sus propios hogares.

- Emuna

Querida Emuna,

Mi vecina tiene una casa llena de niños pequeños, quienes juegan afuera frecuentemente y siempre son muy ruidosos (incluso cuando están adentro, por lo general puedo escucharlos). A veces quiero descansar o tener un tiempo tranquilo, pero siempre me molestan sus gritos. ¿Alguna idea útil?

- Propietaria Frustrada

Querida Propietaria,

Usualmente no podemos escoger a nuestros vecinos y los problemas parecen ser demasiado comunes independiente de quien nos toque. Yo trato de adoptar la filosofía de que, mientras sea durante horarios apropiados, ellos tienen derecho a hacer ruido. Esa parece ser la perspectiva tanto de la Torá como de la ley secular. En ese momento, yo no tengo ningún derecho superior de descansar, y además, yo voy a querer la misma libertad de hacer ruido en caso que se presente la ocasión. Ciertamente se ha presentado en el pasado y ¡estoy segura de que se volverá a presentar!

Especialmente si has comprado tu casa, estas personas podrían ser tus vecinos durante muchos años, por lo que te conviene llevarte bien con ellos – deja pasar lo que puedes dejar pasar, y discute gentil y cortésmente lo que no puedes dejar pasar. ¡Piensa en el modelo positivo que estás siendo para tus hijos! ¡Por algo la mitzvá dice "ama a tu prójimo como a ti mismo"!

- Emuna