Querida Emuna,

Soy una chica de 18 años, en el último año de la secundaria. Tengo depresión clínica y solía hacerme daño de muchas formas diferentes. Incluso tomé una sobredosis una vez. Ahora estoy mejor, tomo medicamentos, veo a un terapeuta y he aprendido a controlar mi adicción a la auto-lesión. He aprendido también a manejar mi depresión pero aún tengo un gran problema – ¡soy un magneto para otras personas como yo! Todas las personas que conozco vienen a mí con sus problemas y yo simplemente no puedo negarme a ayudar.

Me he causado ataques de ansiedad por tratar de resolver los problemas de otras personas. Cuando surge una nueva situación, se hace cada vez más difícil para mí no infligirme cortes. Ahora una cercana amiga mía ha empezado a ser abusada física y emocionalmente por sus padres y yo soy la única persona con la que habla de eso. Ella intentó ir a la policía pero ellos se rehusaron a creerle. Todo el peso de su situación está recayendo en mis hombros. Yo realmente intento mucho ser una buena amiga pero mientras más me veo envuelta en los problemas de esta chica, más difícil es para mí no auto-herirme. Me he enfermado literalmente por toda la presión. He comenzado a evitar sus llamados para intentar lidiar con mis propios problemas, pero hacer eso podría llevar a que ella haga cosas muy drásticas ¡y todo sería mi culpa! No puedo abandonarla si ella afirma que se suicidaría sin mí, pero ayudarla me ha causado cortes, quemaduras, vómitos, moretones, no dormir y sencillamente ya no sé qué hacer. ¡Ayuda por favor!

- Tratando de ser una buena amiga

Querida Buena Amiga,

Este es el momento para que aprendas algunas lecciones de vida importantes – y no hay un minuto que perder.

Hay una diferencia entre ser amiga y ser terapeuta.

1. Todos tienen que conocer sus limitaciones. Hay una diferencia entre ser amiga y ser terapeuta. Hay una diferencia entre ser maestra y ser terapeuta. Hay una diferencia entre ser rabino y ser terapeuta. La mejor y más cariñosa cosa que puedes hacer por todas tus amigas que están acudiendo a ti con sus problemas – y particularmente la última chica – es remitirlas a profesionales. Sus problemas van más allá de tus capacidades y tu conjunto de habilidades. Y esto no es una razón para avergonzarse. Ellos están más allá de las capacidades y conjunto de habilidades de la mayoría de las personas. Solamente aquellos que están entrenados para manejar estas situaciones, solamente aquellos que tienen experiencia en lidiar con estos problemas, deberían estar involucrados. Las personas (y a menudo también los matrimonios) pueden sufrir un daño significativo en manos de amigos y conocidos con buenas intenciones que ofrecen consejos sin el beneficio de la sabiduría y la experiencia. Saber cuando remitir es crucial para ser una buena amiga y consejera. Tienes suerte de estar aprendiendo esto a una edad temprana.

2. Tú no tienes ninguna obligación de sacrificar tu propia vida para salvar a tu amiga. Si tú estuvieses completamente sana y pudieses, de todo corazón y con consecuencias personales limitadas, ser de verdadera ayuda (lo cual es bastante complicado como se afirmó anteriormente) entonces quizás sería apropiado. Sin embargo, dado que en este momento no se cumple ninguna de estas condiciones, tú debes cuidarte a ti misma primero. Esto no es egoísta. Tú no puedes ser una buena amiga si no estás sana.

3. Lo que sea que pase con estas otras chicas (y rezo por que sean solamente cosas positivas), NO es tu culpa. Solamente hay una persona sobre las cual eres responsable por sus elecciones – y esa eres tú. Ellas son responsables por sus elecciones, por más dolorosas y destructivas que puedan ser.

No puedo reiterarlo más clara o enfáticamente. Tus amigas, y especialmente la víctima de abuso, necesitan ayuda profesional – y mientras antes, mejor. El único posible daño real que podrías estar causando es alimentarles la ilusión de que hablar contigo es suficiente para resolver sus problemas. De hecho es beneficioso para ellas que te hagas a un lado y que las envíes donde alguien que haya tenido una formación profesional adecuada.

- Emuna


Querida Emuna,

Mi esposo y yo hemos estado felizmente casados por más de 25 años. Gracias a Dios, tenemos vidas llenas, repletas de trabajos gratificantes, hijos y nietos. Como te puedes imaginar, nuestros intensos horarios vienen con una buena cuota de estrés y tensión financiera, similar, pero es de esperar que no peor, que la de la mayoría de nuestros pares en nuestra comunidad.

Hace unos seis años, mi esposo comenzó a aumentar de peso. Con solamente breves intervalos de malos intentos de hacer dieta él ha estado en una estable subida. Una vez, el año pasado, tuve una conversación de corazón a corazón con él haciéndole saber que si él quisiese perder peso yo haría todo lo que pudiera para apoyar su esfuerzo. Hablamos sobre salud, aumentar la autoestima, energizarse al sentirse mejor física y mentalmente, y mejorar la imagen de uno ante los ojos de compañeros de trabajo, hijos, etc. Le recordé que el deseo tiene que venir de él – nadie puede forzarlo a eso – pero si él decide hacerlo, yo estaré ahí para proveerle cena dietéticas, apoyar sus esfuerzos para ejercitarse regularmente, etc. Él apreció que yo hablase con él en ese momento, pero no hizo nada al respecto.

Un año después, no hay una solución a la vista. Él está casi irreconocible, ya no es el esposo, padre y abuelo que todos conocemos y queremos. Adicionalmente, él está deprimido y su autoestima ha sufrido drásticamente. Yo sé que él atribuye su aumento de peso al estrés relacionado con finanzas, ¡pero perder peso puede hacerte sentir mejor sin costar dinero! Él es muy sensible sobre el tema y no sé cómo plantearlo nuevamente. Yo puedo proveer comida sana y dietética (¡y en general lo hago!), pero no puedo controlar lo que él hace fuera de casa o cuando nadie está mirando.

¿Cómo me aconsejarías enfrentar este dilema?

- Quiero ayudar

Querida Quiero Ayudar,

Estoy asumiendo (algo que probablemente nadie debería hacer jamás) que has descartado problemas médicos. A veces asumimos (esa palabra otra vez) una causa psicológica o emocional o una falta de fuerza de voluntad y nos olvidamos revisar las obvias posibilidades físicas. Las enfermedades a la tiroides entre muchas otras podrían ciertamente ser la causa de esta situación y deberían ser descartadas definitivamente antes de regresar a nuestras suposiciones originales.

El problema de querer ayudar es que el sujeto tiene que querer ser ayudado. Como le dije a la lectora anterior, solamente tenemos el poder de cambiarnos a nosotros mismos – y mira lo difícil que es eso. Algunas familias han organizado intervenciones cuando un problema serio (como alcoholismo) sigue sin resolución pero eso frecuentemente involucra desagradables ultimátum que no creo que tú quieras imponer aquí.

Yo creo que solamente puedes intentar palabras y acciones positivas. Ayúdalo a construir su autoestima a través de expresiones de amor y validando sus acciones y cualidades específicas. Sugiérele salir a caminar cada noche como una forma de pasar tiempo juntos. Dile cuanto disfrutaste la ocasión.

Irónicamente, mientras más seguro se sienta él de sí mismo, más fácil será que mantenga su dieta y no al contrario. Él necesita tu apoyo y confianza, ahora más que nunca.

- Emuna


Querida Emuna,

Tengo cuatro niños pequeños – de 2, 4, 6 y 8 años. Soy una madre que está en casa porque tengo los recursos financieros y realmente quiero estar ahí para mis hijos. Cada día me digo a mí misma que cualquier proyecto que quiero realizar puede hacerse por la noche después de que los niños se vayan a dormir. Ellos tienen días intensos y todos estamos agotados para cuando llega la hora de dormir. Yo quiero mucho a mis hijos pero en este momento, no puedo esperar para tener un poco de tiempo para mí. Sin embargo, por más que planifico esto, siempre algo interfiere. Un niño tiene pensamientos atemorizantes y necesita que yo me acueste con él hasta quedarse dormido, tardando frecuentemente más de lo usual debido a los mencionados pensamientos. Otra tuvo una pelea con una amiga y necesita que la escuche con compasión antes de poder calmarse. La hora de dormir termina demorando al menos una hora y media, en cuyo punto yo estoy agotada. No puedo hacer nada más. Y cada día siento la misma frustración. ¿Qué debo hacer?

- Tirándome el Pelo

Querida Madre Frustrada,

Deja tu pelo tranquilo. Creo que hay dos posibles soluciones para tu dilema (asumo que tu esposo tiene compromisos importantes en las noches, sino, ¡él también podría estar colaborando!). La primera es que a veces necesitas simplemente contratar una niñera para poder salir y recargar tus pilas. Esto no resuelve tu problema de todas las noches pero hace el resto de las noches más fáciles de sobrellevar.

Acepta que tus noches están dedicadas a las necesidades de tus hijos. Cualquier tiempo extra es un bono, un premio.

Sin embargo, la solución más importante (¡esta es una que aprendí a través de una larga, dura, agotadora y frustrante experiencia!) es cambiar tu actitud y tus expectativas. Si esperas tener tiempo para ti o tiempo tranquilo o lo que sea que quieras cada noche, te desilusionarás inevitablemente. Simplemente no está disponible para una madre de niños pequeños (frecuentemente tampoco está disponible para una madre de niños grandes). Es mucho mejor simplemente aceptar que tus noches están dedicadas a las necesidades de tus hijos, incluso si esas necesidades son solamente dormirse. Entonces cualquier tiempo extra es un bono, un regalo.

Es también crucial reconocer que esto es normal. Ocurre en “casi” todas las casas (todos tenemos esa amiga perfecta cuyos hijos se van a dormir en un horario perfecto; ¡se quedan en sus camas durante toda la noche y luego preparan el desayuno para sus madres por la mañana!) y es una lucha para casi cada madre. Es parte de la educación de los hijos.

En vez de sentir resentimiento, míralo como una inversión en el futuro de tus hijos, como una forma de ayudarlos a sentirse seguros y queridos. ¿Acaso algo de lo que ibas a hacer en tu noche es más importante que esto?

- Emuna