Querida Emuna,

Escuché que Mark Zuckerberg y Priscilla Chan firmaron un "contrato de relación". Zuckerberg accedió a pasar al menos 100 minutos de tiempo privado cada semana con Chan, y sacarla al menos en una cita. Ellos también acordaron salir de vacaciones al extranjero durante dos semanas cada año.

Me imagino que hay muchos aspectos de una relación que podrían ser parte de un pacto. Compartir las tareas de la casa, tiempo que se pasa con los suegros, límites de presupuesto, incluso temas de intimidad.

Puede parecer poco romántico establecer reglas, pero tener expectativas claras asegura que las necesidades se están cumpliendo.

¿Qué piensas tú de todo esto?

- Comprometida y Planificando Mi Matrimonio

Querida Planificadora,

Sin entrar en el problema del matrimonio mixto, esta es una pregunta en la mente de muchas personas en estos días. ¿Demuestra algo sano sobre la relación o sugiere que algo está faltando? Y además, ¿no debería ser todo más espontáneo?

Yo pienso que es una idea genial. (A pesar de que se llame contrato, ¡no creo que sea legalmente exigible en un juzgado!) Expectativas, o debería decir, expectativas insatisfechas, definitivamente influyen nuestro nivel de satisfacción matrimonial. Si queremos un esposo que es un verdadero hombre de familia – disponible a la hora de la cena, a la hora del baño de los niños y también los domingos – pero nuestro futuro esposo está obsesionado con su carrera, estaremos frustradas y decepcionadas.

Mientras que no pienso que todas las expectativas deban ser estipuladas en un contrato, sí pienso que deben ser discutidas. Hace muchos años, leí un libro llamado "Smart Women, Foolish Choices" (Mujeres Inteligentes, Decisiones Tontas). Una de las comunes, y usualmente no expresadas expectativas de las mujeres retratadas era que ellas dejarían de trabajar ya sea cuando se casaran o cuando tuvieran familia. Esto resultaba ser una sorpresa para muchos de sus esposos quienes estaban contando con el ingreso extra, y se produjeron significativas tensiones matrimoniales.

En la vida judía, hay ciertas reglas no escritas sobre dividir los tiempos de festividades entre los suegros, y ciertas reglas escritas sobre la intimidad que, aunque están más allá del alcance de este artículo, ciertamente realzan más que apagan un matrimonio. Hay también un Ketuvá, un contrato matrimonial legalmente vinculante (sí, ¡nosotros lo pensamos primero!) que detalla algunas de las responsabilidades de un hombre hacia su esposa.

Y puedo pensar en varias relaciones que se hubiesen salvado si los límites de presupuesto hubiesen sido discutidos con anterioridad.

La mayor queja hacia una idea como esta parece ser la falta de espontaneidad y la destructiva noción romántica que es a menudo expresada como "él tiene que querer pasar tiempo conmigo; yo no debería obligarlo".

Hay muchas cosas que queremos hacer, muchas cosas buenas, importantes y productivas. Eso no significa que no nos distraemos, nos cansamos, nos preocupamos. Una de las razones por las que tenemos mandamientos es porque Dios reconoció que, para hacer lo que queremos (al contrario de lo que sentimos), necesitamos un pequeño empujoncito, un poco de estructura, un poco de regulación. Se nos ordena rezar cada día, tengamos ganas de hacerlo o no. Damos 10% de nuestro ingreso a caridad, nos sintamos generosos o no. La lista sigue. Debido a que estas son las cosas que verdaderamente queremos hacer – sea lo que sea que nuestro flojo y egoísta cuerpo nos esté diciendo en el momento.

Todos queremos que nuestros matrimonios funcionen. Todos queremos pasar tiempo con nuestra pareja, vivir dentro de nuestras posibilidades, ser bondadosos con los otros. Pero ya que no siempre tenemos ganas, necesitamos mandamientos. Y quizás un contrato.

Podría ser la ola del futuro. Después de todo, ¡el Sr. Zuckerberg parece saber unas cuantas cosas sobre lo que funciona!

- Emuna

Otras Mujeres Lindas

Querida Emuna,

Estoy comprometida con un hombre maravilloso, y gracias a Dios, estamos muy felices y emocionados de construir una nueva vida y de crecer juntos. Pero me he dado cuenta de que últimamente estoy muy insegura. Estoy constantemente celosa de cualquier mujer que se pone en contacto con mi novio (incluyendo amigas mujeres de sus días de universidad). Nunca tendría que preocuparme de que nada inapropiado ocurriera con mi futuro esposo y otras mujeres; es solamente mi propia loca inseguridad.

Por alguna razón, cuando él menciona que una mujer es linda o guapa (sólo como un comentario) me hiere en lo mas hondo y no me siento suficientemente buena. Pero es normal que las personas piensen en otras personas como lindas o atractivas – sería raro si él me encontrara solamente a mí y a nadie más atractiva. ¿Tienes algunos consejos sobre como puedo sentirme más confiada en mí misma, y menos afectada por otras mujeres lindas? ¿Cómo debería sentirme por este tipo de cosas?

- Preocupada y Aprensiva

Querida Preocupada,

Pienso que es normal y apropiado que te sientas insegura. Muestra que tienes una fuerte comprensión de la realidad. Definitivamente no quiero ponerte más loca o más insegura, pero realmente no creo que puedas decir, "Nunca tendría que preocuparme de que nada inapropiado ocurriera con mi futuro esposo y otras mujeres". En el Talmud (Avot 2:4), se nos dice que nunca debemos confiar en nosotros mismos hasta el día en que fallecemos. La prueba frecuentemente citada es una referencia a Yojanan el Gran Sacerdote. Él sirvió en el Templo durante 80 años y luego traicionó su fe. Si pudo pasarle a él, ciertamente podría pasarnos a cualquiera de nosotros.

Nuestras viles inclinaciones son muy fuertes y nunca deberíamos descartarlas o creer que somos inmunes. Es por eso que la Rebetzin Tzipporah Heller tituló uno de sus libros, Battle Plans (Planes de Batalla) – debemos estar en constante estado de alerta para declarar la guerra en contra de la parte más baja de nuestro ser.

Me gustaría que tu esposo me hubiese escrito en vez de ti, pero tendrás que encontrar una forma gentil, y con mucho tacto, de tener esta conversación con él. Él no debería estar mencionando que otra mujer es atractiva. De hecho, él ni siquiera debería estar mirándolas. Y sería mejor no mantener relaciones con amigas de la universidad. Quizás eso suena demasiado fuerte, pero solamente tenemos que mirar alrededor para ver la potencial y real destrucción.

En la vida judía, un hombre tiene que arrepentirse en Iom Kipur por haber visto a otras mujeres. Eso no es porque somos anticuados y represivos. Somos en realidad muy modernos y reconocemos demasiado bien adónde nos puede llevar eso.

Los desafíos a las relaciones en estos días son tan grandes que queremos intentar sacar al menos algunos de ellos de la mesa. Y nuestros matrimonios son tan preciados que queremos hacer todo lo que esté en nuestro poder para preservarlos.

La perspectiva de la Torá es que no existe tal cosa como una relación estrictamente platónica entre un hombre y una mujer. Siempre hay algo en el fondo. Construir un futuro sólido juntos requiere limitar relaciones con miembros del sexo opuesto.

Nuestra meta es una relación como la de Adán y Eva en el Jardín del Edén. Ellos eran las únicas dos personas en el mundo y solamente tenían ojos el uno para el otro. Por favor pídele a tu novio que lea mi respuesta y que me contacte si está en desacuerdo o si tiene alguna pregunta.

- Emuna

Comida, Gloriosa Comida

Querida Emuna,

Yo crecí en una casa judía estereotípica en la que recibimos muchos mensajes confusos sobre la comida. Si tomaba un pedazo de torta después de la escuela, mi madre me diría, "Esa torta engorda demasiado; deberías estar comiendo una manzana en vez". Si tomaba una manzana, ella se preguntaba en voz alta, "¿Por qué nadie se está comiendo la torta que hice?" hablábamos de comida y de peso en cada cena – y frecuentemente entre medio. Yo era la única chica en mi clase de sexto grado que llevaba ensalada de almuerzo en vez de un emparedado, y memoricé el sistema de puntos de Weight Watchers a una edad muy temprana.

De adulta, luché en contra de esta constante obsesión y prometí no imponer este shtick en mis hijos. Sin embargo aún los escucho hablando sobre eso, aún los veo mirándose en el espejo y, a pesar de mis mejores esfuerzos de prohibir la palabra en mi casa, ellos están constantemente discutiendo sus dietas y cuánto peso necesitan perder. Estoy tan frustrada. ¿En que me equivoqué y cómo puedo corregirlo?

- Contadora de Calorías

Querida Contadora de Calorías,

Respira profundo y deja de culparte. Vivimos en un mundo obsesionado con el peso. Cada portada de revista tiene la última dieta "¡Infalible!" "¡Que no falla!" "¡Come todo lo que quieras!" todas las personas glamorosas en Hollywood parecen ser flacas. Y si no lo reciben por ese lado, entonces está el problema de la obesidad y el enfoque de cómo lidiar con eso.

En los comedores de cada escuela a lo largo del país, la cuenta de calorías domina la conversación. Incluso los chicos están obsesionados con su peso, sus músculos abdominales, su abdomen plano. No importa cuánto evitemos el tema en casa, nuestros hijos están rodeados por él.

Dado que no podemos evitarles la conversación, debemos encontrar la forma de aproximarnos al tema. Una estrategia es fomentar una alimentación "saludable" – como opuesto a hacer dieta. Esta es una mejor aproximación a la vida y conducirá a un estilo de vida que ellos pueden mantener razonablemente. Soy una gran creyente de "todo con moderación" y personalmente no abogo por la prohibición de ninguna comida (¡eso solamente las hace más atractivas!).

La otra estrategia crucial es darles a nuestros hijos suficiente sentido de autovaloración para que no hagan dieta para sentirse bien consigo mismos ni coman para esconder su dolor e inseguridad (cuando averigüen cómo hacer esto ¡díganme!). Esto requiere un estilo de educación muy positivo – muchas alabanzas de logros, balanceadas con ayuda constructiva ocasional cuando se cometen errores.

Debemos ser realistas y enseñarles a nuestros hijos a vestirse de formas halagadoras y a cuidarse a sí mismos. Pero cualquiera sea el mensaje externo, queremos que nuestros hijos aprecien que la verdadera belleza es la belleza interior del alma y no la del cuerpo.

- Emuna