Querida Emuna,

Soy un hombre de 50 años, casado por casi cuatro años. Cuando conocí a mi esposa ella era una exitosa ejecutiva en la industria bancaria. Ella era exitosa, popular e independiente. Poco después de nuestra boda ella quedó embarazada y me informó que quería quedarse en casa para educar a nuestros hijos. No necesitamos el ingreso, pero yo estuve un poco sorprendido por su decisión. Simplemente no era lo que yo esperaba de ella. Además, ella parece ser muy dependiente de mí en amor y aprobación, sintiéndose a menudo herida cuando no llamo para ver cómo está o expresar cariño, o cuando soy desatento al final del día. Siento que fui engañado en cuanto a su verdadera naturaleza. ¿Puedes ayudarme?

- Desconcertado

Querido Desconcertado

Solamente me has dado una visión superficial de tu matrimonio así que es difícil responder adecuadamente, pero voy a tratar. Mi pensamiento inicial es que no fuiste engañado en cuanto a la naturaleza de tu esposa; tú fuiste ingenuo en cuanto a las mujeres en general. Primero, muchas mujeres que disfrutan sus carreras aún así preferirían estar en casa criando a los hijos si tienen la opción. Esta es su mayor meta y deseo. A veces incluso ellas no se dan cuenta. Pero definitivamente no es engañoso o manipulador. Es muy básico y primario. Lo llamamos el instinto maternal.

El Segundo tema – su dependencia de ti – es también universal. Está en la naturaleza establecida de las relaciones hombre-mujer que la mujer es emocionalmente dependiente de su esposo. Su amor y aprobación son como oxígeno para ella. Esta metáfora no es una exageración. Si son privadas de este apoyo, las mujeres se sienten como que no pueden respirar. Y no parece importar cuan "independientes" fueron antes.

En vez de encontrarlo frustrante, tu mejor apuesta es simplemente darle lo que necesita. Dale amor, dale apoyo, elógiala como madre, elogia sus otras cualidades. Y dile – a menudo – que la amas.

El matrimonio es mucho trabajo. Para ambos lados. Requiere aprender nuevos patrones y hábitos (y romper algunos viejos). Requiere salirte de tus propios pensamientos para entender los de otra persona. Requiere entregar – y entregar – y entregar – incluso cuando estás cansado y no tienes ganas. De hecho, especialmente cuando estás cansado y no tienes ganas.

Tu esposa no te engañó. Tú tenías expectativas erróneas (discútelo con tus otros amigos casados, no con tus amigos solteros; ¡ellos lo confirmarán!). Con una visión más realista sobre las mujeres en general y las necesidades de tu esposa, ahora puedes responder de una forma más apropiada y realmente construir un matrimonio profundo y duradero.

- Emuna

Querida Emuna,

Tengo veinticinco años y estoy felizmente casada con el hombre más maravilloso del mundo. Aunque hemos estado casados solamente por un año, las personas están sutilmente preguntándonos cuándo planeamos tener hijos. Mi correo ha sido inundado de adorables videos de bebés diciendo que debería experimentar algo como esto pronto. Las personas observan mi área abdominal para ver si hay alguna señal de que pueda estar embarazada. Mis padres y suegros cortésmente expresaron sus deseos de ser abuelos.

Mi esposo y yo somos los primeros en nuestras familias en casarnos. Ambos venimos de comunidades en las que las personas se casan lo antes posible y tienen un bebé antes de su primer aniversario. Por nuestras propias razones, hemos decidido mutuamente posponer la planificación familiar. Antes de que asumas que tenemos motivos egoístas y que estamos influenciados por la sociedad secular y su actitud hacia el matrimonio y la familia (de la cual soy un poco culpable), nosotros no somos una de esas parejas que demoran tener hijos solamente para pasarla bien. Estamos viviendo con un presupuesto muy ajustado. No estamos recibiendo apoyo financiero de ninguno de nuestros padres. Estamos luchando para pagar las cuentas. Ambos tenemos trabajos que nos pagan menos del sueldo mínimo. Los bebés pueden ser adorables pero son caros. Tener un hijo en este momento causaría más estrés y molestias que alegría. Tengo que vivir con la realidad de nuestra situación. Además, no entiendo por qué tendría que apurarme en la paternidad. En este momento, no siento que estoy física, psicológica y emocionalmente preparada para asumir las responsabilidades de la maternidad.

Estoy frustrada y molesta con la falta de comprensión de las personas y sus conductas intrusas hacia nosotros. Trato de recordarles que mis asuntos de fertilidad no les conciernen a ellos y que no es apropiado que me recuerden mis prioridades, pero ellos parecen no escuchar y continúan entrometiéndose.

- Deseo de Privacidad

Querida Deseo de Privacidad,

Definitivamente tienes razón sobre una cosa importante. Lo que tú y tu esposo estén haciendo no le incumbe a nadie más. Ciertamente nuestra tradición alienta a tener hijos y aconseja consultar con un rabino si crees que hay razones imperiosas para demorar este proceso. Pero los detalles de cada familia son privados y tú no le debes a nadie una explicación. De hecho, es completamente inapropiado e invasivo que ellos pregunten.

Uno de los sellos del pueblo judío es nuestra modestia. Esto no se refiere solamente al modo de vestir. Toda conducta debe calzar dentro de este parámetro. Debemos hablar modestamente – debemos utilizar palabras refinadas y debemos asegurarnos de que lo que decimos no incomoda o viola el sentido de privacidad de nadie. Preguntar y entrometerse en los planes de tener hijos de alguien, incluso si son miembros de la familia cercana, es cruzar esa línea. Como lo es mirar fijamente el cuerpo de una mujer buscando señales de embarazo. Debemos comportarnos con modestia y debemos tratar a otros con la dignidad y el respeto que merecen. Eso también significa (¡sé que esta no es tu pregunta pero permíteme lanzar algo que me molesta!) que el estomago de una mujer no queda repentinamente disponible al público para dar palmaditas solamente porque está cargando un niño. ¡Sigue siendo apropiado mantener tus manos lejos!

Desgraciadamente sin importar cuan cortés seas, sin importar cuanto trates de desviar las preguntas, siempre habrá entrometidos que insistirán en preguntar cuándo planeas tener hijos o, algunos con mucha jutzpá, que preguntarán si estás embarazada ahora. O, como me preguntaron a mí en medio de un mercado, si estás “espaciando” a tus hijos.

Estas personas no son frecuentemente tu familia y amigos cercanos, por lo cual podrías aprovechar la ligeramente sarcástica réplica de mi amiga, "¡No estoy segura pero tú definitivamente serás la primera en saber!".

- Emuna

Querida Emuna,

Muchos de mis hijos están casados y viven en Israel. Yo estoy muy agradecida de que estén felices, que sus familias estén creciendo y que hayan construido sus vidas en la tierra santa. Yo vivo en Los Ángeles y dado que es tan difícil llegar hasta allá (sin mencionar lo caro) solamente puedo ir una o dos veces (como máximo) al año. El desafío de tener tantos hijos allá es que todos parecen estar compitiendo por mi atención. Termino sintiéndome estirada al máximo y vuelvo a casa con muchos dólares menos, exhausta y agotada emocionalmente. Finalmente, siempre siento que no complací a nadie. ¿Qué recomiendas?

- Tirada en Muchas Direcciones

Querida Tirada,

Entiendo tu dilema. No importa qué edad tengan tus hijos o cuántos hijos propios tengan. Ellos aún quieren su "justa" medida de tu atención – la que es usualmente definida como “toda”. Ellos aún quieren algo que nunca tendrán – completa exclusividad.

Pero dado que lo que ellos realmente desean es algo completamente imposible de cumplir, ni siquiera te molestes en intentarlo.

Acepta tus propias inherentes limitaciones. No puedes ser todas las cosas para todo el mundo todo el tiempo. Incluso si se trata de tus hijos. Trata de pasar tiempo por separado con cada familia y toma un descanso entre las visitas. Una madre agotada no ayuda a nadie.

Como ciertamente recuerdas de cuando tus hijos eran pequeños, ellos tomarán todo lo que tú estés dispuesta a dar. Y luego aún presionarán por más.

Tú tienes que poner los límites. Tú tienes que clarificar tus límites. Tú tienes que adherirte a tu resolución.

Lo sorprendente que descubrirás es que una vez que clarifiques lo que estás dispuesta a hacer, tus hijos aceptarán agradecidos. La pelota ha estado en tus manos todo el tiempo.

- Emuna