Querida Emuna:

La mayoría del tiempo mi esposo es muy cariñoso conmigo. Nos casamos poco tiempo después de conocernos y él era mi Príncipe Azul. Aproximadamente un año después de la boda comenzamos a tener peleas horribles. Definitivamente yo tenía mi parte en el problema y no estaba “libre de culpa”, pero él comenzó a hacer comentarios respecto a mi terapia (yo tengo elevados niveles de ansiedad y me diagnosticaron con TEPT, trastorno de estrés postraumático. Este era el primer terapeuta que realmente me ayudaba a controlar la ansiedad). Él me dice que lo único que yo hago es gastar (él gasta grandes cantidades de dinero. Yo no gasto nada en mi) y que necesito empezar a “hacer mi parte”. (Yo tenía un excelente trabajo al que él me alentó a renunciar para que pudiera viajar con él por trabajo y para que tuviera más tiempo con mis hijos, ya que ambos se irían a la universidad en unos pocos años).

Hace unos pocos meses me llevaron a la sala de urgencias con lo que pensé que era un infarto o un derrame cerebral cuando mi esposo estaba regresando a casa de un viaje de trabajo. Una amiga me fue a buscar y llegué a casa para dormir y que se me pasara el efecto del tranquilizante que me habían dado (se trató de un severo ataque de pánico). Cuando me desperté, mi marido no estaba en casa. Lo llamé y me dijo que se había ido al trabajo y luego al gimnasio. Me sentí desgarrada. Fue el golpe que finalmente me abrió los ojos y me permitió entender que este hombre no se preocupa por mí.

Mi corazón está roto porque mi amor es puro y verdadero. Siempre me siento responsable y hago cambios cuando le he hecho daño de alguna forma, pero no recibo lo mismo en ningún momento. Ni siquiera me pide nunca disculpas y nunca siente que se ha equivocado. Le pedí en varias ocasiones que vayamos a terapia porque quiero creer que lo que tenemos es realmente especial y que nadie puede ser tan buen actor, pero él se ha negado una y otra vez.

Lo único que le pido a este hombre es amor y tiempo de calidad. Él actúa como si me amara, pero en el tiempo de calidad que compartimos por lo general va y viene a su teléfono y/o computadora, y luego no entiende por qué me enojo. Hablé con él una y otra vez hasta el cansancio sobre los mismos problemas que nunca se resuelven. Lo amo apasionadamente, pero siento que he agotado todas las opciones y lo único que me queda es la opción de “tómalo o déjalo”, que es un lugar horrible para estar. ¿Algún comentario o dirección?

Desesperada
 



Querida Desesperada:

Entiendo tu dolor y frustración, pero me transmites algunos mensajes mezclados. Dices que “Él actúa como si me amara”, pero cada ejemplo que das parece sugerir lo contrario. Dices que “lo amas apasionadamente”, sin embargo tu carta es una letanía de quejas sin sugerir ninguna característica positiva. Por lo tanto, aunque empatizo con tu dolor y tu soledad, creo que tienes que formularte a ti misma unas cuantas preguntas difíciles.

Si, como dices, aún lo amas, pregúntate por qué. No lo digo con ironía si no muy seriamente. De hecho, debes sentarte y hacer una lista. ¿Por qué me importa este hombre? ¿Te enamoraste de él o de la idea del matrimonio? (Tu descripción de él como tu Príncipe Azul sugiere un elemento de fantasía) Si fue de la idea del matrimonio, entonces pienso que tú estás en problemas y no es su culpa. Si te enamoraste de un cuento de hadas, no es sorprendente que la realidad sea problemática. Y necesitas empezar a ajustar tus expectativas.

Pero si te enamoraste de un ser humano de carne y hueso, entonces escribe una lista de sus cualidades. Recuerda por qué te casaste con él. En vez de concentrarte en lo que no estás recibiendo, enfócate en lo que sí. Sigue buscando las cosas buenas.

Además, toda relación y cualquier ser humano puede verse aplastado bajo el peso de expectativas demasiado grandes. Recuerdo a una pareja que conocí en donde la esposa le preguntaba al hombre literalmente todo el día: “¿Me amas?”. Su incesante necesidad de confirmación y atención terminó destruyendo su matrimonio. Él se alejó cada vez más hasta que no quedó nada de la relación. No sé si esto es lo que está ocurriendo en tu caso, pero creo que es posible que tu dependencia emocional abrume a tu esposo, provocando que se aleje. Dale un respiro. Me imagino que fue doloroso que él no estuviera en casa cuando te despertaste después de tu experiencia en el hospital; pero seamos justos, él no sabía cuándo te ibas a despertar y quizás pensó que, si iba al gimnasio y adelantaba su trabajo, después podría estar disponible para ti.

Te aconsejaría que no asumas siempre la peor motivación de su parte. Realmente no sé si tu matrimonio puede mejorar, pero sugiero que tú empieces a expresarle mayor apreciación y a esperar (y pedir) menos pruebas de su amor y compromiso contigo. También me parece que tu matrimonio necesita algo de diversión. ¿Pueden salir a caminar juntos? ¿Pueden crear una noche de citas en su casa? Si hay menos restricciones, ¿pueden salir a algún lugar juntos? La tensión de esta época afectó incluso a quienes tienen una buena relación. Ninguna relación puede sobrevivir si constantemente se le toma la temperatura y si tiene una carga de expectativas y demandas demasiado elevadas. Intenta disminuir un poco la intensidad de las emociones y enfócate en las pequeñas interacciones y alegrías diarias. Y, como siempre, pídele a Dios que te ayude.