Hay ciertas cosas en la vida que nunca imaginaste ver. No estoy hablando de la paz en el Medio Oriente, o la caída del Muro de Berlín, o helado con sabor a goma de mascar. Me refiero a algo de lo que hoy fui testigo; de hecho fui un participante activo.

Todo comenzó bastante inocente, la boda estaba fijada para el mediodía, y queriendo estar ahí temprano llegué a las 12:20, pensando que todavía faltaría una hora hasta que algo comenzara.

Tuve suerte que decidimos llegar “temprano” porque llegamos casi a tiempo para llevar a la novia al altar. (¿Desde cuando que las bodas empiezan a la hora?). De todas formas, avergonzadamente encontramos un asiento y nos sentamos para disfrutar la función.

Casi inmediatamente todos se dieron cuenta de que algo pasaba. El Rabino que estaba casando a la pareja se veía nervioso y pronto se formó un grupo bajo la jupá. Estoy seguro de que han visto la escena antes – todos los que creen que saben algo se reúnen. Se veía como una mala señal.

¿Qué podría ser? ¿Había cambiado de parecer la novia? ¿El Rabino encontró una mancha en su corbata?

Entonces, alguien parecía tener una solución y uno de los hombres se dio vuelta y miró directamente ¡hacia mi!

Ustedes conocen esos momentos que todos los judíos temen, estás sentado en la sinagoga preocupándote de tus asuntos, cuando de pronto se te acerca el presidente de la congregación y te pide que recites la bendición sobre el nuevo Shlambudle. ¿¡¡¡Shlambuqué!!!?, ¿Qué diablos es un Shlambudle?, piensas tú.

Y la verdad es que normalmente tú preguntarías ¿Qué es un Shlambudle? Pero él te lo pide de una manera y en un tono que implica que todo idiota sabe lo que es un Shlambudle, y no sólo eso sino que, como lo explica el presidente, recitar la bendición sobre el nuevo Shlambudle es un honor.

Bueno, yo estaba seguro de que él estaba mirando al tipo detrás mío, porque yo no tenia idea del, “¿Por qué yo?”.

Pero era a mí. Se acercó rápidamente y me dijo, “¿Tienes la bendición para la boda?”.

“Lo único que tengo es un pañuelo. ¿Eso sirve?”.

Decidí unirme al grupo y descubrir que era lo que estaba ocurriendo.

El rabino vino de Nueva York para realizar la boda, y de alguna manera el hotel había perdido su Libro de Oraciones con las bendiciones en él, y al parecer, de todos los invitados, yo era la persona que más probablemente tendría uno.

“Lo siento”, expliqué. Desgraciadamente, ni él ni yo teníamos la mas mínima idea de que hacer. Entonces se me ocurrió. Yo tengo uno de esos Smartphones (teléfonos inteligentes), del tipo que sirve para ver e-mail, escribir notas, tiene agenda y todo lo que te puedas imaginar, (sin embargo es muy difícil hacer una llamada).

¿Quién en el mundo querría utilizar un teléfono para dirigir una boda? Y luego pensé… ¡este era el momento!

Había comprado un software para el teléfono de la empresa Pilot-Yid que tiene todos los rezos regulares en él, y cuando revisé el programa me fijé que tenia la ceremonia de la Jupá. En ese momento pensé para mí mismo, ¿Quién en el mundo querría utilizar un teléfono para dirigir una boda? Y luego pensé…

¡Este era el momento! Ahora, tengo que explicarles, este Rabino se veía como recién salido de una escena de El Violinista en el Tejado, así que pensé que tendría que explicarle que era un Smartphone. Pero era un día de sorpresas - ¡él tenía el mismo teléfono!

¡Pero yo tenía el software!

Su cara se iluminó. Él hizo un gran trabajo y fue muy discreto. Nadie podía darse cuenta que estaba leyendo las oraciones de un teléfono. Lastima que no fue filmado – habría sido una excelente publicidad para la compañía del Smartphone.

Y bueno, ¿Cuál es el punto? Yo soy un tipo al que le gustan los aparatos electrónicos, y cualquiera que es como yo lo sabe. “Ooooh, tienes el X13750, versión 3, ¿Cómo es la velocidad de transferencia por infrarrojo en ese dumbangle?

(Hey, quizás un shlambudle es como un dumbangle?)

Los aparatos son como los autos - ¿De qué sirve un Rolls Royce de 500.000 dólares si no tienes un lugar a donde quieras ir realmente? La tecnología está ahí para servir a la humanidad, no al revés. Y es genial cuando eso ocurre.

Sin embargo, veo a muchas personas sirviendo a la tecnología. No puedo decirles cuantas personas he conocido que subieron de categoría a la nueva generación del Smartphone, solamente para quejarse de que su teléfono anterior lo hacía mejor.

Nuevo no siempre significa mejorado. La Torá señala (Génesis 13:3 Rashi), que cuando Abraham regresó de Egipto, se quedó en las mismas habitaciones que antes. Nunca aprecié realmente el mensaje. Pero con la locura del “estoy-más-a-la-moda-que-tú” i-phone, ahora lo entiendo.

Cuando te pones a pensar, estos aparatos son solamente una forma lujosa de tomar notas y organizar tu tiempo. Estaríamos tanto mejor si pasáramos más tiempo mejorando la calidad de las notas en vez de enfocarnos en mejorar la calidad del papel.

No sería interesante si nuestros Smartphones sumaran y catalogaran todo lo que hicimos durante el año. Cuantas horas perdidas conduciendo de un lado para otro. Cuantas semanas viendo películas tontas. Cuantos días en que nada significativo fue logrado. Cuanto más valiosas serían nuestras vidas si la calidad de nuestro teléfono fuera igual a la calidad del tiempo que estamos organizando.

Eso si es inteligente.

Voy a decirles una forma en la que encuentro que mi Smartphone es una adición significativa a mi vida. A las 11:50 PM cada noche, suena una alarma: me avisa de “UID”.

UID es la sigla de "Una Idea al Día". Básicamente, trato de buscar una buena idea cada día. Para mí, un día sin una idea es, bueno, un día sin un shlambudle. Si tú tienes un uso significativo para tu Smartphone puedes compartirlo con nosotros, por favor haz tu comentario más abajo, yo siempre estoy buscando una nueva idea que valga la pena, gracias.

Una cosa más acerca de la boda. Durante la ceremonia, mientras el rabino estaba dirigiendo el servicio y yo supuestamente estaba prestando atención, la verdad es que yo estaba rezando… muy intensamente.

Estaba rezando para que nadie me llamara y tuviera que escuchar al rabino decir: “Bendito seas tú… eee… sí… él no está disponible ahora, ¿puede regresarte la llamada?”.

Los rezos si funcionan; nadie llamó.