Algunos judíos tienen la idea equivocada de que el judaísmo es todo o nada: o cumples toda la Torá – Shabat, Cashrut, rezos diarios, etc. – o mejor no hagas nada. Ellos razonan que hacer “nada” es honesto; la observancia parcial es hipócrita.

Esta no es una perspectiva judía porque cada mitzvá es una gema preciosa. Si una persona posee una colección de gemas es muy afortunado, y si alguien tiene la oportunidad de conseguir una o dos, sería tonto no hacerlo. A lo largo de los años he lidiado con judíos que hacen muchas mitzvot y otros que hacen solamente una. Por ejemplo, un esposo y esposa pueden no ser observantes de Shabat, pero eso no debiera frenarlos para encender velas de Shabat. Así mismo, solamente porque una persona no come casher fuera de su casa no significa que él o ella no debieran comer casher dentro de su casa. Los judíos no deberían negarse la oportunidad de agarrar una de estas gemas simplemente porque no las están obteniendo todas.

Estos fueron algunos de mis pensamientos cuando recibí recientemente una llamada de Ellen Engelhardt, Presidenta de la Junta de Servicio Familiar Judío, quien está fervientemente comprometida con toda la comunidad judía. En este momento en su vida, ella quería un tipo de compromiso diferente con el judaísmo – ella quería hacer su cocina casher.

El primer paso fue encontrarnos en la casa Engelhardt para ver su vajilla, la cual resultó ser una colección tan grande y ecléctica como nunca había visto. Unos días después me presenté con una olla enorme, gas propano, y una tetera para agua caliente. Entonces la actividad familiar comenzó: Steve llegó temprano a casa del trabajo. Él y las niñas se unieron. Era educación para toda la familia.

¿Qué aprendí yo? Primero, que un matrimonio comprometido es el pilar inamovible de la vida judía. Muchas veces uno de los dos quiere hacer algo que el otro no quiere hacer. Una esposa o esposo puede no estar emocionado con el nuevo interés del otro, pero cuando hay amor, la pareja querrá apoyar. Uno de mis rabinos definió amor como “lo que es importante para ti es importante para mí”.

En este caso, Steve no estaba tan entusiasmado como Ellen de hacer la cocina casher. Sin embargo, a pesar de que no estaba rebosante de alegría, él apoyó la decisión de Ellen porque era importante para ella y también para la familia – las niñas estaban rebosantes de alegría por esta nueva mitzvá. Siempre había habido mucho amor en la casa Engelhardt, pero el agua hirviendo lo hizo salir aún más a flote.

Una lección relacionada es que cumplir incluso una sola mitzvá reúne a la familia. Fue hermoso ver a los integrantes de la familia Engelhardt creando vínculos a través de la sabiduría de la Torá. Las niñas estaban muy curiosas e hicieron muchas preguntas. Y Steve hizo preguntas sobre varios temas relacionados con los aspectos técnicos de la cashrut.

A menudo los padres preguntan, “¿Qué podemos hacer para asegurar que nuestros hijos sigan conectados con la comunidad judía, apoyen a Israel, y tomen un rol activo en asegurar la continuidad judía?”. Una forma es hacer que el judaísmo sea algo vivo en la casa, como por ejemplo, durante y después del proceso de casherización.

Al día siguiente Ellen me llamó para decir que había encontrado algo que se le había olvidado casherizar. Ella me dijo, “Rav, no tiene que venir. Yo puedo llenar la olla y encender ese aparatito y hacerlo yo misma”. Esto fue música para mis oídos porque ella había descubierto que la observancia de las mitzvot no es necesariamente que el rabino hace las cosas por las personas; sino, que los judíos pueden aprender a hacer las cosas por sí mismos. Estamos acostumbrados a que nuestro judaísmo gire en torno al rabino y la sinagoga, pero la casa es el lugar principal en donde los valores son inculcados a través de la observancia de la Torá. Cuando Ellen aceptó la responsabilidad de traer este aspecto del judaísmo a su casa, ella tuvo naturalmente la habilidad de hacer lo que era necesario. La Torá fue entregada a todo el pueblo judío en el Monte Sinaí – no solamente a un grupo selecto de líderes.

Es asombroso ver la transformación generada por un poco de agua hirviendo y una familia comprometida a incorporar una nueva gema a su vida judía.