En una entrevista reciente, el Embajador de Noruega en Israel sugirió que el terrorismo de Hamás en contra de Israel es más justificado que el reciente ataque terrorista en contra de Noruega. Su razonamiento es que, “Nosotros los noruegos consideramos que la ocupación israelí es la causa del terror en contra de Israel”. En otras palabras, el terrorismo contra lo ciudadanos israelíes es culpa de Israel. El terrorismo en contra de Noruega por otra parte, estuvo basado en “una ideología que plantea que el Partido Laborista está destruyendo a la cultura Noruega”. Es difícil imaginar que él haya hecho una afirmación tan provocativa sin expresa aprobación del gobierno Noruego.

No puedo recordar muchos otros ejemplos de tanta tontería comprimida en una entrevista tan corta. Antes que todo, el terrorismo en contra de Israel comenzó mucho antes de que hubiera una “ocupación”. El primer gran ataque terrorista en contra de los judíos de Jerusalem y Hebrón ocurrió en 1929, cuando el líder del pueblo Palestino, el Gran Muftí de Jerusalem, ordenó un ataque terrorista con motivos religiosos que cobró la vida de cientos de judíos religiosos - entre ellos muchos ancianos, y algunos bastante jóvenes. El terrorismo en contra de los judíos continuó durante la década del 30. Una vez que Israel se estableció como estado, mucho antes de que capturara Cisjordania, el terrorismo se convirtió en el medio de ataque principal a lo largo de las fronteras jordanas, egipcias y libanesas. Si la ocupación es la causa del terror en contra de Israel, ¿Cuál fue la causa de todo el terror que precedió a la supuesta “ocupación”?

Noruega es el país europeo más antisemita y anti-Israel hoy en día.

No me sorprendió escuchar una declaración de intolerancia tan ridícula por parte de un Embajador Noruego. Noruega es el país europeo más antisemita y anti-Israel hoy en día. Yo lo sé, porque lo vivencié personalmente durante una visita reciente a unas universidades. Ninguna universidad me invitó a dar una charla, a menos que prometiera no hablar de Israel. Noruega prohíbe la matanza ritual de animales de acuerdo al judaísmo, pero no la matanza ritual de animales de acuerdo al Islam. Sus lideres políticos y académicos hacen abiertamente declaraciones que cruzan la línea entre anti-sionismo y antisemitismo, como cuando el anterior Primer Ministro de Noruega condenó a Barak Obama por designar a un judío como su Jefe de Gabinete. Ningún otro líder europeo podría haber hecho una afirmación como esa y haberse salido con la suya. En Noruega, esta afirmación de intolerancia fue alabada, tanto como lo fueron afirmaciones similares hechas por un académico destacado.

El campamento que fue atacado por el solitario terrorista estaba celebrando una orgía de odio anti-Israel el día anterior al tiroteo. Sin embargo, nunca afirmaría que el antisemitismo de Noruega fue lo que “causó” el horrible acto de terrorismo en contra de los jóvenes noruegos.

Las causas del terrorismo son multifacéticas pero finalmente tienen una causa común: concretamente, una creencia de que la violencia es la respuesta apropiada en contra de las políticas que los terroristas desaprueban. La otra causa común es que el terrorismo ha sido a menudo recompensado. Noruega, por ejemplo, ha recompensado reiteradamente el terrorismo Palestino en contra de Israel, y a su vez ha castigado a Israel por proteger a sus civiles. Si bien el gobierno Noruego pretende condenar todos los actos terroristas, ha justificado el terrorismo Palestino alegando que tiene una causa legítima. Esto es claramente una invitación para que el terrorismo continúe.

Es importante que el mundo nunca recompense al terrorismo apoyando las políticas de aquellos que lo utilizan como una alternativa paralela a las conversaciones, resoluciones diplomáticas o compromisos políticos.

No conozco ninguna persona razonable que haya intentado justificar los ataques terroristas en contra de Noruega. Sin embargo hay muchos noruegos que no solamente justifican los ataques terroristas en contra de Israel, sino que los alaban, los apoyan, ayudan a financiarlos y los legitiman.

El mundo debe unirse para condenar y castigar todos los ataques terroristas en contra de civiles inocentes, sin importar el motivo o aparente causa del terrorismo.

El mundo debe unirse para condenar y castigar todos los ataques terroristas en contra de civiles inocentes, sin importar el motivo o aparente causa del terrorismo. Noruega, como nación, ha fallado en hacer esto. Ellos quieren que todos nosotros condenemos el ataque terrorista en contra de sus civiles, y debemos hacerlo, pero se rehúsan a vivir bajo un estándar único.

Nunca sale nada bueno del terrorismo, así que no esperen que los noruegos aprendan una lección. Como lo dejó en claro el Embajador en su ignorante entrevista, “aquellos de nosotros que creemos [que la ocupación es la causa del terror en contra de Israel] no cambiaremos de opinión después del ataque en Oslo”. En otras palabras, ellos persistirán en su intolerante visión de que Israel es la causa del terrorismo en su contra, y que si tan sólo Israel pusiese término a la ocupación (como ofreció hacer en el 2000-2001 y nuevamente en el 2007), el terrorismo terminaría. Incluso Hamás, el cual Noruega apoya de muchas formas, ha dejado en claro que no detendrá su terrorismo mientras Israel siga existiendo. Hamás cree que la sola existencia de Israel es la causa del terrorismo en su contra. Eso suena bastante parecido a los desvaríos del hombre que perpetró el atentado terrorista en contra de Noruega.

Ya es tiempo de que los noruegos hagan un profundo examen de conciencia sobre su sórdida historia de complicidad con todas las formas de intolerancia que van desde los nazis antisemitas hasta Hamás. Pareciera ser que hay un hilo conductor.