Ahora que Pesaj se acabó, a muchos de nosotros nuestras ropas no nos quedan tan bien como antes. ¿Qué podemos hacer? Y más importante aún, ¿cómo podemos darle estabilidad a nuestra salud y a nuestro estado físico y no pasar por esto cada año?

El primer paso en este proceso es concentrarse en tres áreas principales: ejercicio, alimentación adecuada y reducción de estrés. El ejercicio debería consistir de un programa balanceado de aeróbicos 4-5 veces por semana, entrenamiento de resistencia 2-3 veces por semana y elongar diariamente. Un buen plan de alimentación nutritiva debe incluir verduras, frutas, granos integrales y proteínas magras, e igualmente importante – control de porción. Maneja tu nivel de estrés con una combinación de resolución práctica de problemas junto con técnicas de relajación. Tu rutina de ejercicios es otro ingrediente clave en la reducción del estrés.

¿Cómo podemos hacer los cambios necesarios y mantener nuestras resoluciones?

  1. Haz de tu salud una prioridad - ¡Tómate tiempo para estar saludable!
  1. Consíguete un compañero. A veces estos se llaman amigos de dietas o amigos de ejercicios. Debes rendirle cuentas a alguien aparte de a ti mismo. Encuentra un amigo. Tu pareja no es una buena idea.
  1. Trabaja en tu ambiente. No traigas cosas a la casa que no son buenas para ti o que tiendes a comer demasiado, como golosinas saladas o azucaradas.
  1. Mantén tu equipo de ejercicios a la mano. Guárdalo en un lugar en donde puedas alistarte rápidamente. A veces, es sólo cuestión de ponerse las zapatillas y ya estás listo para comenzar.
  1. Fíjate metas – no necesariamente pérdida de peso. Ve cuánto puedes caminar y cuan rápido. Fija metas semanales y mensuales para aumentar tu distancia y tu ritmo. Fija una meta de una talla de vestido o de pantalón más pequeña.
  1. Recompénsate. ¿Qué vas a hacer cuando alcances tus metas? Intenta evitar la comida como recompensa.
  1. ¡Date crédito! Cuando hayas logrado algo que era difícil para ti, cuando seas capaz de cambiar una mala conducta, anótalo y date una muy merecida palmada en la espalda.
  1. Anótalo todo. Haz un recuento de tu salud. Ya sea de tu consumo de comida o de tus ejercicios, mantén un diario de todo. Haz un diario y anota también tus sentimientos al final del día o después de una sesión de ejercicios.

Ahora que las fiestas ya han pasado y le hemos rogado a Dios que cuide nuestra salud, debemos hacer nuestra parte y hacer un esfuerzo para tener éxito. La mejor protección que podemos brindarnos es comer bien, hacer ejercicio, reducir el estrés y pedirle ayuda a Dios.