El mundo entero está en shock ante la terrible tragedia que ha golpeado los puntos estratégicos estadounidenses.

Estamos de duelo por aquellos perdidos y rezamos por la recuperación de los heridos.

La enormidad de esta tragedia es asombrosa. El dolor y el sufrimiento son indescriptibles. Tantas vidas, tantas familias destruidas por siempre. Poniendo esto en perspectiva, vemos que los terroristas en Estados Unidos mataron 10 veces más civiles - en un día - que lo que han matado en Israel durante más de 30 años. ¡Qué frágil es nuestra existencia! ¡Qué rápido nuestras vidas pueden alborotarse!

Con Rosh Hashaná acercándose, buscamos un poco de entendimiento dentro en medio de este horror sin sentido.

Luchando Por Una Causa

Nuestro precioso mundo está amenazado por mentes trastornadas que creen que la manera de llegar al cielo es matar a civiles inocentes.

Tenemos sólo una oportunidad de vivir una vida normal. Tenemos que analizar este mal y vencerlo. No pasivamente, ni lentamente - sino con el mismo nivel de pasión, y con el mismo nivel de compromiso con el cual el mal nos está atacando.

Cada ser humano tiene la responsabilidad personal de luchar contra esta epidemia.

Concretiza tus emociones sobre lo que ocurrió en las Torres Gemelas. Dilo en voz alta: ¿Qué aprendí de esto? ¿Qué voy a hacer al respecto? Si no voy a hacer nada, ¿por qué?

Comprométete a luchar por el bien, por la justicia, por la verdad. Mira alrededor y ve los problemas que estamos enfrentando hoy en día. Finalmente estamos todos comprometidos a una causa. Ya sea la paz mundial, reformas políticas, luchar en contra del racismo - todos están dedicados a algo.

De una manera enfermiza y errónea inclusive los terroristas están luchando por su causa.

Escoge tu causa, cuidadosamente. Pregúntate: ¿por qué estarías dispuesto a morir? Y cuando vivas por esa causa tendrás un poder sin fronteras y un propósito.

Una vez que tengas respuestas, haz un plan para implementar un cambio positivo en tu vida diaria. Empieza lentamente, hazlo paso a paso. Mantén tu enfoque en el objetivo y mide tu progreso cada día.

Dándole una Dirección a la Vida

En Rosh Hashaná, dos libros se abren en la corte celestial: el libro de la vida y el libro de la muerte. En cada momento de nuestra existencia estamos escogiendo uno o el otro: concientización o entorpecimiento, claridad o duda, ilusión o realidad.

Cada momento puede ser vivido al máximo - o malgastado en nada.

Imagínate lo que pudieras lograr si tuvieras claridad acerca de tu objetivo. No estás siquiera tocando la superficie.

Amigo mío, tenemos el poder. No te subestimes. Deja de mirar quién eres, y mira lo que puedes llegar a ser. Puedes resolver los problemas de la humanidad, en lugar de sólo sufrir con ellos. Puedes construir el mundo entero.

El tiempo para empezar es ahora. Rosh Hashaná se acerca - el día del juicio en el que se nos pide justificar nuestra existencia. Demostrar por qué nos merecemos otro año de vida.

El profeta dice: Kiru levavejem beal bigdejem - rompan sus corazones y no sus ropas (Yoel 2:13). No esperes otra catástrofe. Cuando veas la primera indicación, presta atención. Si estás enfermo en cama, imagínate que estas siendo llevado hacia tu funeral. No esperes hasta tu funeral para arrepentirte de todo lo que "pudiste haber hecho".

Hemos tenido "llamadas de atención" anteriormente. En la bomba de las Torres Gemelas en 1993, una diferencia de 15 metros hubiera provocado resultados desastrosos. Luego, fueron descubiertas bombas que pudieron haber explotado el Lincoln Tunnel. Después, hombres armados estaban preparados para asesinar a cientos de personas en Times Square.

Todos tenemos un reloj marcando la hora y no sabemos cuándo dejará de marcar. ¿Cuántos años crees que te restan? La vida no es para siempre. Algún día sólo te quedará un día. Haz planes para ese día. Esta semana, el shofar está sonando. Las Torres Gemelas son nuestro llamado de atención.

Estamos de duelo por todas aquellas personas que han perdido a algún ser querido, rezamos por la seguridad de aquellos involucrados, y añoramos por el día en el que - en palabras de Isaías - una nación no levantará espada en contra de otra nación, ni otro hombre aprenderá más como hacer la guerra.