Si el 11 de septiembre nos vino a enseñar algo, es que nuestro mundo requiere desesperadamente de un "arreglo". Las divisiones y la violencia deben ser reemplazadas por la compasión y la bondad. Al mismo tiempo que surge una ola de terror, nosotros debemos encontrar los caminos para cambiar positivamente al mundo – transformar al dolor en algo positivo y hacer que la humanidad regrese al camino de la paz.

Esto no es sólo un problema global, es también muy personal. Si alguien derrama tinta en el suelo y te pide que la limpies, le podrás decir: "Hey, tú hiciste el desastre - ¡tú lo limpias!". Pero cuando se trata de problemas mundiales, nadie dirá: "Yo no causé el problema. ¿Por qué debo hacer algo al respecto?". Todos aceptan que debemos tratar de ayudar. Si supieras cuál es la cura para el cáncer, cancelarías tus vacaciones. Todos somos responsables.

La palabra "tzedaká" en hebreo es comúnmente traducida como "caridad" o "diezmo". Pero esta traducción es un poco engañosa ya que la "caridad" implica que tu corazón te motiva a ir más allá de tu obligación. Sin embargo, "tzedaká" literalmente significa "justicia" - hacer lo que es correcto. Un "tzadik" es una persona justa, alguien que cumple con sus obligaciones - esté de humor o no.

El versículo dice: "tzedek, tzedek tirdof" - "justicia, justicia perseguirás (Deuteronomio 16:20). Existe una responsabilidad humana básica de ayudar a los demás. El dar de tu tiempo y tu dinero es una declaración que dice: "voy a hacer lo que pueda para ayudar".

Ese es el concepto judío de Tikún Olam - arreglar el mundo.

Parámetros Para Dar

Además de ayudar a aquellos que lo requieren, tenemos otras obligaciones financieras - familia, ahorros, inclusive gastos básicos. Entonces, ¿cuánto debemos ayudar? ¿Acaso debemos tirar todo y correr a África para hacer desaparecer el hambre?

La Torá nos recomienda dar el 10 por ciento. (De aquí la expresión popular de "diezmo" - que significa un décimo). La fuente legal es Deuteronomio 14:22 y la Biblia está llena de ejemplos: Abraham le dio a Malki-Tzedek un décimo de sus posesiones (Génesis 14:20), Iaacov prometió dar un décimo de todas sus adquisiciones futuras al Todopoderoso (Génesis 29:22); hay diezmos obligatorios para mantener a los Levitas (Números 18:21-24) y a los pobres (Deuteronomio 26:12).

Diez por ciento es el mínimo que estamos obligados a dar. Para aquellos que quieren dar más, la Torá les permite dar hasta un 20 por ciento. Más de esto no es realista, y si das demasiado vas a llegar a negar los demás aspectos de tu vida.

Claro, no sólo des tu dinero impulsivamente. El Todopoderoso provee a todos con un ingreso, pero viene condicionado: Diez por ciento es un fondo de confianza que estás obligado personalmente a repartir. Dios espera que gastes Su dinero sabiamente.

Si estás dirigiendo una fundación humanitaria, harías un estudio profundo de cómo utilizar tu dinero. Lo mismo ocurre con la tzedaká. Cuando escoges un proyecto, tienes que calcular porque ese proyecto es más efectivo que otro. Considera esto como tu propia "Fundación para Salvar al Mundo".

Pon este dinero en una cuenta separada. De esa forma estará disponible cuando la necesidad llegue. Y es un recordatorio constante de tu obligación de ayudar.

La Prioridad

Hay tantos proyectos posibles: los pobres, los enfermos, la educación, los drogadictos, la violencia doméstica, los desamparados. ¿Cuál debes escoger?

La tzedaká comienza en tu casa. Si tus padres tienen hambre, entonces primeramente debes ayudarlos a ellos y no a un refugio de desamparados. Y de esta misma manera debes dar prioridad a los más cercanos a ti: tu comunidad, después tu país, etc.

Para los judíos, Jerusalem e Israel son considerados como su propia comunidad, ya que todo judío tiene una porción en la Tierra de Israel.

Una vez que hayas definido "a quién" darle, debes preguntarte cuál es el mejor método de hacerlo. Maimónides detalla ocho niveles de tzedaká en orden de prioridad (Leyes de Regalos para los Pobres 10:7). Mucha gente cree que el nivel más elevado de dar es dar dinero en forma anónima, pero de hecho, hay un nivel inclusive más elevado que este: ayudar a una persona para que pueda ser auto-suficiente. Esto incluye darle un trabajo o un préstamo para empezar un negocio.

De aquí podemos entender el concepto Judío de lo que es un fondo gratis de préstamo llamado Guemaj. Si ayudas a una persona a comenzar un negocio puede alimentarse a sí misma y a otras 10 personas más. Como dice el dicho: "En lugar de darle un pescado enséñale a pescar". Esto representa el nivel más elevado de Tikún Olam, porque ahora el pescador podrá salir y ayudar a otros. Realmente has arreglado algo.

Pero existe un nivel aún más elevado de tzedaká: ayudar a alguien antes de que esté en problemas. Como explican nuestros Sabios: Se necesita sólo una persona para sostener algo antes de que se caiga, pero después de que cayó incluso cinco personas no podrán levantarlo. (Ver Rashi, Levítico 25:35).

Tzedaká no es sólo ayudar a la gente económicamente, es también hacerlos sentir bien. Si una persona hambrienta pide comida y se la das con resentimiento perdiste la mitzvá. A veces brindar un oído atento o una sonrisa cálida es más importante que el dinero.

También puedes proteger la autoestima de alguien si le das antes de que él te pida. Cada persona tiene necesidades únicas y nuestra obligación es brindar la ayuda adecuada a esas necesidades.

¿Qué ocurre si le ofreces a una persona un trabajo y ella es demasiado haragana para trabajar? En ese caso no le tienes que dar nada. El Talmud (Baba Metzia 32b) dice: "Si la persona no se preocupa por sí misma, entonces tú tampoco tienes que preocuparte por ella".

Intenta Organizarte

Más allá del compromiso económico del 10 por ciento, existe otro aspecto: un 10 por ciento de tiempo.

Si realmente quieres arreglar el mundo no sólo vas a enviar un cheque. Sino que te unirás a una organización. Muchas de las grandes revoluciones mundiales tuvieron éxito por su fuerza en números: el movimiento de derechos civiles, de liberación femenina, o incluso el de salvar ballenas.

¿Y si no existe ninguna organización?

Créala.

El Talmud (Baba Batra 9a) dice: "Más grande que el que hace una mitzvá es aquel que provoca que otros hagan una mitzvá". Si realmente quieres ser efectivo despierta a otros respecto del problema y moviliza sus esfuerzos.

Imagina que le cuentas a alguien que un niño está enfermo con una enfermedad rara. Si es un conocido probablemente dirá: "Oh, eso es terrible".

Ahora pregúntale: "OK, ¿qué estás haciendo al respecto?".

"¡¿Yo?! ¿Qué puedo hacer al respecto?" - te contesta.

Si te importa, puedes hacer mucho. Si fuera tu primo, tomarías una responsabilidad propia, tal vez buscando información en el Internet.

Si fuera tu hijo tal vez no dejarías piedra sin remover.

Conozco a una pareja joven - él es un hombre de negocios y ella una doctora. Se dieron cuenta de que sus dos hijos tenían la enfermedad de Gaucher, una condición debilitante que deja a la persona incapacitada de por vida, y a veces es fatal. Entonces, ¿qué hicieron? Juntos crearon una organización, comprometidos a encontrar la cura para esta enfermedad. Ella condujo la investigación médica y él juntó el dinero.

No había ninguna garantía de éxito. Pero puesto que eran sus propios hijos no había más alternativa que intentarlo. Y el Todopoderoso los ayudó. Después de seis años, desarrollaron una enzima sintética que puede tratar efectivamente esa condición - y sus dos hijos se convirtieron en los primeros en el mundo en tener un pronóstico optimista.

Con metas grandes o pequeñas, si quieres provocar un cambio - es posible.

Todo Para Ti

Más allá de la responsabilidad básica de la tzedaká está el rajamim, "la misericordia" - preocuparte personalmente por los demás e involucrarte. Puedes caminar por la vida pensando que eres una buena persona, pero si no lo sientes por dentro no estás todavía ahí.

Esa es la razón por la cuál la Torá yuxtapone el mandamiento "Ama a tu prójimo" con la prohibición "No te pares en la sangre de tu prójimo." (Levítico 19:16-18).

No navegues por la vida como si fuera un camino con obstáculos: Mira, aquí hay un ser humano, lo manipulas, lo empujas, marcas un punto a tu favor. Esa no es la manera.

El Talmud pregunta: "¿Por qué Adán fue creado solo? Para que todos puedan decir "El mundo entero fue creado para mí".

Es un reconocimiento de que todo - incluyendo las necesidades de otros seres humanos - fue creado para ti. Todos nosotros somos los encargados de cuidar este mundo, de lidiar con sus problemas. Todo en esta tierra, tanto los problemas como así también la belleza, ofrece la oportunidad de conectarte y crecer. Cada persona que encuentras esta ahí porque la necesitas en ese momento. Si alguien necesita ayuda es parte de tu desafío, es un mensaje para ti.

Mira absolutamente todo a tu alrededor y pregunta: "¿Qué me está diciendo esto? ¿Por qué me fue enviado esto como parte de mi camino hacia la perfección?

Siente a las víctimas de la sociedad. Siente a las víctimas del crimen. Siente a las víctimas del terrorismo. A las personas mayores. A las de la discriminación. Al sufrimiento de la gente que nunca conocerás.

¿Cómo haces para hacer real el sufrimiento de los demás? Para entender los problemas que se enfrenta una persona ciega, por ejemplo, trata de cubrirte los ojos por un día. O ve al hospital y visita pacientes que carecen de algún órgano. Comparte la carga.

Cambia el Mundo

Finalmente, cada ser humano está luchando por la perfección universal. Tenemos una chispa Divina que ansía cambiar el mundo para bien. A todos nos importa. Todo lo que tenemos que hacer es enfocar nuestra atención.

Tikún Olam significa comprometerse uno mismo a solucionar los problemas mundiales. Si cada uno diera el diez por ciento, no habría problemas en este mundo - ni hambre, ni cáncer, ni gente sin hogar.

Una vez que hayas reconocido que eres responsable por todo el mundo, sólo resta una pregunta: ¿Qué vas a hacer al respecto?

Cuando te importan los problemas pones prioridades, te organizas y haces el sacrificio. Y con la ayuda del Todopoderoso, puedes cambiar el mundo.