El Día de la Madre es un día santo. Es casi una ley de la naturaleza. Nadie se atreve a menospreciar la compra de las cajas de chocolates y las tarjetas que las acompañan. Muy pocos evitarán arrastrar a mamá para ir a un restaurante lleno de gente para la comida obligatoria del Día de la Madre. Nosotros ya lo superamos. Si hubiera cuestionado su valor como fecha para reverenciar en nuestros calendarios la semana previa al Día de la Madre, hubiera sido condenado por blasfemia. Sin embargo, hoy mis análisis pueden ser bienvenidos como, digamos, una investigación.

Verán, esto es lo que me preocupa: te guste o no, la mayoría estaría de acuerdo en que los Diez Mandamientos son la base de la civilización occidental. Porque, incluso el conservar una semana de siete días, en lugar de lo que sería un calendario infinitamente más cómodo basado en una semana de cinco días, es solamente por el cuarto mandamiento de respetar Shabat.

Bueno, ¿acaso el quinto mandamiento no nos ordena honrar a nuestros padres y madres solamente dos días cada año? No, el mandamiento es válido los 365 días del año y los 366 en años bisiestos. Mi esposa y yo siempre hemos sospechado que la observancia de un Día de la Madre o Día del Padre anual, en realidad disminuye la observancia del quinto mandamiento. No queriendo correr el riesgo de que eso ocurra, acabamos por declarar desde la infancia de nuestros hijos, que en nuestra casa, ¡el Día de la Madre y el Día del Padre son todos los días!

Para mi alivio, nuestros hijos aceptaron esto, pero al crecer un poco más, preguntaron acerca de otro versículo que se encuentra a comienzos del capítulo XIX de Levítico: "Todos deberían temer a su madre y a su padre". Contrastando esto con el quinto mandamiento, que hizo tanto por el estilo de vida de nuestra familia, ellos preguntaron: "¿Por qué revertir el orden?" ¿En Éxodo, honrar a tu padre y a tu madre, pero en Levítico temer a tu madre y a tu padre? ¿Acaso la Biblia nos ordena honrar a nuestros padres más que a nuestras madres, pero temer a nuestras madres más que a nuestros padres?

Comportarse naturalmente no es la meta, dominar nuestra naturaleza sí.

¡Por supuesto que no! La Biblia nunca nos pide que hagamos lo fácil y lo natural. De hecho, su verdadera grandeza es que introduce una idea revolucionaria que hace posible la existencia de la civilización occidental como tal. A saber, no es solamente posible sino vital que superemos a la naturaleza, particularmente la nuestra. Al enseñar a un niño a usar el baño es la primera vez en que esta lección es administrada. No hagas tus necesidades cuando tengas ganas, como los animales. Sé antinatural. Aguántate hasta que llegue un momento apropiado y hasta que estés en un lugar apropiado. Comportarse naturalmente no es la meta, dominar nuestra naturaleza sí.

A pesar de que muchos en Estados Unidos consideran incivilizado comer sin antes decir una bendición o agradecer por la comida, sería difícil encontrar instrucciones acerca del agradecimiento antes de la comida en la Biblia. Sin embargo, en el octavo capítulo de Deuteronomio se no ordena claramente el agradecer después de comer, "Y comerás, te satisfacerás, y bendecirás al Señor tu Dios".

La sabiduría judía nos asegura que la mayoría de nosotros se siente considerablemente más espiritual y santo cuando tiene hambre (¡este mandato debe relacionarse cercanamente con aquel acerca de no permitir ateos en las trincheras!). Ayunar es necesario para observar el Día del Perdón porque nos pone en ánimo de expiar. Ya que el hambre produce piedad, es completamente natural que todos los seres humanos sensibles digan gracias antes de satisfacer su hambre. Así, podemos contar con que lo haremos sin que se nos ordene. Lo que es antinatural es terminar la cena con la panza repleta, y esperar antes de levantarse de la mesa para expresar nuestra gratitud al Creador. Esa es una hazaña tremendamente antinatural y es precisamente lo que se nos ordena hacer.

Similarmente, muchos de nosotros sentimos un respeto natural hacia nuestras madres mientras que sentimos un miedo natural hacia nuestros padres. Yo se que cuando era niño, prefería mucho más que mis travesuras frecuentes fueran descubiertas primero por mi madre. Así el quinto mandamiento nos enseña lo antinatural. Honrar a tu padre tanto como naturalmente honras a tu madre. Luego, en Levítico, teme a tu madre tanto como naturalmente temes a tu padre. En otras palabras, siempre intenta ser mucho mejor que lo que la naturaleza dicta. El Día de la Madre puede ser parte de la naturaleza, pero no es natural y es mucho más deseable hacer de hoy y de mañana, y si, de todos los días, un Día de la Madre.

Este artículo apareció originalmente en la revista Nacional Review Online