Viviendo en la exótica Ciudad Vieja de Jerusalem y arrendando nuestro cuarto de invitados para llegar a fin de mes con el presupuesto, he hospedado a muchas jóvenes y exitosas mujeres americanas. Tomando té de hierbas en mi cocina, algunas han querido hablar sobre religiones orientales, otras sobre política israelí, y otras sobre temas feministas.

Una joven mujer me confesó su conmoción y desaliento al descubrir que la mayoría de las familias religiosas tenían media docena de hijos, y algunas incluso una docena completa. Para ella, esto era una violación flagrante a su ideal más preciado de "crecimiento demográfico cero".

"¿¡Cómo puede ser que una persona que se preocupa por el futuro del planeta afronte descaradamente la sobrepoblación de esta manera!?", ella me preguntó con incredulidad y resentimiento. "Yo puedo entender tal indiferencia en mujeres incultas que viven en países del tercer mundo, mujeres que nunca han oído acerca del control de natalidad. Pero en la comunidad religiosa aquí, he conocido a mujeres educadas, modernas que han transformado a las familias numerosas en un ideal positivo. ¿Por qué hay tantas mujeres aparentemente inteligentes que llenan sus departamentos ya apretados y vacían sus carteras ya mermadas en un esfuerzo enérgico por producir familias numerosas?".

Yo me casé un mes antes de mi cumpleaños número 39, y me siento infinitamente bendecida por tener dos hijos, uno que nació cuando yo tenía 41 años y el otro cuando yo tenía 46 años. Ciertamente yo no estaba calificada para exponer en los méritos o los deméritos de las familias numerosas. Entonces arreglé una reunión entre mi irritada huésped y una de mis profesoras, una elocuente madre de once niños. Su encuentro ocurrió en mi cocina.

P: ¿Considerando la sobrepoblación mundial, no es socialmente irresponsable dar a luz a once niños?

R: Es muy fácil atribuir todas las cosas que están incorrectas en el mundo a causas externas. Pero lo que está realmente incorrecto en el mundo es la violencia, la avaricia y la insensibilidad. Todos los problemas en el mundo podrían ser solucionados si hubiera gente buena. Es una cuestión cualitativa, no cuantitativa. El problema no consiste en que hay demasiadas personas. El problema consiste en que no hay bastantes personas buenas, humanitarias.

Sí usted ve el mundo en términos puramente físicos, entonces mientras más gente hay, menos recibe cada uno.

Si usted ve el mundo en términos puramente físicos, entonces por supuesto, mientras más población, menos recursos disponibles para cada persona; cada uno consigue una tajada más pequeña del pastel. Pero si usted ve el mundo en términos espirituales, es decir, que el planeta está aquí para proporcionar un marco para que las almas aprendan y crezcan, y que cada alma que entra en este mundo tiene una misión única e ilumina con luz propia, entonces mientras más personas, más luz.

La cuestión realmente es: ¿Los niños traen más luz o más oscuridad? La respuesta es: Esto depende de como ellos son criados.

Ciertamente, la cantidad de luz espiritual en el mundo aumenta con la presencia de más gente buena. Inversamente, producir sólo dos niños materialistas y consumidores que utilizarán una cantidad desproporcionada de los recursos del mundo para su satisfacción física, pueden mermar el mundo más que beneficiarlo.

P: Si en efecto este es el objetivo de su comunidad, entonces deberíamos encontrar numerosos ejemplos de adultos que ayudan considerablemente al prójimo. ¿Es esto así realmente?

R: Puedo hablar sobre mi propia familia. De mis hijos que han alcanzado la adultez, todos están en profesiones de ayuda. Dos de mis hijas y uno de mis hijos son profesores. Mi segunda hija dirige un establecimiento de educación especial. Otra de mis hijas es ama de casa y se queda en casa para criar a sus niños, pero ocupa una enorme cantidad de tiempo y energía como voluntaria para encontrar buenas familias adoptivas para niños en situaciones de emergencia. Mi segundo hijo todavía estudia, pero dedica mucho tiempo a programas de asistencia pública, tendiendo la mano a sus compañeros judíos a fin de mejorar la calidad espiritual de sus vidas, por lo general sin remuneración. Mi siguiente hijo termina su período de servicio en el ejército israelí, y también da clases por la tarde a jóvenes. A propósito, mi familia no es de ninguna manera excepcional.

P: No puede ser que en una familia de más de diez niños cada niño consiga atención de los padres en términos de tiempo y energía, así como consigue un niño en una familia más pequeña. Considerando esto, ¿no está usted privando a sus hijos de la atención necesaria que ellos requieren para desarrollarse óptimamente? ¿Y no está usted también privándolos de las cosas que, enfrentémoslo, sólo el dinero puede comprar?

R: Cuando se trata de tiempo y energía, como con cualquier otro recurso, usted tiene que preguntarse, ¿cuánto se requiere para conseguir su objetivo? Si su objetivo es calentar una casa durante 24 horas, y podría calentar aquella casa con cincuenta galones de petróleo, usted no tendría que preocuparse de suministrar aquella casa con cien galones de petróleo por día.

Una manera de averiguar si los padres están prestando bastante atención a sus niños es observar a esos niños cuando alcancen la adultez.

Una manera de averiguar si los padres están prestando tiempo suficiente y atención a sus niños para producir adultos equilibrados, seguros, razonablemente felices, y altruistas, es observar a esos niños cuando alcancen la adultez. Si los niños son equilibrados, seguros, felices y altruistas, entonces, independiente de la cantidad de tiempo y atención que los padres otorgaron, aparentemente fue suficiente.

¿Es acertado decir que los niños que crecen en familias pequeñas son más felices? ¿Más seguros? ¿Más altruistas? Yo ciertamente lo dudo.

Tengo amigos con uno o dos niños que me dicen que es un gran problema encontrar a un amigo para jugar con su niño cada tarde. Y si el amigo rechaza a su hijo, como a menudo ocurre con los niños, la autoestima de su hijo se derrumba. En familias numerosas, donde siempre hay un amigo un par de años mayor o menor, el problema de encontrar amigos no asume tal importancia.

Lo mismo es verdad sobre estímulos que cuestan dinero, como los juguetes educativos, programas de computación, lecciones de arte, etc. Yo podría asegurar que éstos son substitutos para un par de amigos de verdad. Un hermano o una hermana es una fuente constante de estímulo, que no necesita ninguna batería, nunca realiza una operación ilegal (bueno, no en Internet por lo menos), y enseña mucho sobre relaciones interpersonales.

¿Si usted entrevistara a los niños de familias numerosas, y les preguntara, "prefieres tener más juguetes, u otro hermano o hermana? ¿Prefieres que tus padres o tus hermanos jueguen contigo?" las respuestas podrían sorprenderle.

P: Pero mucha de la seguridad en las familias numerosas viene de los niños mayores que crían a los niños más jóvenes. ¿Es esto justo para los niños mayores, sobre todo la primera hija, que a menudo tiene que cargar sobre sus hombros la mayor parte de la responsabilidad de sus hermanos menores?

R: Hay una regla metafísica en el judaísmo. En términos terrenales mientras más usted da, menos usted tiene, pero en términos espirituales, mientras más usted da, más usted es. Puede ser verdad que los niños mayores comparten la carga de criar a sus hermanos más pequeños, pero esto a menudo les da un sentido más fuerte de seguridad en sí mismos, de logros, y les da la capacidad de enfrentarse con la vida.

Los niños mayores que ayudan a criar a hermanos más jóvenes son más seguros de sí mismos y capaces de enfrentarse mejor con la vida.

Si usted realmente pasara un tiempo con una familia numerosa, pienso que estaría impresionada con cuanta alegría hay allí. Por supuesto, cada familia tiene su cuota de riñas. Pero, en general, veo mucha seguridad, apoyo, interdependencia mutua y risa en mi familia y en otras familias numerosas que conozco.

P: ¿Y qué hay de las mujeres? A partir del momento en que usted dio a luz a su primer niño, a la edad de 19 años, y durante los próximos treinta años, usted ha tenido que trabajar increíblemente fuerte a cargo de su casa, criando niños, teniendo un trabajo de media jornada, sin contar sus otras obligaciones. ¿Nunca sintió la necesidad de tener un poco de tiempo para usted?

R: Ciertamente gran parte de mi vida ha sido invertida en criar a mi familia. Si usted me compara con mujeres profesionales o madres de pequeñas familias, la pregunta crucial es: ¿"La ocupación de una mujer deja que ella se desarrolle o le deja tiempo para su auto-desarrollo?".

No puedo imaginar una ocupación que sea cercanamente tan satisfactoria como construir personas. ¿Podría la construcción de puentes, el diseño de ropa, la creación de campañas publicitarias... podría cualquiera de estas cosas ser tan personalmente satisfactoria como construir seres humanos? Ahora por supuesto, yo podría haber sido una trabajadora social o una psicóloga, que también están involucradas con la gente, pero allí mi compromiso habría sido a corto plazo. ¿No es más satisfactorio un compromiso a largo plazo con personas específicas que una clientela de puerta giratoria?

Digamos que yo hubiera decidido convertirme en una psicóloga en vez de una madre de una familia numerosa. La pregunta permanece: ¿tendría tiempo para otros intereses? La respuesta también es la misma: sería difícil, si yo quisiera encajar en mi lista una rutina de ejercicio, un pasatiempo, o una salida ocasional con una amiga, ¿podría hacerlo? Nadie con una carrera persigue sus propios intereses todo el día cada día. Y yo tampoco.

P: Usted debe sentir algún nivel del agotamiento físico. Despertarse en medio de la noche para cuidar a un bebé durante años, o incluso décadas, al final debe tener su costo.

R: El agotamiento es realmente un problema. Pero de la misma manera, muchas otras carreras exigen un gasto enorme de energía y de tiempo. Uno no detiene una cirugía cerebral en el medio para jugar un partido de tenis.

Este tema debe ser abordado con la asignación de prioridades. Cuidarse a uno mismo es tan importante como cuidara a alguien más. Por esta razón, sin importar lo que ocurra, en la tarde me tomo una siesta de 2 a 3:30. Todos en la familia saben que la madre descansa durante ese tiempo, y nadie se atreve a molestarme. Esto es un asunto de disciplina.

Una madre de una familia numerosa trabajará hasta el agotamiento si no aprende a priorizar.

Muchas mujeres fallan en esta disciplina. Ellas sienten la necesidad de una siesta, pero entonces el teléfono suena, y ellas no pueden resistir. O el bebé se duerme, y en vez de saltar a la cama en ese minuto y dormir una siesta de dos horas, ellas deciden "sólo" fregar los platos "y sólo" doblar la ropa limpia, y antes de que ellas se den cuenta, sus dos horas han desaparecido.

Las mujeres también tienen que aprender a no sacrificar su descanso en pos de su imagen. En el ejemplo anterior, la madre podría sentirse mal si su marido encuentra un fregadero lleno de platos sucios, o si la ropa limpia está aún sin doblar. Pero, ¿qué importa? A esto me refiero con "asignación de prioridades".

P: ¿Tiene usted ayuda doméstica?

R: Yo siempre tuve ayuda doméstica, porque trabajo fuera de casa durante la mañana. Soy profesora. Para mí, esto es una carrera secundaria que me hace sentir auto-realizada. La mayor parte de lo que gano va para pagar la ayuda doméstica. No creo que la madre tenga que ser la que lava los platos y dobla la ropa.

P: Pero usted cree que la madre tiene que ser la que críe a los niños. Trabajando afuera, ¿acaso usted no deja a sus niños con otra persona?

R: En Israel, los niños van a jardines infantiles del gobierno desde la edad de tres años. Es verdad que realmente dejé a mis niños en las horas de la mañana con la ayuda contratada. Pero yo elegí cuidadosamente a alguien cuya carrera consistía en el cuidado de niños, y le pago a ella un tercio o más de lo que yo gano. De hecho, la mujer que trabajó para nosotros durante veinte años fue considerada como un miembro de nuestra familia. Ella era una mujer mayor, sin hijos, que trató a mis niños como los nietos que ella nunca tuvo. Le pagué una parte significativa de mis ganancias, mucho más que lo que se pagaba, porque consideraba que el cuidado de calidad superior era una prioridad. Consideré a mis niños una inversión digna de ella.

P: En casi todos los países donde la gente tiene familias grandes, el gobierno entrega grandes subsidios para ayudar a las familias. Entiendo que el gobierno israelí otorga asignaciones bastante generosas. ¿No es esto injusto para los contribuyentes?

R: Los subsidios por niño aquí no son lo que la mayoría de las personas considera "bastante generoso." Ascienden a aproximadamente $100 dólares por niño, por lo tanto, ninguna familia vive realmente de la subvención del gobierno. Me gustaría indicar algo sobre la intención del gobierno. El gobierno israelí se da cuenta que su mayor recurso son las personas. Israel no es Texas, ni Montana. No tenemos petróleo, mineral extraíbles, o kilómetros de campos. Si Israel va a tener éxito, necesitamos gente motivada y capaz. Nadie puede proveer al estado de esta mano de obra si no hay gente.

P: Con toda honestidad, ¿durante los años que usted daba luz a niños en un rango de uno cada dos años, no se sentía usted como una máquina de producción de bebés?

R: A veces, yo ciertamente sentía que estaba involucrada en un ciclo de trabajo significativo que no siempre era espontáneo o emocionante, pero yo diría que esto es verdadero en todas las carreras profesionales. Un doctor que ve su cuarto dolor de oídos del día no siente el mismo entusiasmo e inspiración que realizando su primera cirugía de corazón. Un profesor que evalúa su trigésimo séptimo ensayo de Hamlet de un estudiante de primer año también puede encontrarlo tedioso.

Yo pienso que el concepto de "carrera fuera del hogar" ha sido demasiado idealizado. Cada carrera tiene sus componentes monótonos. Y cada carrera tiene sus momentos máximos de inspiración y creatividad. La maternidad también tiene sus momentos. Con toda honestidad, escribir un libro o desarrollar un programa de computación no está ni cerca de ser tan gratificante como engendrar a un ser humano.