El bullying es una pandemia mundial. De acuerdo con las estadísticas del gobierno de los Estados Unidos, en el año 2015 más del 20% de los estudiantes de escuelas secundarias sufrieron acoso dentro del perímetro de la escuela. Esta cifra no tiene en cuenta el bullying que tuvo lugar a través de los medios sociales y en el hogar. Un estudio de Gran Bretaña del año 2017 demostró que la mitad de las niñas del país sufrieron bullying a través de las redes sociales. También se elevó terriblemente la tasa de bullying en contra de adultos tanto por Internet como en el lugar de trabajo.

He aquí cinco formas en las que podemos ayudar a detener el bullying.

1. Escuchar a las víctimas y creer su historia

De acuerdo con la iniciativa del gobierno de los Estados Unidos “Stop Bullying” (detengamos el bullying), la mayoría de las víctimas no le cuentan a nadie lo que está ocurriendo. Alrededor del 75% de los estudiantes estadounidenses que sufrieron bullying no se lo contaron a sus maestros, aunque es un poco más probable que confíen en un padre. El miedo de que no les crean o nos los tomen en serio impide que reporten el abuso. El bullying por Internet es particularmente difícil de detectar.

“Si tu hijo te dice que lo acosan por Internet o con mensajes de texto, tómalo en serio”, aconseja el Dr. Stephen Leff, codirector de la “Iniciativa para la Prevención de la Violencia” del Hospital de Niños de Filadelfia.

La Torá prohíbe todos los actos de opresión que puedan dañar a otros. Hilel dijo: “Lo que no te gusta que te hagan, no se lo hagas a otros. Esa es toda la Torá; el resto es comentario. Ahora estúdiala” (Talmud Shabat 31a). La Torá aboga por una política de cero tolerancia a la crueldad y el bullying.

2. No quedarse con los brazos cruzados

“No debes quedarte impávido cuando se derrama la sangre de tu semejante. Yo soy Dios” (Levítico 19:16). Cada uno tiene la obligación de intervenir cuando sabe que alguien es perseguido, dañado o victimizado de cualquier manera.

Esa fue la conclusión de la Dra. Christina Salmivalli, una investigadora del bullying en Finlandia, quien ayudó a fundar una campaña global anti-bullying llamada KiVa (que en finlandés significa “amable”). Los acosadores prosperan cuando logran que los demás se sientan débiles y humillados; rebajar a otros aumenta el estatus social del acosador. La Dra. Salmivalli descubrió que cuando los espectadores se niegan a dejarse impresionar por el acosador, el bullying se vuelve menos efectivo.

La Dra. Salmivalli afirma que un 20% de las personas se ríen y participan cuando presencian una conducta de bullying. Estos testigos se vuelven parte del problema del bullying. Alrededor de un 35% observan y no hacen nada. Un 17% de los espectadores tienden a hablar en defensa de las víctimas del bullying. Las víctimas de bullying dijeron que el peor aspecto de ser acosado no es la burla del acosador sino el hecho de que otras personas que lo veían se unieran a la burla y no los ayudaran. La Dra. Salmivalli concluyó que si tienes al menos un defensor, eso puede alterar profundamente la situación y ayudar a la víctima a sentirse menos sola.

3. Entender qué es lo que motiva al acosador

Aunque nuestro deber primordial es ayudar a la víctima del acoso, entender qué es lo que motiva al acosador puede ayudarnos a abordar la situación y ayudar al acosador, quien sin duda también sufre. Algunas veces acercarse con sensibilidad a un individuo con problemas puede ayudar a romper su ciclo de acoso y cambiar la dirección de su comportamiento. Esto puede implicar ayudar a los acosadores a recibir ayuda profesional.

De acuerdo con datos del gobierno de los Estados Unidos, los acosadores tienen mayores probabilidades que otras personas de exhibir un rango de comportamientos antisociales. Ellos abandonan la escuela, portan armas y abusan de drogas y alcohol en índices más altos que los no acosadores. También es más probable que los acosadores provengan de hogares conflictivos. Asimismo, es mayor el número de acosadores que cometen crímenes y van a prisión y entre ellos es mayor el riesgo de suicidio. Siempre que sea posible, esforzarnos por detener este espiral descendiente puede ayudar a los acosadores a mejorar su futuro.

4. No lo hagas solo

En los Estados Unidos, cada estado tiene una legislación anti-bullying. La mayoría de los países desarrollados tienen leyes que prohíben el bullying y ordenan que los responsables deban actuar en casos de bullying. Esto significa que al enfrentar el bullying, no tenemos que hacerlo solos. El Dr. Stephen Leff, codirector de la “Iniciativa para la prevención de la violencia” del Hospital de Niños de Filadelfia, aconseja a los padres de niños que son acosados: “Lo que solemos decirles a los padres es que pidan una cita con el director de la escuela, que mantengan la calma y traten de encontrar en la escuela una persona con quien su hijo pueda hablar cuando haya un problema”. Asimismo, el Dr. Leff aconseja a los padres que pidan un plan por escrito que detalle cómo la escuela se hará cargo del bullying y que explique cómo van a monitorear la situación para prevenir que vuelva a ocurrir.

El bullying que se prohíbe en la escuela puede migrar a otro sitio, como las redes sociales. Lamentablemente lleva mucho tiempo erradicar el bullying y requiere vigilancia constante. No te rindas. Mientras más aliados tengamos, mientras más grande sea nuestra red de apoyo, más efectivos seremos en nuestra lucha contra el bullying.

5. Enseñar a tolerar

De acuerdo con la iniciativa “Stop Bullying” del gobierno de los Estados Unidos, aquellos que de alguna forma parecen ser diferentes (niños que hablan otro idioma en su casa, quienes tienen sobrepeso o son demasiado delgados, aquellos con problemas de salud o dificultades de aprendizaje), tienen más probabilidad de ser acosados.

Como judíos, muchos entendemos el hecho de ser vistos como diferentes y ajenos a la norma. También somos particularmente sensibles al antídoto para no señalar a otros para el ataque. La Torá nos dice que la humanidad fue creada “a imagen de Dios” (Génesis 1:27). Cada persona merece respeto a pesar de sus diferencias. Durante miles de años, los judíos enseñamos a nuestros hijos este mensaje y es crucial que sigamos dejando bien claro que el bullying no será tolerado.