¿En qué momento desapareció el discurso civilizado? Los enfrentamientos a gritos en la televisión, la radio llena de ira y los insultos en los medios sociales comenzaron a filtrarse también en las conversaciones personales. El 75% de la población considera que los buenos modales declinaron dramáticamente en los últimos años.

Aquí hay cinco formas habituales de comenzar una conversación que son particularmente problemáticas, y opciones alternativas que podemos elegir.

La gente como tú…

"La gente como tú" cierra una conversación incluso antes de que comience. Esto le dice a la otra persona que tú ya decidiste todo lo que necesitas saber sobre ella.

Recuerdo que una vez me encontré con una mujer que me dijo enojada: "¡Yo sé lo que la gente como tú piensa de mí!", dio media vuelta y se fue. Hasta el día de hoy no sé a qué se refirió con "gente como yo". ¿A los judíos ortodoxos? ¿Las mujeres? ¿Gente que tiene ojos celestes?

El sabio Hilel nos advirtió que nunca podemos conocer realmente a otra persona hasta que nos esforzamos por entender su vida: "No juzgues a tu prójimo hasta que estés en su lugar" (Pirkei Avot 2:4). Las personas son complejas y vale la pena llegar a conocerlas. La próxima vez que te veas tentado a referirte a "gente como tú" (o "gente como ellos"), detente y emite tu declaración como una pregunta. Esa persona seria con la que hablas en verdad puede tener un maravilloso sentido del humor: alguien que parece completamente diferente a ti puede compartir el mismo hobby o los mismos gustos. Las apariencias pueden ser engañosas, y la belleza de la conversación es ayudarnos a encontrar los puntos en común.

Esto puede ser ofensivo, pero…

Esta frase tiene muchas variaciones: "Sé que esto no es muy diplomático…", "Esto puede sonar racista", "No te va a gustar lo que voy a decir…" Si comienzas una frase con una advertencia de la ofensa que tu comentario puede provocar, detente y pregúntate a ti mismo si realmente quieres decirlo.

Ya sé lo que vas a decir…

La conversación puede permitirnos aprender y acercarnos a los demás al compartir experiencias y pensamientos, o puede ser una oportunidad para pasar por encima del otro, y nunca escuchar realmente a la otra parte. Estar convencido de que ya sabes las opiniones de la otra persona garantiza que no te tomarás el trabajo de escuchar lo que el otro puede decir.

Oliver Wendell Holmes, juez de la Corte Suprema de los Estados Unidos, dijo: "Al conocimiento le corresponde hablar y el privilegio de la sabiduría es escuchar". Una persona verdaderamente sabia no asume que sabe todo sobre su interlocutor y se esfuerza por escucharlo realmente, sin concepciones preconcebidas respecto a lo que puede llegar a oír.

Escuchaste que…

Repetir chismes tiene grandes consecuencias. El Talmud (Arajin 15b) advierte metafóricamente que difundir calumnias y chismes "mata" a tres personas: a la persona sobre quien se habla, al que habla y al inocente que escucha e involuntariamente se convierte en parte de la denigración de otra persona.

En vez de introducir una jugosa pieza de información en la conversación, trata de mantenerla para ti mismo. Encontrarás más respeto como alguien que puede guardar secretos, y también evitarás causar el daño que pueden provocar los chismes y las calumnias. Como dijo Eleanor Roosevelt: "Las grandes mentes discuten ideas, las mentes promedio discuten eventos; las mentes pequeñas discuten sobre personas".

Estás equivocado…

Conozco alguien que se sintió terriblemente mortificada cuando alguien le dijo frente a un gran número de personas: "Lo que haces es completamente erróneo". Además de faltarle tacto y ser cruel, este comentario transgrede directamente un importante principio judío: la crítica o el reproche debe darse en privado y con sensibilidad.

Eso no sólo evita avergonzar a la otra persona, lo cual la Torá enseña que se debe evitar a todo costo, sino que señalarle a alguien su error (o lo que tú piensas que es su error) en privado y con suavidad es mucho más efectivo. Encontrar la forma de hablar con quienes no estás de acuerdo de una forma calma y respetuosa puede llevar a una verdadera conversación y cambio, algo que por lo general no se logra con esos enfrentamientos públicos a los gritos.

El Rey Shlomó escribió: "Las palabras suaves de los sabios se escuchan más que los gritos del rey de los tontos…" (Kohelet 9:17). Esta observación es particularmente pertinente en el mundo actual, en donde los discursos están generalmente llenos de odio. Recuperemos un poco el sentido común y los modales en la forma en la que nos comunicamos.