"Era una plegaria por la paz, paz para los israelíes y paz para los árabes". Así es como lo describió Monsieur Serge Benhaim en una exclusiva entrevista con AishLatino.com.

Siendo presidente de una de las sinagogas más grandes de Europa, Monsieur Serge Benhaim y sus colegas querían hacer algo para ayudar a promover la paz en el Medio Oriente. Decidieron por lo tanto organizar una plegaria por la paz para toda la comunidad en la sinagoga Don Isaac Abravanel la Roquette de París.

Ubicada en el elegante distrito 11 de París, esta sinagoga ortodoxa sefaradí es un lugar sumamente vibrante. Cientos de personas asisten cada semana a sus servicios de Shabat; muchos miembros son familias con hijos pequeños.

A medida que se acercaba el día del servicio religioso, los ánimos en Francia se ennegrecieron. En París y en la ciudad francesa de Lille se anunciaron manifestaciones anti Israel; parte del lenguaje empleado para describir los eventos era sumamente violento.

"El viernes por la mañana escuchamos que también habría una marcha anti Israel en las cercanías de la sinagoga a la misma hora de la plegaria", recordó Monsieur Benhaim. Los organizadores planearon la marcha por el centro de París terminando en la Sinagoga Don Isaac Abravanel.

"Le dije a la policía que sería peligroso y les pedí que modificaran su ruta o que la acortaran y terminaran lejos de nuestra sinagoga", dijo Monsieur Benhaim. La policía le aseguró que no había de qué preocuparse; ellos tenían la situación bajo control.

En el corazón de París, alguien gritó por altoparlantes: "¡Muerte a los judíos!", seguido del grito en árabe "Allah Akbar", lo cual fue repetido por miles de personas.

Las tensiones continuaron aumentando. El sábado por la noche, fue lanzada una bomba Molotov en una sinagoga del suburbio de París Aulnay sous Bois y dos hombres armados fueron arrestados cuando se dirigían hacia la entrada de una sinagoga en el distrito 20 de París. El domingo 13 de julio de 2014, mientras comenzaba la marcha anti Israel en el corazón de París, más de 8.000 parisinos se congregaron a escuchar las acusaciones en contra de los judíos y del estado judío.

Jonathan Simon-Sellem, un periodista francés-israelí que estuvo presente en la escena, escribió posteriormente que no podía creer lo que escuchaban sus oídos. En el emblemático centro de París, el Palacio de la Bastilla, una persona se paró frente al micrófono y gritó: “¡Muerte a los judíos!”, seguido del grito en árabe "Allah Akbar", lo cual fue repetido por miles de personas. En los restaurantes y cafés cercanos, los parisinos observaban los eventos sin decir o hacer nada. Las palabras incendiarias de la multitud no fueron desafiadas. Mientras los manifestantes se movían por las calles de París, hubo llamados a matar judíos y a arrasar con los locales comerciales judíos. Una réplica del misil de Hamás que cayó en una guardería infantil israelí fue exhibida y fue ampliamente aplaudida por la multitud.

Mientras tanto, en la sinagoga cercana Don Isaac Abravanel, cientos de hombres y mujeres, muchos de ellos con bebés y niños en brazos, concurrían a la plegaria por la paz. A pesar del nerviosismo por la marcha en las cercanías de la sinagoga y, con garantías renovadas por parte de la policía francesa, los organizadores de la plegaria se sintieron listos para comenzar. Además de la presencia de la policía francesa, la Consistoire, la unión de comunidades judías de Francia, envió a la sinagoga una docena de guardias no armados por el día. Fueron apoyados también por unos 50 miembros de un grupo juvenil judío —tampoco estaban armados— que se habían ofrecido para defender a la sinagoga ante cualquier amenaza mientras se desarrollara la plegaria.

"Así que comenzamos con nuestra reunión, la cual contaba con unos 400 asistentes, entre los que se contaban varias mujeres y niños", explicó Monsieur Benhaim. Mientras los asistentes comenzaban a orar por la paz en Israel, los manifestantes anti Israel se iban acercando y cada vez eran más provocativos. Unos minutos después de comenzado el evento, a las 6 p.m., estalló una batalla en el exterior entre los manifestantes y la policía, a tan sólo 300 metros de la sinagoga.

La policía detuvo la marcha, desviándola por una calle en dirección contraria a la sinagoga. Entonces, una multitud de 1.000 personas se dieron media vuelta y comenzaron a marchar hacia la sinagoga. "Escuchamos un gran grito y 'Allah Akbar' de mil personas", dijo Monsieur Benhaim.

Los asistentes miraron con horror cómo los protestantes —muchos de ellos armados con cuchillos, hachas y botellas rotas— atacaban el edificio.

Los asistentes miraron con horror cómo los protestantes —muchos de ellos armados con cuchillos, hachas y botellas rotas— atacaban el edificio. Los guardias de seguridad de la sinagoga se apresuraron a mantener alejados a los intrusos. Por largos momentos tuvieron que luchar solos; cinco de ellos salieron heridos. Luego fueron relevados por la policía.

La batalla en el exterior duró por horas. Otra sinagoga cercana fue atacada con piedras. "Así que cerramos la sinagoga y le pedimos a todos que se quedaran adentro hasta que todo estuviera bien", dijo Monsieur Benhaim. Él escuchó a la multitud afuera "cantando todo el tiempo ‘Allah Akbar’ y ‘maten a los judíos’, si puedes llamar a eso una canción". Los congregantes le pidieron a la policía que resguardara la estación de metro cercana, para evitar que fueran atacados cuando regresaran por la noche a casa junto a sus familias.

Encerrados en la sinagoga por varias horas, los congregantes dirigieron su atención a los niños, haciendo que la comodidad y seguridad de éstos fuera su principal preocupación. Los encargados de la sinagoga mostraron algunos videos cortos sobre Israel; otros incentivaron a los niños a cantar. La gente sacó juguetes y juegos, y alguien encontró bebidas. No fue sino hasta las 9:30 p.m., varias horas después de que había comenzado la batalla en la sinagoga Don Isaac Abravanel, que la policía aseguró el área y les permitieron finalmente a los congregantes abandonar el edificio e ir a casa.

El punto de inflexión

Después del sitio, el presidente de Francia y sus ministros condenaron rápidamente el ataque. El ministro del interior de Francia, Manuel Valls, lo denunció "enérgicamente". Fueron puestos varios policías en las afueras de la sinagoga al día siguiente, el Día de la Bastilla de Francia. Los oficiales Franceses le aseguraron a los judíos del país que serían protegidos, pero después del sitio de su sinagoga —una de las más grandes de Europa—, Monsieur Benhaim no está tan seguro de que esto vaya a ocurrir. Para él y para muchos otros, el ataque a la Sinagoga Don Isaac Abravanel fue un punto de inflexión.

"La gente está realmente asustada. Nunca se imaginaron una situación como esta; gente dirigiéndose a la sinagoga para pelear y quizás incluso para matar. La última vez que los judíos habían estado en peligro fue en la Segunda Guerra Mundial, a manos de los alemanes... Una sinagoga es un lugar altamente respetado; sinagogas, cementerios, escuelas y hospitales son algo sagrado. Este ataque es algo nuevo".

Antes la pregunta era "¿Tenemos que irnos?". Ahora la pregunta es "¿Cuándo nos vamos?".

Monsieur Benhaim sí cree que los políticos y la policía quieren proteger a la comunidad judía, pero considera que dada la creciente amenaza y los constantes ataques antisemitas que enfrenta la comunidad, no tienen realmente la capacidad de hacerlo. "Ahora tenemos miedo de que quieran matarnos. Bombas Molotov. Toulouse hace dos años (cuando un hombre asesinó a tres niños y a su padre afuera de una escuela judía). Todos los días tenemos problemas. Todos los días los jóvenes que salen de sus escuelas son atacados".

"Yo ya no utilizo kipá en público. Nadie sale a la calle con kipá. Dejamos de hacerlo hace dos o tres años. Ahora usamos un sombrero".

En los últimos años, el número de judíos franceses que se han mudado a Israel se ha disparado. Los primeros cuatro meses del 2014 tuvieron un 312% de alza en la cantidad de judíos franceses que se mudaban al estado judío.

Cómo líder comunitario, Monsieur Benhaim ha visto este fenómeno muy de cerca. Antes la pregunta era "¿Tenemos que irnos?". Ahora la pregunta es "¿Cuándo nos vamos?". Como líder comunitario, su rol también ha cambiado. "Antes los líderes comunitarios hablaban de seguridad, pero ahora hablamos de irnos. Antes nuestro trabajo era buscar formas de mantener a los judíos en Francia... Pero ahora algunos dirigentes preguntan si nuestra labor no debería ser comenzar a preparar a nuestra comunidad para dejar Francia".