Ya habrán visto el llamado "Devuelvan a nuestras niñas" (#BringBackOurGirls)

Cuando Michelle Obama envió una foto de sí misma sosteniendo un cartel escrito a mano con el hashtag #BringBackOurGirls el día antes del Día de la Madre, la imagen fue rápidamente retwitteada 46.000 veces. El mismo día, el Primer Ministro Inglés David Cameron apareció en televisión sosteniendo un cartel similar. Celebridades y figuras públicas se han unido al creciente movimiento propulsado por personas comunes de todo el mundo, demandando que el gobierno de Nigeria recupere a las niñas secuestradas y prometiendo al mundo no guardar silencio hasta que vuelvan a casa.

La historia detrás del hashtag es extremadamente improbable.

El 15 de abril de 2014, terroristas del brutal grupo islámico separatista Boko Haram irrumpieron en una escuela de niñas en la aldea nigeriana de Chibok y secuestraron a más de 300 niñas. En ese momento, a pocas personas les importó la noticia. Soldados posicionados a una media hora de distancia se negaron a intervenir. Más tarde, autoridades locales se rehusaron a buscar a las niñas. La única opción de los padres locales era atreverse a seguir el rastro de los secuestradores hasta el vasto y árido bosque Sambisa —hacia donde escaparon—, para buscar infructuosamente a sus hijas.

En los días siguientes al secuestro, 50 niñas se las arreglaron para escapar, pero el resto —276 adolescentes— nunca regresaron a casa. A medida que pasaban las semanas, los terroristas de Boko Haram seguían actuando con impunidad, llevando a cabo otros masivos y mortales ataques terroristas en la región, e incluso secuestraron a otras ocho niñas el 5 de mayo.

"Estas niñas viven en extrema pobreza", dijo un residente local al periódico New York Times. Chibok es una aldea principalmente cristiana, y ha sido asediada durante cinco por fundamentalistas islámicos quienes se oponen a la educación femenina. De hecho, la escuela donde ocurrió el secuestro había sido clausurada por peligro de ataques, y abrió sus puertas brevemente sólo para que las niñas de la localidad pudieran rendir sus exámenes estatales finales. Cuando los terroristas publicaron un video mostrando a las aturdidas prisioneras, vestidas desde la cabeza a los pies en batas islámicas y amenazando casarlas como esclavas, pocos de los padres pudieron ver a sus hijas. En Chibok no hay electricidad, y no tenían forma de ver el video.

Durante semanas, parecía que las 276 niñas secuestradas desaparecerían en la misma oscuridad que azota a la aldea de Chibok y serían forzadas a casarse o serían vendidas en secreto, sin que a nadie le importara. En líneas generales la historia pasó desapercibida; no hubo una protesta.

Pero entonces, individuos preocupados comenzaron a hacer lo que pudieron. Más de una semana después de los secuestros, Obiageli Ezekwesili, una antigua vicepresidenta del Banco Mundial, apareció en un evento literario en la ciudad nigeriana de Port Harcourt. Ella subió al escenario y aprovecho la ocasión para recordarle al público sobre las alumnas desaparecidas, entonando un cántico que decía: "Devuelvan a nuestras hijas".

Sus palabras conmovieron a Ibrahim Musa Abdullahi, un abogado que vio el evento a través de la TV en su casa en Abuja, la capital de Nigeria. Él mandó el lema por Twitter a sus 95 seguidores, cambiándolo un poco: "Yo no tengo una hija así que pensé que sería mejor cambiarlo a ‘niñas’ en vez", dijo él después, creando la frase que rápidamente se hizo viral.

Mientras que #BringBackOurGirls continúa ganando adherencia alrededor del mundo, algunos se han burlado del esfuerzo. ¿Dejarán los terroristas en Nigeria de asesinar y secuestrar porque vieron la frase en sus cuentas de Twitter?

A veces, el solo hecho de hacer nuestra parte puede ayudar a materializar incluso las metas más improbables.

Sin embargo, el movimiento de #BringBackOurGirls parece estar marcando una verdadera diferencia; ha puesto a la historia en el centro de los medios de prensa y ha presionado a los países a actuar. Francia, Estados Unidos, Inglaterra e Israel todos enviaron personal militar a Nigeria para buscar a las niñas perdidas. El 14 de Mayo de 2014, Canadá se convirtió en el último país en comprometer tropas a medida que la voz de protesta internacional se intensifica. En el caso de Israel, el convoy incluye expertos en inteligencia quienes intentarán descifrar hacia dónde llevaron los terroristas a las niñas secuestradas.

Twitter fue utilizado para una causa noble y tuvo un efecto real.

Hace dos mil años, Rabí Tarfón intentó responder la pregunta de cómo abordar los aparentemente enormes obstáculos cuando los medios a nuestra disposición son tan pequeños. Él enseñó: "No estás obligado a completar la tarea, pero no eres libre de desentenderte de ella" (Pirkei Avot 2:20).

Algunas tareas parecen tan increíblemente intimidantes que podemos llegar a sentir que no tiene sentido ayudar. Pero a veces, el solo hecho de hacer nuestra parte puede ayudar a materializar incluso las metas más improbables.

La historia de #BringBackOurGirls es inspiradora. Aquí hay cuatro lecciones que todos podemos aprender de nuestro rol en ella.

1. La empatía es la base de la acción.

Una de las celebridades que han promocionado el movimiento "Devuelvan a nuestras niñas" es Malala Yousafzai, la escolar pakistaní que se enfrentó a los islamistas que querían cerrar su escuela, y que recibió un disparo en la cabeza producto de ese enfrentamiento. "Yo creo que todos somos como una familia", ha dicho Malala, llamando a las niñas nigerianas “sus hermanas”.

Si nos acostumbramos a considerar a otras personas como si fueran parte de nuestra familia, es más probable que acudamos en su ayuda. Imagínate que esto le estuviese pasando a tu hermana, Dios no lo quiera. ¿Cómo te sentirías? ¿Qué harías?

2. Resiste el cinismo.

Fue fácil para algunos descartar la opción de una revolución de medios sociales cotidianos considerándola inefectiva. Pero por suerte, decenas de miles de personas no tuvieron miedo y compartieron el mensaje de #BringBackOurGirls incluso cuando parecía no haber esperanza.

Resiste la tentación de volverte cínico; recuerda que nunca hubo un resultado a partir de no hacer nada.

3. Recluta a tu comunidad.

Recuerda que no tienes que hacer todo solo. Intenta reclutar a tu comunidad, aprovechando así los recursos disponibles.

La campaña de “Devuelvan a nuestras niñas” contaba con que las personas se unieran; cada uno de nosotros puede hacer lo mismo en su vida. Intenta reclutar a amigos y mentores para que te ayuden a cumplir tus propias metas hoy mismo.

4. Reza.

Esta poderosa herramienta siempre está disponible para que la utilicemos. Podemos rezar por las víctimas y sus familias. De hecho, debemos hacerlo. Somos responsables por el mundo. Cuando hay una calamidad, debemos verla como si estuviese ocurriendo en nuestro patio. Necesitamos sentir el dolor de las víctimas, y al menos debemos rezar por su bienestar.