Hace 37 años que vivo en Los Ángeles, así que además de los disturbios actuales también experimentamos la revuelta de Rodney King en 1992. En ese momento, y también ahora, pensé que las historias que dieron lugar a los disturbios fueron terribles, que implicaban un dolor insoportable y una enorme injusticia, pero no veo ninguna conexión entre el racismo / brutalidad policial y saquear las tiendas de Louis Vuitton, Target o los comercios locales… No entiendo por qué, ni de qué manera, los grafitis antisemitas en las sinagogas son una respuesta apropiada.

¿Acaso alguien realmente piensa que esta es la forma de corregir un mal? ¿Hay alguna clase de ira y violencia que se justifique ante el racismo?

Entonces, y también ahora, pensé que era lamentable que los jóvenes salieran a destruir aquello que a sus padres les llevó años construir. En 1992 saquearon y quemaron muchos comercios en los mismos barrios en los que vivían los manifestantes, empresas que sus propios padres habían pasado 40 años construyendo. Entre los jóvenes hay energía, puede haber visión e idealismo, pero carecen de perspectiva.

El Talmud dice: “Si los ancianos dicen ‘destruye’ y los jóvenes dicen ‘construye’, debes destruir y no construir porque la destrucción de los ancianos se considera construcción y la construcción de los jóvenes es destrucción”.

La Torá frecuentemente nos advierte que debemos reconocer nuestro lugar. Esto significa reconocer nuestras fuerzas y debilidades singulares, concentrarnos en las cartas que tenemos y no en las que desearíamos tener o las que tienen los demás. Por cierto, un aspecto de esto es reconocer los puntos fuertes y las debilidades de cada uno a su edad. ¿Qué sabiduría y experiencia de vida me falta a los 25 años?  ¿Qué fuerza física e impulso me falta a los 60? Sólo al reconocer esto podemos tomar decisiones sabias.

En el libro de Reyes leemos la historia de Rejovoam, el hijo del Rey Salomón. Cuando él asumió el trono, los cofres estaban vacíos y quiso imponer grandes impuestos al pueblo. Sus consejeros más ancianos le aconsejaron esperar. Necesitaba tomarse un tiempo para consolidar su poder y construir una relación de confianza con el pueblo. Pero sus consejeros jóvenes tenían menos paciencia. Ellos le recordaron los grandes impuestos que impuso su padre y sugirieron que pusiera impuestos todavía mayores. Rejovoam era joven (y ansiaba llenar los cofres), por lo que siguió el consejo de sus consejeros más jóvenes y más “simpáticos”. Finalmente esto llevó a la muerte de los recolectores de impuestos y a la división del reinado.

No espero que ahora las consecuencias sean tan terribles. Tengo esperanzas que tras haber sobrevivido a los amotinamientos del pasado, la ciudad de Los Ángeles (y otras ciudades de los Estados Unidos) volverán a sobrevivir. Pienso que con la buena voluntad de la mayoría del pueblo norteamericano, y con ayuda de Dios, sobreviviremos y nos recuperaremos. Pero…

Por supuesto que el momento es terrible. Justo cuando los comercios y los centros comerciales estaban por volver a abrir, fueron asaltados y destruidos. En su ingenuo deseo de castigar “a los ricos” terminaron dañándose a sí mismos. Junto a todos los propietarios y dueños de comercios que resultaron afectados, hay cientos, probablemente miles de empleados de menores recursos que se vieron dañados por este comportamiento agresivo. Sin una perspectiva, terminamos dañando a las mismas personas que deseamos ayudar.

La Mishná en Pirkei Avot enseña: “¿Quién es el hombre sabio? El que prevé las consecuencias”. Es muy fuerte. Todos somos susceptibles ante nuestras emociones. Todos tenemos el potencial de reaccionar de forma negativa debido al enojo, el dolor, la frustración, la envidia… Nombren las malas cualidades que se les ocurran, ¡las tenemos a todas! Pero una persona sabia no sólo se contiene a sí misma porque no quiere ceder ante su impulso negativo (aunque eso por cierto es algo importante). La persona sabia se contiene porque ve las consecuencias futuras. ¿A dónde va a llevar esto? ¿Va a ayudar a cumplir mis objetivos? ¿Va a alentar a otros a unirse a nuestra misión o los va a alejar?

No voy a enumerar todas las preguntas posibles, ese no es el punto. El punto es que se las debe formular. El punto es que una reacción debe ser racional y metódica. El punto es que los objetivos se logran a través de estrategia y unidad, y eso es algo que como sociedad necesitamos trabajar juntos.

Lo que ocurrió en Minnesota es una injusticia y una tragedia indescriptible. No hay palabras para expresar cuán terrible y doloroso es. Me estremece que siga existiendo ese nivel de racismo, abuso y brutalidad policial. Y se debe hacer justicia.

Lamentablemente, también la reacción ha sido errada. No aprendimos de la historia reciente y tampoco aprendimos nuestras lecciones de los profetas. Tal vez, sólo tal vez, podamos aprenderlas para el futuro...