¿Cuál es el punto de encuentro entre un cristiano celebrando la Pascua y un judío religioso que celebra Pésaj? ¡El costado de una carretera, sin ninguna duda!

Después de visitar a sus padres para la Pascua, Renée K. viajaba de regreso a su hogar en Carolina del Sur, cuando su camioneta comenzó a actuar de forma extraña. Alerta y con reacciones rápidas, el conductor de un automóvil que pasó a su lado le hizo señas para que se desviara al costado de la carretera y le notificó que tenía una llanta pinchada. Del automóvil salieron Shimon y Meir, dos estudiantes de Ieshivá claramente religiosos que regresaban de sus vacaciones de Pésaj, y de inmediato procedieron a ayudar a Renée a cambiar la llanta.

Renée viajaba sola y eso tenía preocupado a su esposo Greg. "No tienen idea de la impotencia que sentí al estar a cientos de kilómetros de distancia de mi esposa sin poder hacer nada para ayudarla", aseguró Greg. Greg habló con los jóvenes y luego volvió a hablar con su esposa. En ese momento sintió una calma en la voz de Renée que "me ayudó a relajarme, porque supe que ella estaba en buenas manos".

Y no se trató sólo de lo que hicieron, sino de cómo lo hicieron. A pesar de encontrarse en un tenso lugar al borde de una carretera y de no tener las herramientas ideales, Renée y Greg resaltaron que "estos jóvenes generosos y dispuestos a ayudar fueron pacientes, persistentes y lograron completar el trabajo. Nos sentimos sumamente agradecidos por su actitud positiva, su persistencia y su amabilidad".

Renée ofreció pagarles a Shimon y a Meir, pero ellos se negaron a aceptar su oferta. Ella insistió que debía hacer algo para recompensar su bondad, a lo cual los jóvenes respondieron: "Sólo comparte en tus redes sociales que dos jóvenes judíos se detuvieron para ayudarte".

Renée lo hizo, y aunque ella es una persona relativamente anónima en Facebook, su publicación de Facebook se volvió viral. En medio del creciente antisemitismo en todo el país, es bueno tener un poco de publicidad positiva para ayudar a luchar contra la influencia negativa de la caracterización que los medios transmiten respecto a los judíos religiosos. Pero la primordial preocupación de Shimon y Meir fue simplemente hacer lo correcto.

El comportamiento de los jóvenes en la carretera fue una santificación del Nombre Divino (Kidush Hashem). La subsecuente publicación en Facebook amplificó todavía más el Kidush Hashem. Su pedido fue muy noble y desinteresado (ellos insistieron que sus nombres permanecieran en el anonimato) El hijo de Renée declaró: "Prometo difundir su acto de bondad. Nunca subestimes el efecto dominó que puedes tener sobre las personas".

Alguien vio esta historia y dijo: "Bueno, por una razón somos el pueblo elegido". Pero ser el pueblo elegido no nos vuelve especiales de forma automática. Fuimos elegidos para tener la responsabilidad de traer al mundo la Presencia Divina incrementando la conciencia de Dios a través de las mitzvot, los buenos actos y compartiendo la sabiduría de la Torá. Cuando efectuamos actos de bondad como estos dos jóvenes, somos dignos del título.

Aprendamos de estos jóvenes y recordemos que como judíos siempre servimos como embajadores del pueblo judío.