¿Cómo sabemos que continuamos practicando la misma Torá que Dios le entregó a Moshé en el Monte Sinaí hace 3300 años? ¿Quizás, en el camino, se corrompió o alteró? ¿Cómo sabemos que todas las adiciones que hicieron los rabinos son parte de la intención original de Dios? ¿Puede que nuestro judaísmo actual esté tan alejado del recibido en el Sinaí que ni siquiera Moshé reconocería su autenticidad?

Una respuesta yace en el secreto del famoso blockchain.

Qué es un blockchain

Seguramente has oído del blockchain y de su uso principal: Bitcoin. Sin embargo, pocas personas entienden realmente cómo funciona. Es así:

En la vida usamos libros de contabilidad que registran las transacciones. Toma, por ejemplo, tu cuenta bancaria. En la época en la que ibas físicamente al banco, registrabas cada depósito y extracción en tu pequeño libro de contabilidad. En la actualidad, el trabajo lo hace una computadora y recibes una resumen de cuenta mensual.

Tu banco es, básicamente, un intermediario que toma el dinero que depositas y se lo da a prestatarios de parte tuya. Si pudieras prestar el dinero directamente, también usarías un libro de contabilidad para registrar la transacción. La única diferencia es que, sin el intermediario, ambas partes podrían falsificar el libro de contabilidad, lo que llevaría a una disputa entre ellas. Tu banco protege la fiabilidad de la transacción.

Digamos ahora que pudiéramos introducir un sistema en el que toda transacción fuera verificada de inmediato por millones de personas de todo el mundo. Cualquier intento individual de falsificar una transacción sería identificado al instante por cada uno de los participantes del sistema, y la transacción sería rechazada. Dado que tenemos millones de verificadores, ya no necesitamos el sello de aprobación del intermediario.

El hecho de que haya tantas personas verificando no significa que no puedan hacerse negocios. Las transacciones continúan ocurriendo, pero los cambios introducidos deben ser verificados y aprobados por todo el sistema.

Ese es el concepto del blockchain; es un libro de contabilidad gigante y global. Cada vez que un commodity, como el Bitcoin, cambia de manos, cada 'nodo' del blockchain (millones de computadoras en todo el mundo conectadas a través de internet) debe aprobar la validez de la transacción. El nuevo sistema está ahora descentralizado, el poder está entre pares y distribuido, y el sistema se ve fortalecido por la validación del consenso de todos los usuarios del sistema.

El blockchain de Moshé

Pero la verdad es que el blockchain ha sido un cimiento del judaísmo desde la época de Moshé. El Midrash enseña:

Cuando Moshé supo que iba a morir ese día, ¿qué hizo? Rabí Yanai dice: "Escribió trece rollos de Torá, uno para cada una de las tribus (doce) y uno que puso en el Arca. Si alguien quisiera intentar falsificar algo, encontrarían el original en el Arca (Midrash Rabá 9:9)".

Lo que el Midrash está describiendo es, esencialmente, la primera “cadena de bloques” o blockchain. Si existiera sólo una copia de la Torá, sería fácil de falsificar. Sin embargo, Moshé escribió trece rollos de Torá. Si alguna tribu hubiera intentado cambiar la Torá, todas las otras hubieran calificado la 'transacción' como inválida y la hubieran rechazado.

Maimónides describe la transmisión de la Torá:

Todas las mitzvot que le fueron entregadas a Moshé en Sinaí, le fueron entregadas con su explicación, como está escrito (Éxodo 24:12): "Te entregaré las Tablas de piedra y la Torá y la mitzvá". La Torá se refiere a la Torá escrita, mientras que la mitzvá se refiere a la explicación. Esta mitzvá se denomina la Torá Oral.

Moshé escribió toda la Torá con sus propias manos antes de transmitirla. Le dio un rollo a cada una de las tribus y puso uno en el Arca del Testimonio. La 'mitzvá', que es la explicación de la Torá, no la escribió, sino que se la instruyó a los Ancianos, a Yehoshúa y al resto de Israel. Por esa razón se la denomina la Torá Oral (Mishná Torá, Introducción).

Maimónides se basa en el Midrash para realizar una adición poderosa y fundamental: el elemento de la Torá Oral. No sólo la Torá Escrita es inmutable gracias a las múltiples copias del blockchain, sino también la Torá Oral. Moshé agregó la Torá Oral al sistema enseñándosela a muchas personas: Yehoshúa, los Ancianos y a todo Israel. Si ahora alguien intentara alterar su contenido, tendría que ser aceptado por todo el amplio sistema.

La Torá Oral es dinámica, ya que se presentan casos nuevos todo el tiempo. Piensa en algunos temas contemporáneos, desde preguntas sobre la identificación de un padre en el caso de un vientre sustituto a la permisibilidad de realizar transacciones comerciales virtuales en Shabat, por sólo mencionar un par. Cuando Dios le entregó la Torá a Moshé, le dio principios fundamentales que sirven de guía para desarrollar la ley en base a reglas de jurisprudencia y a métodos de interpretación y extrapolación.

Entonces, si un rabino quisiera realizar un cambio en el sistema por una pregunta que se presentó, pondría la 'transacción' en el blockchain de la Torá, que requiere la aprobación de todos los 'nodos'. Si el sistema la aceptara, pasaría a ser parte de la tradición global del judaísmo. Si el consenso no considerara que la transacción es válida, sería rechazada. y el sistema quedaría intacto.

El mejor ejemplo de nuestro sistema de Torá basado en el consenso es el Talmud. A pesar de la miríada de debates sobre detalles pequeños de la ley judía, nuestros Sabios concordaron en un sistema para determinar la halajá definitiva, que pasó luego a ser la práctica estándar judía. Al mismo tiempo, a pesar del establecimiento de prácticas aceptadas universalmente, el judaísmo nunca se alejó del debate ni intentó ocultar las opiniones minoritarias, que siguen albergadas en nuestra tradición para la posteridad (ver Raavad en Eduiot 1:5).

Este proceso mantuvo nuestra tradición intacta a través de los milenios, incluso con nuestro pueblo exiliado en los cuatro rincones de la tierra. Cuando se presentaron situaciones nuevas, nuestros rabinos no dudaron en responder a esos desafíos. Si embargo, el judaísmo se enorgullece en la escasez de diferencias entre la práctica sefaradí y la ashkenazí, y también con las demás. Mientras que las personas tienden a creer que las diferentes partes del mundo judío estaban completamente separadas unas de otras, simplemente no fue así. Siempre permanecimos en contacto cercano y los viajes entre las comunidades eran frecuentes. Por ejemplo, Rabeinu Asher, uno de los rabinos askenazíes medievales más importantes, nació en Cologne y fue luego designado para la comunidad de Toledo, España. Y Maimónides mantenía correspondencia con la comunidad judía de Yemen.

En muchas oportunidades durante nuestra historia aparecieron movimientos que propusieron reinterpretaciones radicales de la tradición. Sin embargo, cuando sus propuestas difirieron con la letra de la ley o incluso con el espíritu de la ley, el sistema las rechazó. Al igual que en cualquier otra área de experticia, la mayoría de las personas (incluyendo a los rabinos) no está lo suficientemente calificada para involucrarse en 'transacciones' importantes. Para comenzar a ser parte de las conversaciones de Torá más elevadas se necesita una vida de dedicación al pueblo judío y una destreza comprobada en todo el cuerpo de conocimiento de Tora, así como el reconocimiento como autoridad en ley judía.

Desde la época de Moshé hasta este mismo día fuimos bendecidos con gigantes de Torá que poseyeron la sabiduría y la sagacidad para conservar la fortaleza y la santidad de nuestra tradición. Esos líderes de cada generación lidiaron con cada situación nueva con cautela, sensibilidad y un gran entendimiento de la importancia de su tarea. Su humildad, conocimiento enciclopédico y, sobre todo, su profundo compromiso a la mesorá (tradición) les proveyeron los cimientos para cada transacción que ingresaron al sistema. Como resultado, mucho antes del advenimiento del Bitcoin, el blockchain de la Torá demostró ser un sistema robusto y duradero.