Luego de que Dan Uzan, un guardia voluntario de la Gran Sinagoga de Copenhague, fuera asesinado el 14 de febrero del 2015 por un terrorista que pocas horas antes había disparado y asesinado a una persona en un café local en el cual se desarrollaba un evento sobre la libertad de expresión, las pequeñas comunidades judías de Dinamarca, Noruega y Suecia se preguntaron si acaso es peligroso seguir viviendo un estilo de vida judío.

Hannah Bentow, la niña de 12 años cuyo Bat Mitzvá estaba siendo resguardado por Dan Uzan cuando fue asesinado, habló por muchos judíos escandinavos cuando le dijo a su madre: “Mami, desearía no haber tenido un Bat Mitzvá y que Dan siguiera vivo”. Los judíos de la comunidad de Estocolmo decidieron rápidamente cancelar sus actividades luego del ataque en Copenhague. Y en Noruega, el líder de la única sinagoga de Oslo solicitó refuerzos en la seguridad policial. La sinagoga ya era patrullada por oficiales de la policía armada, pero la pequeña comunidad judía de Noruega de unas 700 personas está aterrada: su sinagoga fue atacada con bombas incendiarias en el 2006 (el terrorista ya fue liberado de prisión) y en el 2012 un islamista radical fue arrestado por amenazar con atacar nuevamente el establecimiento.

Pero mientras la comunidad judía temía por su seguridad, una integrante de la gran comunidad musulmana de Oslo decidió hacer algo para ayudar. Hafra Arshad, una joven de 17 años, se dio cuenta de que “ha habido mucho odio por los judíos” a lo largo de los años en la comunidad musulmana, y decidió hacer algo al respecto. Arshad junto con otros siete amigos crearon una página de Facebook llamada Fredens Ring, o ‘El anillo de la paz’. En ella hacen un llamado la acción: “Los musulmanes queremos mostrar que nos oponemos fuertemente a cualquier tipo de odio hacia los judíos y que estamos aquí para apoyarlos. Crearemos por lo tanto un anillo humano en torno a la sinagoga el sábado 21 de febrero”.

Los dirigentes de la sinagoga accedieron a que se realice la demostración con la condición de que Arshad y sus amigos consigan al menos 30 voluntarios. “Les dije que si juntaban menos de 30 personas no sería bueno, podría ser incluso contraproducente”, declaró Ervin Kohn, el líder de la comunidad judía. “Pero si llenan la calle Bergstein, sería muy bueno”.

Arshad y sus amigos tampoco sabían cuán popular se volvería su iniciativa y esperaban poder reunir a 30 personas. Pero a medida que fueron pasando las horas fueron viendo cómo su plan fue tomando vuelo mientras voluntario tras voluntario se iba uniendo a la causa. El jueves por la mañana ya había más de 1.300 musulmanes inscritos para ayudar a resguardar la sinagoga de Oslo en Shabat.

“Si los yihadistas quieren utilizar la violencia en nombre del islam, entonces tendrán que pasar primero por sobre los verdaderos musulmanes”, explicó uno de los organizadores del evento. “Los musulmanes queremos mostrar que repudiamos profundamente todo tipo de odio hacia los judíos, y que estaremos allí para apoyarlos”.

“Yo, como musulmán, voy a mostrar lo que es mi islam”, dijo la organizadora, agregando que sus padres le enseñaron a nunca hablar mal de los judíos y que ese es el mensaje de tolerancia y apoyo que espera transmitir con el evento. Mientras continúa esparciéndose la excitación por el Anillo de la Paz, la Sinagoga de Oslo está haciendo sus propios arreglos para dar la bienvenida a los guardias, y realizarán una celebración el sábado por la noche luego de que concluya Shabat.

El Anillo de la Paz de Oslo hará mucho más que sólo cuidar una sinagoga durante un Shabat. Le mostrará al mundo cómo se debe apoyar a las comunidades judías a través de un modelo de ayuda inequívoca y de todo corazón, de respaldo y apoyo público. Mientras las comunidades judías alrededor del mundo sienten temor e incertidumbre por las recientes amenazas, el Anillo de la Paz de Oslo es un gran ejemplo de cómo romper esta tendencia y mostrar en cambio amor y solidaridad con los judíos.