La soledad nos está matando, literalmente.

Hace mucho reconocieron que sentirse solo es malo para la salud. La Dra. Julianne Hold-Lunstadt, profesora de neurociencias y psicología en la Universidad Brigham Young, estudió durante años la soledad. Ella explicó: “Somos seres sociales y nuestros cuerpos responden cuando nos falta cercanía a otros”. Ella estima que sentir soledad daña nuestra salud tanto como fumar 15 cigarrillos diarios. Asimismo, sentir soledad incrementa en un 26% el riesgo de sufrir una muerte prematura.

Sentirse solo no es necesariamente lo mismo que estar solo. “La soledad es un estado de hambre social”, explica el Dr. Steven Cole, profesor de medicina, psiquiatría y ciencias bioconductuales en la escuela de medicina de la Universidad de California. Alguien puede sentirse solo incluso al estar rodeado de personas si siente poca o ninguna conexión. Por el contrario, algunas personas que viven solas pueden sentirse seguras y en absoluto solitarias. “La soledad se trata de la falta de satisfacción respecto al contacto social que uno mantiene”, explica el Dr. Cole. “En esencia se reduce a si tienes o no un grupo de personas que te apoyan, si tienes un grupo en quien confías que puedes acudir en un momento de necesidad”.

En una entrevista exclusiva con Aishlatino.com, el Dr. Cole compartió sus consejos respecto a lo que podemos hacer para aliviar la soledad cuando millones de personas enfrentan miedo e incertidumbre, así como aislamiento social por la pandemia del coronavirus.

El Dr. Cole tiene una larga historia estudiando la soledad y lo que descubrió lo sorprendió a él y a todo el mundo científico. Además de hacer que nos sintamos tristes y desconectados, los sentimientos de soledad de hecho cambian la forma en que se comportan nuestras células: sentirse solo y aislado debilita las respuestas de nuestro sistema inmunitario a nivel celular, lo que nos vuelve más vulnerables a las infecciones virales. Las personas solitarias también sufren más inflamaciones que otros.

“El cerebro humano trata a la soledad como un estado inseguro”, explica el Dr. Cole. La soledad “enciende un grupo de defensas celulares y moleculares que podían tener mucho sentido hace miles de años, cuando lo que temíamos era que algo nos picara o que nos apuñalaran, pero esa ecuación no nos sirve demasiado en la actualidad”. Todavía más dañino es que experimentar soledad puede provocar cambios físicos que llevan a que resulte más difícil salir y conectarnos con otros, condenando a algunas personas solitarias a años de soledad. Sentirse solo puede llevarnos a sospechar más de los demás, a que veamos a los otros como una amenaza. A su vez eso hace que sea más difícil conectarse y exacerba los sentimientos de soledad y de estar fuera de contacto.

¿Cómo podemos salir de este ciclo destructivo? Sorprendentemente, algunos enfoques comunes sólo tienen éxito limitado. Juntar a la gente no resuelve los sentimientos profundos de alienación y falta de confianza que subyacen a la soledad. Incluso la psicoterapia tiene sólo efectos limitados para tratar las causas básicas de la soledad.

Una serie de experimentos recientes demostraron que una de las claves para quebrar el ciclo de soledad es dar a los demás. Hoy, cuando millones de personas experimentan encierro e inseguridad, estos descubrimientos son más importantes que nunca.

Quienes tienen un fuerte sentido de propósito o significado en sus vidas, sorprendentemente parecen estar muy bien protegidos.

“Estábamos estudiando otras adversidades”, explica el Dr. Cole sobre una serie de investigaciones que escribió con colegas. Él y sus colegas hablaron con gente que enfrentaba intensa soledad y otras dificultades extremas, incluyendo pobreza, guerra y enfermedades que ponen en riesgo la vida. “Comenzamos estudiando a personas que estaban bien incluso cuando esta amenaza entraba a su sistema”, explicó. Los investigadores llegaron a descubrir algo sorprendente: “Quienes tienen un fuerte sentido de propósito o significado en sus vidas, sorprendentemente parecen estar muy bien protegidos. No es que no sientan alguna sensación objetiva de amenaza, pero esta no se registraba en sus cerebros” de la misma forma dañina que lo hace la soledad. Las personas optimistas, incluso cuando enfrentan problemas graves, estan “conectadas con algo mayor que ellos mismos y su propio bienestar personal”.

La Dra. Sonja Lyubomirsky, una psicóloga de la universidad de California, construyó sobre estos descubrimientos. Ella lideró un equipo que decidió observar si alentar a las personas solitarias a realizar actos de bondad para con otros ayudaba a desarrollar una sensación de conexión con algo mayor que ellos mismos, y si eso podía ayudar a aliviar la terrible carga de sentirse aislados que reportaban las personas solitarias.

Efectuar pequeños actos de bondad ayuda a las personas a sentirse significativamente menos solitarias.

El informe publicado en febrero del 2020, justo antes de que la pandemia cerrara gran parte del mundo, fue sorprendente. Ella les pidió a las personas que se describían a sí mismas como solitarias, que hicieran actividades simples para ayudar a otros, tales como hacerles las compras o ayudarlos a resolver un problema con sus computadoras. Después de hacer estos pequeños actos mundanos de bondad, la gente se describió a sí misma como sintiéndose menos solitaria.

Sus células sanguíneas también mostraron un descenso en las respuestas inflamatorias que típicamente se asocian con la soledad. “Cuando se trata de buscar la felicidad, la cultura popular alienta a centrarse en uno mismo”, concluyó la Dra. Lyubomirsky. “Pero de forma contrastante, la evidencia sugiere que lo que consistentemente hace más feliz a la gente es focalizarse en otras personas”.

Obligarnos a mirar más allá de nuestras propias necesidades y focalizarnos en las necesidades de otras personas también es una clave para luchar contra los sentimientos de soledad y desesperanza.

El Dr. Cole enumera cinco formas principales en las que podemos focalizar nuestra atención en otros y ayudar a aliviar la soledad y la preocupación que muchos sentimos ahora mismo, en este momento de peligro.

1. Ofrecerse como voluntario

No siempre es fácil el voluntariado cuando se vive bajo condiciones de aislamiento y encierro por una emergencia, pero el Dr. Cole explica que un primer paso crucial es conectarse con otros de una forma significativa. “Si comienzas a trabajar con otros sobre un propósito común, entonces comienzas a aprender que por lo menos hay en el mundo algunas otras personas que ven el mundo de la misma forma que tú, y que hay algunas personas en quienes puedes confiar”. Él recomienda registrarse para campañas políticas o sociales, o por cualquier causa que nos recuerde que hay objetivos fuera de nuestro bienestar inmediato. Ser voluntario junto con otras personas, incluso si sólo se discuten con ellos los objetivos, “es sorprendentemente efectivo y protege contra el impacto adverso de la soledad”.

2. Hacer actos de bondad

Esfuérzate por ayudar a otros de cualquier forma que te sea posible. Llama a un vecino o a un amigo para saber cómo están. Si puedes, haz las compras para alguien. Ofrécete voluntariamente como tutor en alguna área que tengas experiencia. “Una actividad que tiene un impacto sorprendente y que es posible de realizar incluso cuando estamos limitados a las paredes de nuestra casa, es que la gente mayor escriba alguna carta o cree un video para la siguiente generación, explicando ‘esto es lo que aprendí en mi vida; esto es lo que pienso que es importante, y esto es lo que hubiera querido saber cuando era más joven’”, afirma el Dr. Cole. Al focalizarnos de esta manera en el bienestar de otros, podemos recordarnos que seguimos siendo importantes, valiosos y que tenemos mucho para contribuir al mundo.

3. Conectarse

Aunque pueda parecer muy difícil, levanta el teléfono y llama a otras personas. “No te enfoques en las noticias, focalízate en tu vecino y en qué está haciendo”, alienta el Dr. Cole. Si puedes, anótate para conversaciones por Zoom. Una forma clave para combatir la soledad es “darte a ti mismo razones para levantarte y vestirte, porque hay gente que cuenta contigo”. No siempre es fácil, pero mantenerse comprometido con otras personas es una herramienta importante en el arsenal para luchar contra la soledad y el estrés.

4. Salir al aire libre

Pasar tiempo al aire libre “te recuerda que hoy salió el sol y que los pájaros siguen cantando, esto puede funcionar sorpresivamente bien para conectarte con lo que perdura y es verdadero” en el mundo. Además, muchos estudios conectan pasar tiempo al sol con una amplia gama de beneficios de salud, desde tener ciclos de sueño más regulares hasta producir mayores niveles de serotonina, la hormona que produce nuestro cerebro y que se conecta con sentimientos de calma y bienestar. Tomarte el tiempo para salir cada día, incluso si es por poco tiempo, puede levantar tu estado de ánimo y ayudarte a focalizarte en otras cosas fuera de ti mismo.

Este es un maravilloso momento para anotarte en una clase por internet o dedicar tiempo para adquirir una nueva habilidad o conocimiento. Además de alejar tu mente de tus circunstancias personales y de las noticias, aprender cosas nuevas y ampliar tu mente da mucha fuerza. “El proceso de aprender algo nuevo y volverse más fuerte y más capaz, es un maravilloso antídoto neurobiológico contra la ansiedad que flota en la era de la pandemia”.