Por primera vez en más de cien años, el ejército alemán tiene un rabino militar. Rav Zsolt Balla, un famoso rabino de la ciudad de Leipzig, fue nombrado como capellán militar el lunes 28 de junio del 2021. El Bundeswher, el ejército alemán. Espera llegar a tener diez capellanes judíos trabajando junto con sus contrapartes cristianas para proveer asistencia pastoral a los soldados alemanes.
Antes de su asunción, Rav Balla conversó con Aishlatino.com, contó su singular historia de vida y compartió sus esperanzas respecto a la reconstrucción de la comunidad judía alemana.

Las experiencias del Holocausto

La familia de Rav Balla, nativos de Budapest, mantuvo su judaísmo en secreto durante muchos años. Durante su infancia en la Hungría comunista, la madre de Rav Balla nunca mencionó que su familia era judía.

Esta decisión fue producto de un trauma inimaginable. Después que Alemania invadiera Hungría en 1944, los abuelos de Rav Balla, como otros judíos, estuvieron marcados como víctimas para ser asesinados por los nazis. Gracias a la bondad de vecinos y benefactores no judíos, lograron salvarse del Holocausto en el cual murieron 565.000 judíos húngaros.

El abuelo de Rav Balla trabajaba como electricista y era muy apreciado por sus vecinos no judíos. Durante el Holocausto, ellos lo ayudaron a esconderse en el ático de su taller. La abuela y la madre de Rav Balla fueron salvadas por el diplomático sueco Raoul Wallengerg. Wallengerg estaba en Budapest, donde hizo todo lo que estuvo a su alcance para salvar a algunos judíos húngaros. Él emitió para los judíos pasaportes suecos que los protegían identificándolos como ciudadanos suecos. De esta manera, Wallenger logró salvar a más de 11.000 judíos húngaros, entre ellos a la madre y a la abuela de Rav Balla. (Wallengerg fue arrestado por los soviéticos al fin de la guerra y murió bajo misteriosas circunstancias en una prisión rusa en algún momento después de la guerra).

A finales de la Segunda Guerra Mundial, la madre y la abuela de Rav Balla estaban escondidas en un sótano, tratando de salvarse de la brutal batalla que envolvía a Budapest. "El primer recuerdo de la vida de mi madre es de un soldado ruso que llegó al sótano y las liberó", señala Rav Balla. "Los tres primeros años de su vida los pasó ocultándose".

El padre de Rav Balla era un húngaro no judío que era un ateo acérrimo. Él y la madre de Rav Balla mantuvieron en silencio la identidad judía de la familia, con una sola excepción. Cuando Rav Balla era un bebé, su madre arregló que le hicieran el brit milá. Ese era un movimiento increíblemente peligroso en la Hungría comunista. En ese momento, el padre de Rav Balla servía como un oficial de alto rango en el ejército húngaro. Si se llegaba a divulgar que su hijo era judío y que le habían hecho un brit judío, su carrera hubiera sufrido terriblemente.

Su padre no asistió al brit para tener alguna excusa plausible en caso de llegar a ser descubierto.

Descubrir el judaísmo

Al crecer, Rav Balla amaba leer la Biblia, y lo entretenían sus historias coloridas. Él recuerda que en 1998, cuando tenía nueve años, "todo el mundo sabía que el sistema (comunista) estaba terminado" y que en el horizonte había un cambio. Una iglesia católica romana local anunció que iba a ofrecer clases de Biblia, y Rav Balla pidió participar de las clases.

En vez de aceptar, su madre le explicó la historia oculta de la familia. Rav Balla sintió que había llegado a casa: "Me sentí fascinado". Disfrutó al conocer los detalles de su historia familiar y de su vida judía. "Fue como leer un libro y descubrir que se trataba de tu familia". También descubrió que su abuelo había sido un Levy.

"En los años 90 hubo en Hungría una gran ola de retorno a la vida judía", cuenta Rav Balla. "En Hungría había sólo tres escuelas judías", establecidas tras la caída de la Cortina de Hierro. Rav Balla asistió a una escuela secundaria judía establecida por la Fundación Ronald S. Launder. La escuela tenía más de 300 alumnos, todos ellos descubriendo por primera vez el judaísmo.

Su travesía hacia el judaísmo fue favorecida por una red de campamentos de verano judíos dirigidos por diversas organizaciones judías en Hungría, particularmente el Campo Saravas, también de la Fundación Ronald S. Launder. El campamento reunía a cientos de niños judíos de toda Europa para pasar un verano en un medio judío en Hungría. "Yo sabía que era judío, pero no tenía nada de idishkai", explica Rav Ballas usando el término ídish que se refiere a adoptar un estilo de vida judío. Cuando tenía 17 años, decidió empezar a incorporar más prácticas judías a su vida cotidiana.

Comenzó a ir a la sinagoga cada lunes y jueves cuando lelían la Torá, y a rezar con tefilín. A partir de allí, el compromiso de Rav Balla con la práctica judía fue creciendo, incorporando las festividades judías y el Shabat. Cuando tenía 23 años se enroló en el Rabbinerseminar zu Berlin, la única escuela rabínica ortodoxa en Alemania, heredera de una famosa academia rabínica que fue clausurada por los nazis en 1938. Allí recibió ordenación rabínica en el 2009.

A diferencia de muchos rabinos ortodoxos, con excepción de un año que vivió en Israel, Rav Balla vivió toda su vida en el continente europeo. Eso le brinda una perspectiva singular respecto a las necesidades de los judíos de Europa.

Una comunidad judía muy especial en Alemania

Mientras crecía su relación con el judaísmo, Rav Balla se hizo amigo de un amplio grupo de jóvenes judíos europeos que también estaban descubriendo sus identidades judías. Muchos de esos judíos eran de la ex Unión Soviética. Desde el fin de la Unión Soviética, más de 100.000 judíos soviéticos se establecieron en Alemania, revitalizando la vida judía en el país.

"Nunca pensé que podría casarme con una jovencita que hablara en ruso", dice sonriendo Rav Balla. Pero cuando conoció a Marina, quien había llegado a Leipzig con su familia desde la Unión Soviética cuando ella tenía 13 años, comprendió que había encontrado a su compañera de la vida. Al igual que él, Marina estaba decidida a ayudar a nutrir la vida judía en Alemania. Se casaron en el 2007 y se mudaron a Leipzig en el 2010. Entonces Rav Balla asumió el liderazgo de la sinagoga de Leipzig, una de las dos sinagogas en el estado alemán de Saxony que sobrevivieron intactas al Holocausto.

La amplia mayoría de los 1.300 judíos que viven hoy en Leipzig hablan ruso, incluyendo a sus propios hijos. Suelen preguntarle por qué los judíos viven en Alemania y por qué él se queda allí a dirigir esa singular comunidad. Él responde con su propia pregunta.

"Qué pasa si dentro de 25 años Dios viene y te dice: 'Tengo 150.000 judíos de la ex Unión Soviética, ¿dónde debo llevarlos?'". Rav Balla señala que algunos judíos no europeos podrían sugerir que esta masiva comunidad de judíos estaría mejor en Israel, en los estados Unidos, en Gran Bretaña o en otros sitios.

"Pero Dios no te lo preguntó. Él los puso en Alemania". Ahora que una comunidad tan numerosa echó raíces en Alemania, él siente una obligación y mucha emoción al ayudar a esos judíos a crecer.

Todavía más, Rav Balla señala que otros lugartes con una fuerte comunidad judía, tal como los Estados Unidos, en un momento fueron considerados lugares menos deseables para vivir una vida completamente judía. "Uno no puede saber cómo va a funcionar todo a largo plazo. Yo tengo que hacer todo lo que esté a mi alcance para ayudar a la comunidad a florecer".

Los desafíos del antisemitismo

En los últimos años, los judíos alemanes se encontraron bajo fuego. Los crímenes de odio antijudío se incrementaron de forma marcada. En el 2020, hubo 2.351 crímenes antisemitas contra los judíos alemanes. Un reciente informe alemán revela que los neonazis fueron responsables por la mayoría de los crímenes, aunque los inmigrantes musulmanes también fueron responsables de muchos ataques. Uno de los incidentes de mayor perfil tuvo lugar en el 2019, cuando un neonazi disparó a dos personas al tratar de entrara a una sinagoga en la ciudad de Halle el día de Iom Kipur.

El nazismo sigue siendo un problema. En el 2020, Alemania disolvió parcialmente a las Fuerzas Comando Especiales de su ejército (KSK), después de que se viera a sus miembros haciendo saludos nazis y jurando lealtad a los preceptos neonazis. En el 2021, también fue disuelta una unidad especial de la policía en Frankfurt cuando se supo que sus oficiales habían manifestado expresiones neonazis y compartieron en grupos de chat símbolos nazis. En el 2021, un oficial del ejercito alemán fue juzgado por planear ataques actuando como un refugiado sirio para provocar sentimientos en contra de los inmigrantes.

El ministro del interior de Alemania, Horst Seehofer, dijo que los crímenes antijudíos "no sólo son preocupantes sino también profundamente vergonzosos teniendo en cuenta nuestra historia". La ministra de defensa de Alemania, Annegret Kramp-Karrenbauer, dijo que ella espera que el nombramiento de Rav Balla resulte una "contribución contra el crecimiento del antisemitismo, el extremismo y el populismo en la sociedad".

Para Rav Balla, la crisis de antisemitismo en Alemania no es sólo un problema alemán, sino que es parte de una amenaza creciente contra los judíos en todo el mundo. Él señala que los judíos norteamericanos también se vieron atacados por el mismo odio extremista contra los judíos que existe en Alemania. "Sería muy peligroso ver esto sólo como un problema de Alemania. Cuando se trata de antisemitismo, todos estamos en el mismo barco".

Un capellán militar

Si bien muchos noticiosos denominaron a Rav Balla como el primer capellán judío en el Bundeswehr desde que los nazis subieron al poder en 1933, él señala que de hecho él es el primer capellán judío en la historia de Alemania que sirvió alguna vez durante un período de paz. Los capellanes judíos previos sólo sirvieron en épocas de guerra.

Si bien el número de judíos en el ejército alemán es minúsculo (las estimaciones oscilan entre 80 y 300 soldados), Rav Balla va a trabajar con todos los soldados, ayudándolos a mantener las tradiciones religiosas.

"Mi objetivo simplemente es esforzarme por establecer un ambiente en el cual ser un soldado judío en el ejército alemán sea tan natural como en cualquier otro país moderno de la OTAN. Rav Balla explica que una parte clave de la preparación actual de todos los soldados del Bundeswehr es un entrenamiento ético para que nunca lleguen a repetir la brutalidad de los años nazis. "Yo y los futuros capellanes judíos en el ejercito jugaremos un rol activo para lograr este objetivo. Todos somos responsables los unos por los otros.