Hace unas pocas semanas, Alemania reconoció públicamente que una generación antes del Holocausto cometió un genocidio, cuando las tropas alemanas asesinaron a 80.000 personas en lo que hoy en día es Namibia, al sur de África.

Este fue denominado el "genocidio olvidado" y fue el primer genocidio del siglo XX. Los soldados alemanes trataron de exterminar a los grupos étnicos nama y herero entre 1904 y 1908, en lo que entonces se conocía como África del Sudoeste, que fue brutalmente colonizada por Alemania.

La Dra. Elizabeth Baer, profesora de investigación en Gustavus Adolphus College en Minnesota, e investigadora del Museo Memorial del Holocausto de los Estados Unidos en Washington DC, investigó el genocidio alemán de los judíos y de los gitanos, así como de los pueblos nama y herero. En su libro del 2017, "The Genocidal Gaze: From German Southwest Africa to the Third Reich", ella documenta cómo están ligados estos genocidios. La Dra. Baer conversó con Aishlatino.com sobre su obra y lo que podemos aprender del tardío reconocimiento de Alemania de que cometió un genocidio en lo que hoy es Namibia.

"Al crecer, no supe demasiado sobre el Holocausto", señala la Dra. Baer. La Dra. Baer fue educada como católica y atribuye su interés por investigar el Holocausto a su participación en un viaje para historiadores a Polonia e Israel, organizado por una organización judía a comienzos de 1990. El grupo fue dirigido por sobrevivientes del Gueto de Varsovia, quienes le mostraron a la Dra. Baer los sitios de varios centros de exterminio nazi en Europa. A continuación, ella y sus compañeros de viaje visitaron Israel, donde estuvieron en un kibutz y en Yad Vashem, el museo nacional del Holocausto. "Para mí fue un momento clave que cambió mi vida", recuerda la Dra. Baer. Ella comenzó a enfocarse en la investigación del genocidio nazi de los judíos y publicó varios libros sobre el tema.

Hace una década, una conversación al pasar en un seminario de historia abrió un nuevo camino para la Dra. Baer, cuando escuchó sobre el genocidio nazi de los pueblos nama y herero a comienzos del siglo XX. "En ese momento se sabía mucho menos y se habían publicado menos cosas al respecto", señala. Debido a que había pocas investigaciones que documentaran esos espantosos genocidios, la Dra. Baer entendió que debería trabajar mucho para descubrir los detalles. Para investigar el tema, realizó varios viajes a África. "Pensé que iba a escribir un artículo, pero resultó un libro". Mientras más investigaba, más se sorprendía por los muchos paralelismos que existían entre los genocidios de Alemania en Namibia y el que tuvo lugar en el continente europeo una generación más tarde.

Cuando los colonizadores alemanes se establecieron en las tierras de lo que hoy en día es Namibia a finales del siglo XIX, dos grupos étnicos se resistieron con especial furia la usurpación de sus tradicionales tierras de pastoreo: los herero y los nama. Tras una serie de sangrientos levantamientos de los guerreros hereros, Alemania envió a la región al temible comandante Lothar von Trotha. En África del Sudoeste, von Trotha emitió una terrible advertencia: todos los miembros del pueblo herero, y posteriormente también todos los del pueblo nama, serían encarcelados, obligados a realizar trabajos forzados o fusilados.

Dra. Elizabeth Baer

Las personas de los pueblos herero y nama fueron detenidas y enviadas a campos de concentración. El más notorio de esos campos se encontraba en la Isla de los Tiburones (Shark Island) y fue el escenario de espantosas brutalidades. Los prisioneros fueron obligados a realizar trabajos agotadores, los dejaron morir de hambre y fueron torturados. Las enfermedades se contagiaban de forma desenfrenada. Miles de hombres, mujeres y niños murieron en la Isla de los Tiburones y en otros campos de concentración alemanes. Los prisioneros que morían eran decapitados y sus cabezas eran enviadas a Alemania para que los científicos pudieran "estudiar" sus cráneos y supuestamente probar que los africanos eran inferiores a los alemanes. Durante años, miles de herero y nama se vieron sometidos a las más espantosas atrocidades en manos de sus torturadores alemanes.

El desprecio de los alemanes hacia los herero y nama era tan venenoso que la Dra. Baer inventó un nuevo término y lo convirtió en el título de su libro sobre el tema: la mirada genocida (the genocidal gaze). "Con esto me refiero al hecho de pensar en los seres humanos en el marco de una jerarquía racial", explica. "En la cumbre estan los arios. Las personas en la base se perciben como subhumanos, o menos que humanas".

En el caso de los pueblos herero y nama, la Dra. Baer señala que su forma de vida de pastoreo de ganado se utilizó para categorizarlos como un pueblo "que no tenía una historia, no tenía una religión, no tenía una civilización". Al considerar a los nama y herero de alguna manera como algo inferior a los humanos, los colonizadores alemanes permitieron su exterminio. Una generación más tarde, los alemanes hicieron lo mismo con los judíos, deshumanizándolos y convenciendo a la gente de que no eran completamente humanos. La Dra. Baer señala que en el período previo al Holocausto "los judíos eran vistos como alimañas, los llamaban piojos y los consideraban indignos de vivir".

Siete hombres herero encadenados en lo que entonces era la parte alemana de África del Sudoeste, y hoy en día es Namibia. Alemania aceptó pagar por las atrocidades cometidas entre 1904 y 1908.

La Dra. Baer descubrió que la primera vez que los alemanes usaron el famoso término Lebensraum (que significa que merecen apoderarse de nuevas tierras para que puedan vivir allí los alemanes), fue en Namibia. Una generación más tarde, Lebensraum fue utilizado para justificar el hecho de apropiarse de territorios europeos y deportar a sus habitantes. "Lebensraum se remonta a 1890, a la era de la colonización alemana de Namibia. Entonces surgió la idea de que ellos podían exterminar a los subhumanos no civilizados para tener espacio para su colonia".

La Dra. Baer documentó las formas en que esta espantosa ideología viajó de los colonizadores alemanes de regreso a su hogar. "Las personas involucradas en el genocidio y en la larga guerra con los herero y los nama escribieron sus memorias en alemán", explicó la Dra. Baer. La novela "Peter Moore’s Journey to Southwest Africa" (El viaje de Peter Moore África del Sudoeste), escrito por una persona que nunca visitó África, personifica lo que la Dra. Baer llama la mirada genocida y la popularizó en Alemania.

"El personaje principal le dice a Peter Moore: estas personas merecen morir bajo Dios y bajo el hombre, porque no han construido casas y no han construido pozos de agua", cita la Dra. Baer. La novela era una de las favoritas de Hitler. Durante la Segunda Guerra Mundial, Hitler hizo publicar este horrible libro en una edición de bolsillo para que los soldados alemanes pudieran llevarla en sus bolsillos al ir a la batalla. "Esto estableció la actitud entre el pueblo alemán respecto a que el genocidio es aceptable en ciertas circunstancias cuando el sujeto del genocidio es 'subhumano'".

El genocidio de los pueblos nama y herero ayudó a las autoridades alemanas a perfeccionar el asesinato en una escala industrial.

"Mi argumento es que el genocidio en África fue una especie de ensayo general antes del Holocausto", explica la Dra. Baer. Además de establecer la idea de que algunos grupos pueden ser asesinados impunemente, el genocidio de los pueblos nama y herero ayudó a las autoridades alemanas a perfeccionar el asesinato en una escala industrial.

Las fotos de los campos de concentración alemanes en Namibia sobrevivieron, y existen inquietantes similitudes con los campos de concentración en los que fueron prisioneros los judíos y otros durante el Holocausto. En Namibia, las tropas alemanas obligaron a algunas de las mujeres prisioneras a trabajar en burdeles. La forma sádica en que lo hicieron fue copiada una generación más tarde durante el Holocausto.

Además de los campos de concentración, en Namibia los alemanes experimentaron con el establecimiento de un campo de exterminio, con el expreso propósito de matar a las personas. "La Isla de los Tiburones fue un prototipo del campo de exterminio", explica la Dra. Baer. Algunos prisioneros fueron mantenidos en jaulas de metal en la playa. "No había comida ni casas", señala. La inanición como un método para asesinar personas comenzó en la Isla de los Tiburones y luego lo copiaron durante el Holocausto. El 80% de la población herero y aproximadamente la mitad de la población nama murió durante los genocidios alemanes de 1904-1908. Alrededor de unas 80.000 personas.

El 80% de la población herero y aproximadamente la mitad d ela población nama murió durante los genocidios alemanes de 1904-1908. Alrededor de unas 80.000 personas.

Estos días, la DRa. Baer dejó parcialmente de dar clases y dedica mucho más tiempo a la investigación. Lo que la mantiene motivada es el temor de que el odio y la deshumanización sobre los que ella escribió tanto puedan regresar. "Mira el mundo en este momento", señala, claramente el odio y la demonización de otras personas va en incremento. "Debemos tomar seriamente esta clase de actitudes", advierte.

Con el tardío reconocimiento de Alemania de que cometió un genocidio en Namibia, queda cierto margen para aprender las lecciones del pasado y si es posible, hacer las paces. En Alemania, el término Vergangenheitsbewältigung significa aceptar el pasado. Con respecto al Holocausto y el genocidio de judíos, gitanos y otros, "construyeron monumentos e hicieron reparaciones", señala la Dra. Baer. Ahora que Alemania ha reconocido los horrores perpetuados en Namibia, quizás sea posible que haya cierta medida de arrepentimiento y autoexamen. "El reconocimiento de Alemania puede tener un impacto en los hechos actuales", espera la Dra. Baer, permitiendo que más gente aprenda sobre los genocidios del apsado y quizás ayuden a prevenir que vuelvan a tener lugar.

El teniente general Lothar von Trotha, comandante militar en África del Sudoeste, con su equipo durante el levantamiento herero, 1904.

La Dra. Baer cree que todos podemos aprender del reconocimiento de Alemania cuán peligroso puede ser aceptar jerarquías raciales o étnicas como un marco para pensar sobre otras personas. "Todos somos seres humanos con las mismas necesidades, deseos y miedos. Es crítico que comencemos a tratar a otros seres humanos con bondad y empatía" en vez de miedo odio y demonización.