El video muestra una escena de una reunión familiar a mediados de la década del 30. Dos chicas jóvenes bailan juntas sobre el césped, mientras que su madre y tío observan con indulgencia. Su tío se agacha y anima a las niñas a elevar sus brazos hacia la cámara; su madre sigue el ejemplo. Pronto, toda la familia está realizando un saludo nazi, sonriendo hacia la cámara.

La imagen es inquietante, y se torna aún más inquietante cuando queda de manifiesto que la mayor de las dos niñas en el video casero es la Reina Isabel II de Gran Bretaña, y el tío instándolas a realizar el saludo delante de la cámara no era otro que el rey Eduardo VIII, que se reunió con Hitler y notoriamente albergó simpatía por la Alemania nazi. El periódico británico The Sun publicó el video de 17 segundos en su página web y puso una imagen en su portada el sábado 17 de julio de 2015. “Their Royal Heilnesses” (un juego de palabras con “Their Royal Highness”) decía el titular, sobre una imagen de la sonriente familia real británica realizando el saludo nazi.

Este vergonzoso video es un adelanto de más potencial humillación para los Windsor, mientras el Canal 4 de Inglaterra anuncia planes para un próximo documental sobre el marido de la reina, el príncipe Felipe, y los vínculos nazis de su familia. Sus padres, el príncipe Andrés y la princesa Alicia de Grecia, fueron de los primeros admiradores de Hitler. Y a pesar de que la pareja finalmente se volvió en contra del nazismo (Alicia incluso rescató a una familia judía en Grecia, escondiéndolos en su casa durante la Segunda Guerra Mundial), tres de las hermanas del príncipe Felipe se casaron con nazis, y varios otros miembros de la extendida familia real de Gran Bretaña expresaron simpatía por el nazismo a lo largo de la década del 30.

El Palacio de Buckingham y otras instituciones británicas han actuado con rapidez para aminorar los daños. La Reina Elizabeth dice estar "lívida", y ha dado instrucciones a su personal para investigar una posible acción legal. El Palacio emitió un comunicado destacando la juventud de la reina en el video y sus 63 años de servicio a la nación. El Consejo de Diputados Judíos Británicos con sede en Londres también defendió a la Reina, diciendo que no era ni siquiera "remotamente apropiado" juzgar las acciones de una niña de siete años de edad.

Es fácil simpatizar con la Reina Isabel: parece injusto tratar de humillar a una mujer mayor, dando a entender que ella es responsable por un video casero filmado hace 80 años. Algunos ciudadanos británicos indignados incluso han solicitado que se le prohíba la entrada al país al dueño de The Sun, Rupert Murdoch.

El problema es que sería una lástima que este escándalo y la indignación que está causando, desvíen la atención de casos reales de nazismo y otras amenazas reales que los judíos enfrentan hoy.

Sorprendentemente, la ideología nazi detrás del saludo con un solo brazo que tiene tan avergonzada a la Reina Elizabeth, está viva y gana cada vez más adherentes a lo largo y ancho de toda Europa.

En toda Europa, los partidos neonazis están en aumento. En Hungría, el partido político abiertamente neonazi Jobbik ganó el 20% de los votos en las elecciones generales de 2014; sus líderes utilizan trajes negros al estilo nazi, han llamado a los judíos un “riesgo para la seguridad nacional de Hungría” y abogan por la creación de campos de detención para los gitanos. El partido fascista griego Golden Dawn se convirtió en el tercer mayor partido de esa nación en las elecciones de enero de 2015. Nueve partidos fascistas diferentes de varios países europeos se sientan en el Parlamento Europeo, habiendo sido elegidos democráticamente, difunden su ideología torcida en toda Europa y más allá.

El saludo nazi se esparce también extraoficialmente: a pesar de que el saludo nazi tradicional está prohibido en muchos países europeos, la “Quennelle” —una especie de saludo nazi invertido, popularizado por el virulento humorista antisemita francés Dieudonné M'bala M'bala— se ha convertido en una señal universal, realizada por figuras públicas y gente común por igual. En el 2014, Valerie Fourneyron, ministra de Deportes de Francia, trató de argumentar en contra de aquellos que decían que no era más que un gesto de libertad de expresión: “La Quennelle es un gesto nazi claramente antisemita”. Este saludo sin embargo ha seguido ganando popularidad.

Y no sólo los neonazis representan un riesgo para los judíos. Mientras se debatía acerca de las fotos de la Reina Isabel, el primer ministro británico, David Cameron, destacó una amenaza actual para judíos: las virulentas teorías de conspiración antijudías entre los musulmanes británicos. Cameron señaló que, hoy en día, mucha gente en Inglaterra cree erróneamente que “los judíos ejercen un poder maléfico” y están dispuestos a considerar la violencia en contra de la comunidad judía, lo que representa un grave riesgo tanto para los judíos británicos como para la nación en general.

El odio musulmán hacia los judíos ha sido más abiertamente expresado por Irán, que ha amenazado varias veces con “borrar al Estado judío del mapa”, y sigue llamando a destruir a Israel, mientras la comunidad internacional debate los méritos del acuerdo nuclear.

Centrarse en estas amenazas es difícil, pero imprescindible. Debemos luchar contra el antisemitismo y enfrentar las amenazas que estos grupos extremistas presentan tanto para los judíos como para el resto. El video de la Reina Isabel es una distracción. Tenemos que centrar nuestras energías y tiempo en los numerosos asuntos urgentes que reclaman nuestra atención en estos momentos.