La semana pasada hubo mucha conmoción en Twitter y los columnistas de revistas y periódicos estuvieron muy ocupados respondiendo una fascinante pregunta que hizo la revista New York Times. Probablemente para celebrar la llegada al 2015 del personaje de ficción Marty McFly, popularizado por la famosa película Volver al futuro II, el Times se tomó Twitter para preguntarle a la gente: “Si pudieras volver al pasado y matar a Hitler cuando era bebé, ¿lo harías?”.

Eso abrió las compuertas a un sinnúmero de variadas respuestas. Sin embargo, hasta donde yo sé, ninguna de ellas ofreció la clásica respuesta judía a prácticamente la misma pregunta, una pregunta que fue planteada a Dios hace miles de años por nada menos que sus ángeles.

Pero antes de eso, veamos qué dirección tomó la mayoría de la gente.

Como señalaron una gran cantidad de personas, la justificación de matar a Hitler cuando bebé —asumiendo que eso habría prevenido los horrores del Holocausto— no puede ser considerada certera. Matt Ford, de la revista Atlantic, ofreció una intrigante sugerencia de que la inexistencia histórica de Adolf Hitler no habría alterado la inevitable Segunda Guerra Mundial y el Holocausto.

"Su ausencia (de Hitler) no habría removido las ideologías políticas o movimientos sociales subyacentes que fomentaron su ascenso al poder. Antes de que ascendiera al poder, ya había teorías eugenésicas que dominaban en los países occidentales. El antisemitismo había infectado el discurso cívico y las políticas estatales, incluso en Estados Unidos. Conceptos como 'jerarquías étnicas' y 'supremacía racial' ya habían influenciado el pensamiento político en Alemania y en el occidente. Enfocarse en el rol protagónico de Hitler en el Holocausto conlleva también el riesgo de ignorar a los miles de participantes que lo ayudaron a llevar a cabo el Holocausto, tanto en Alemania como en el resto de la Europa ocupada, y a las fuerzas sociales y políticas que le precedieron. No es imposible que en un clima de depresión económica y de racismo científico, otro líder alemán hubiese llevado a cabo también un genocidio, incluso si se hubiera desviado un poco de la visión de mundo de Hitler o de sus métodos".

Así que no era sólo Hitler. La historia pareciera tener una manera de cumplir sus propios propósitos, y no puede ser detenida con la eliminación de alguno de los protagonistas, sin importar cuán importante fuese su rol; por lo tanto, matar a Hitler cuando bebé, dice Ford, no habría tenido ningún sentido y probablemente no habría sido nada más que un asesinato.

Pero aún más intrigante que esto son algunas representaciones ficticias de intentos retroactivos de asesinar a Hitler. En un famoso episodio de Twilight Zone, un personaje que es enviado hacia atrás en el tiempo para asesinar a Hitler cuando bebé tiene éxito en su misión, pero entonces la madre de Hitler adopta otro bebé y lo cría como Adolf, quien crece para cometer todos los crímenes que la historia le atribuye. La trayectoria de la historia simplemente no puede ser alterada.

Similarmente, Eric Norden, en su novela La solución original, evoca a un sobreviviente del Holocausto que logra viajar en el tiempo y controlar la mente de Hitler, forzándolo a ahogarse a sí mismo… pero entonces sobrevive, identifica que quien intentó matarlo era judío y consecuentemente se convierte en un cruel antisemita que dedica su vida al genocidio del pueblo judío.

Todas las respuestas que se oponen a asesinar a Hitler cuando bebé se basan en la imposibilidad de saber qué sucedería realmente.

Pero la respuesta de Dios —quien es omnisciente y claramente sabe el futuro— es totalmente distinta.

Cuando Ishmael estaba al borde de la muerte en el desierto, "Dios escuchó la ¿voz del muchacho, y un ángel de Dios llamó a Hagar desde el cielo y le dijo: '¿Qué te aqueja, Hagar? No debes temer, pues Dios ha escuchado la voz del muchacho en el lugar en el que está'" (Génesis 21:17). Los comentaristas nos explican que en ese momento los ángeles ministeriales estaban perplejos. No podían entender por qué Dios había dispuesto un pozo en las cercanías de Ishmael, del cual podría beber y salvarse. "Señor del Universo", preguntaron, "¿para uno que está destinado a matar a tus hijos con sed, Tú has creado un pozo?".

A lo cual Dios respondió: "¿Qué es ahora? ¿Un hombre recto o malvado?".

Ellos respondieron: "Un hombre recto".

Dios les dijo: "De acuerdo a sus actos presentes es que Yo lo juzgo" (Bereshit Raba 53:14).

Un bebé tiene el potencial de ser un santo o un pecador. Ningún juicio debe ser hecho hasta que la elección sea tomada.

Este es el profundo significado de las palabras finales del versículo que nos relata que Dios escuchó la voz del muchacho "en el lugar en el que está".

Un bebé tiene el potencial de ser un santo o un pecador. Ningún juicio debe ser hecho hasta que la elección sea tomada. El bebé Hitler no puede ser asesinado de forma retroactiva, no sólo porque no estamos seguros de cuál sería el resultado, sino porque incluso Dios sólo juzga cuando el libre albedrío humano ha elegido efectivamente el camino del mal.

Pero por favor no se confundan y piensen que la decisión de no matar a Hitler cuando bebé se basa en una compasión suicida. No intenten aplicar esto a la realidad contemporánea del terrorismo que azota a Israel. No crean, como han propuesto algunos, que desde un punto de vista ético nadie tiene justificación alguna para matar a otro ser humano. Eso no es verdad. Una vez que el bebé Hitler o cualquiera de sus discípulos dejan en claro cuál es el camino que han elegido, la Torá deja igualmente en claro que deben ser detenidos, incluso si son asesinados en el proceso. El Talmud enseña, "Si alguien viene a matarte, levántate y mátalo primero" (Brajot 58a). Como deja en claro la Torá (Éxodo 22:1), alguien que es una amenaza para la vida, ha perdido su derecho a la vida y a la compasión que se nos ordena tener por quienes valoran igualmente el derecho de los demás.

El primer acto atribuido a Moshé en las escrituras es cuando él mató al egipcio que estaba a punto de asesinar a otro judío. Al igual que un terrorista que intenta acuchillar a otros hoy en día en las calles de Israel, el egipcio (y también Hitler) merecía morir, y el hombre que habló con Dios "cara a cara" fue quien llevó a cabo aquella sentencia extrajudicial.

El bebé Hitler, al ser aún inocente, debe ser juzgado "en el lugar en el que se encuentra". Vuelve en el tiempo —si eso es posible alguna vez— y no podrás matarlo. Pero encuéntrate con Hitler en la forma de un terrorista moderno que intenta asesinar a otros, y entonces asesinarlo para remover la amenaza letal y para salvar vidas es una mitzvá que sigue la tradición de Moshé, el judío más ilustre de nuestra historia.