Hollywood se ha puesto de lado de Hamás y los palestinos.

El ganador del premio de la academia Javier Bardem y su popular esposa la actriz Penélope Cruz, firmaron conjuntamente una carta con mas de otras 100 celebridades condenando a Israel por cometer actos de genocidio (¡?), y ellos son sólo un pequeño segmento de la elite de la industria del cine que proclama orgullosamente su identificación con la causa palestina.

En la comunidad de Hollywood, el hecho de que Israel es el villano en el mundo de hoy es algo que se da por sentado. Aquellos que apoyan al estado judío son excluidos abiertamente y, a menos que sean súper-estrellas, pierden sus empleos. El pobre Simón Cowell, productor inglés de American Idol y The X Factor, quien donó $150.000 dólares a los Amigos de las Fuerzas de Defensa de Israel —una organización formada por sobrevivientes del Holocausto que financia la educación y el cuidado de tropas israelíes y apoya a familias de soldados asesinados—, no estaba al tanto de las reglas de Hollywood. Por esta transgresión él sigue siendo difamado y sigue recibiendo tweets como este a continuación, escrito obviamente por un liberal extremadamente sensible profundamente dolido por la generosidad de Cowell hacia esos despreciables judíos israelíes: “Simón Cowell, espero que te quemes en las fosas del infierno y tus hijos y familia sufran lo que los palestinos sufren bajo las manos de carniceros”.

Lo que más me impacta es que Hollywood se ha puesto del lado de aquellos que representan la mayor amenaza a su cultura, sus valores y la continuación de su existencia. Hay un hermoso y profundo proverbio español que nos advierte, “Ten cuidado con lo que deseas, porque podría hacerse realidad”. Oscar Wilde lo puso de la siguiente manera: “Cuando los dioses quieren castigarnos, contestan nuestras plegarias”. Así que ayudemos a Hollywood a escribir el guión de lo que pasaría si de verdad respondieran sus plegarias y Hamás y su ideología prevalecieran.

Ayudemos a Steven Spielberg y a todos los otros productores, directores, escritores y actores judíos a correr por sus vidas.

Primero, ayudemos a Steven Spielberg y a todos los otros productores, directores, escritores, actores y agentes judíos a correr por sus vidas. Recordemos que el acta de Hamás no solamente busca la destrucción de Israel y todos sus habitantes, sino que todos los judíos, quienes por definición son infieles, deben ser asesinados por su infidelidad. Y si crees que son sólo palabras teóricas que no deben ser tomadas literalmente, por favor recuerda que eso es exactamente lo que las personas dijeron sobre los detallados planes de Adolfo Hitler en su obra maestra Mein Kampf, antes de que él escrupulosamente pusiera manos a la obra para cumplir lo que tan claramente prometió.

Así que intenta imaginar un Hollywood sin judíos. Pero por supuesto no acaba allí. El mundo árabe conoce bien el lema: “Primero nos ocuparemos de las personas del sábado y luego nos ocuparemos de las personas del domingo”. Para ser justos, debemos advertir a los cristianos también.

¿Exagerado? Hace mucho tiempo, la Biblia nos dice que Dios envió al profeta Ioná a Nínive para que les advirtiera que la ciudad pronto sería destruida por sus pecados. Afortunadamente cuando sus habitantes escucharon y se arrepintieron, así también fueron perdonados. Hoy en día esa ciudad de Nínive es conocida como Mosul, la segunda ciudad más grande de Irak. Hace tan sólo unas pocas semanas la tumba de Ioná fue violentamente profanada y destruida por miembros de EIIL, un grupo islámico extremista.

He aquí lo que ocurrió después: El Estado Islámico (EI), que controla actualmente grandes regiones de Irak y Siria, emitió un ultimátum el 17 de julio a los cristianos iraquíes restantes en la ciudad de Mosul. Se les dio tres opciones:

  1. Acepten el islam.

  2. Acepten el estatus dhimmi y paguen jizya (impuesto per capita en árabe) a las cortes islámicas sharia. (Los ciudadanos no musulmanes de un estado islámico pueden vivir en un estatus de dhimmi permitiéndoles residencia a cambio de pagar un impuesto, jizya).

  3. Enfrenten la muerte.

El ultimátum decía además que el líder de EI, Abu Bakr al-Baghdadi, decidió permitirles a los cristianos que no quieran convertirse o pagar impuestos extras que abandonen la ciudad del norte de Irak para el mediodía del sábado 19 de julio. Después de eso, decía el mensaje, “La única opción es la espada”.

Mi encuentro con el Papa

Hace algunos años tuve la oportunidad de reunirme personalmente con el Papa Juan Pablo II en una misión en relación a objetos judíos actualmente en posesión del Vaticano. Posteriormente me reuní también con varios cardenales importantes. Estuve francamente sorprendido de su disposición de cooperar, ya que según lo que yo había escuchado, los esfuerzos previos habían sido fríamente rechazados. En una conversación privada con uno de los líderes cristianos pregunté a qué se debía esta nueva actitud. Hasta ahora nunca había publicado su respuesta abiertamente, pero en vista de los eventos actuales creo que tengo la obligación tanto como el permiso para hacerlo. “En base a lo que está ocurriendo en el mundo islámico hoy en día”, me dijo, “nos hemos dado cuenta que tenemos un enemigo en común. Para ellos, tanto ustedes como nosotros somos infieles”.

Tenemos un enemigo en común. Para ellos, tanto ustedes como nosotros somos infieles.

Así que permítanme agregar a mi advertencia a Hollywood, que no sólo los judíos sino también los cristianos están seriamente en peligro. Y si aún no aceptan la realidad de una amenaza física, quizás deberían poner más atención a algunos aspectos culturales del mundo palestino del cual parecen estar tan enamorados.

Paralelo a las ejecuciones de cristianos y personas asociadas a los regímenes oficiales de Siria e Irak, los jihadistas de EI comenzaron a aplicar en su “califato” la interpretación más dura de jurisprudencia musulmana en relación a los castigos administrados a musulmanes y no musulmanes.

En los territorios controlados por el EI está prohibido fumar tanto como escuchar música, ambas cosas son inmediatamente castigadas con golpes. Ups, he ahí el fin de toda la industria musical.

Las mujeres que conducen automóviles en la vía pública, dejan sus casas sin el permiso de sus esposos, visten cualquier cosa que no sean abayas negras que cubren de la cabeza a los pies o verbalizan oposición al derecho de sus maridos de disciplinarlas con golpes, son castigadas con encarcelamiento o peor. Ups, he ahí el fin de todos los grupos de derechos humanos que piensan que los derechos se extienden incluso a la mitad de la población que no es masculina.

Pero estos, dices tú, son solamente los extremistas... Pues bien les digo yo a todos los liberales que tanto apoyan las facetas del islam que se esconden tras la máscara de una religión de paz: ¡Tengan cuidado! El extremismo es sólo una parte de una cultura que idolatra la muerte por sobre la vida y que es la antítesis de todos los valores de libertad, tolerancia e igualdad que le permitieron a Estados Unidos convertirse en lo que es. Somos una nación que ha visto cómo se ha cumplido la bendición bíblica de Dios a Abraham: “Yo bendeciré a quienes te bendigan y aquellos que te maldigan yo los maldeciré, y todas las naciones del mundo serán bendecidas a través de ti”.

Los integrantes de Hollywood que han convertido a los terroristas de Hamás en héroes tienen que saber que al volverse en contra de la única democracia del Medio Oriente, probablemente les espera, como lo dirían sus guionistas, un impactante y suicida final sorpresa.