En la nublada tarde del día miércoles, en una tranquila esquina del sudeste de Londres, ocurrió lo inimaginable. Dos terroristas islámicos – Michael Adeboloja y su cómplice, quienes nacieron en Nigeria y se convirtieron posteriormente al Islam – asesinaron brutalmente a un soldado británico a plena luz del día. Ellos cortaron su cuerpo con cuchillos y machetes, arrastraron su desfigurado cadáver hacia la calle, y luego gritaron consignas jihadistas mientras posaban para las fotos. Cuando llegó la policía, el dúo intentó atacarlos con cuchillos carniceros, hasta que un policía les disparó.

El ataque ocurrió pocas horas después de una confrontación con otro presunto jihadista en Florida, Estados Unidos. Agentes del FBI buscaban interrogar a Ibrahim Todashev, un supuesto socio de los terroristas de Boston; éste fue asesinado a tiros después de que presuntamente atacó a los agentes.

Los expertos en terrorismo advierten sobre una peligrosa nueva amenaza: los “auto-radicalizados”, fanáticos que actúan con violencia no por ser reclutados por una organización terrorista formal, sino por voluntad propia. Luego de leer y escuchar visiones extremas – que generalmente retratan al Islam internacional como una identidad asediada y maltratada, acosada por enemigos en todos los flancos y que tiene la urgente necesidad de una defensa violenta – estos actores solitarios encuentran cada vez más apoyo en comunidades virtuales en Internet, e incluso pueden encontrar instrucciones de cómo planear ataques.

A pesar de que aún es demasiado pronto como para saber los detalles específicos de lo que motivó a los terroristas de Londres, ellos fueron filmados por transeúntes que pasaban por el lugar diciendo: “Lo prometemos por el todopoderoso Alá”. Y mientras sostenía en sus manos un cuchillo ensangrentado, uno de los terroristas gritó: “¡Ojo por ojo y diente por diente!”.

El Significado No es Literal

Es sumamente impactante escuchar esta frase, la cual se encuentra en la Torá – “ojo por ojo” (Éxodo 21:24, Levítico 24:15) – de la boca de un cruel terrorista. ¿Acaso pueden ser utilizadas estas palabras para justificar la violencia?

De hecho, la idea de “ojo por ojo” ha sido utilizada por mucho tiempo por los cristianos para hacer ver al “antiguo testamento” – y por extensión a los judíos y al judaísmo – como algo sanguinario y cruel, que está más preocupado de seguir la ley al pie de la letra que de tener piedad y compasión.

La verdad es que los terroristas de Londres lo entendieron de forma completamente errada, y tergiversaron este mensaje judío en todo nivel posible. Y al hacerlo, irónicamente mostraron cuánto tiene para enseñar el ideal judío de la justicia a nuestro violento mundo moderno.

“Ojo por ojo” se refiere a una compensación monetaria acorde al valor que fue perdido.

En la ley judía, “ojo por ojo” se refiere a una compensación monetaria que es acorde con el valor que fue perdido. El Talmud (Baba Kama 84b) explica que cuando uno ha causado algún daño irreparable, uno está obligado a realizar una compensación – que corresponde al dolor, al sufrimiento, a las cuentas médicas y al tiempo perdido de trabajo.

Durante la época en que se encontraba el Sagrado Templo en Jerusalem, esta ley era aplicada por las cortes (y no por individuos particulares), y el sistema era transparente: todos entendían cuánto se estaba pagando y por qué.

Sin embargo, el significado literal de “ojo por ojo” se ha consagrado hoy en día como parte de algunos sistemas de “justicia”. Por ejemplo, una corte en Arabia Saudita sentenció recientemente a un hombre que había dañado a otro a quedar él mismo paralítico.

Si “ojo por ojo” se refiere a una compensación monetaria, entonces ¿por qué la Torá lo dijo de una forma tan provocativa? ¿Por qué incluyó un lenguaje que no debía ser interpretado literalmente?

La respuesta, según es explicada por el sabio judío del siglo 20 conocido como el Jazon Ish (Rav Abraham Karelitz zt’’l), es que muchas de las leyes que tenían que ver con casos criminales en el antiguo Israel tenían como objetivo enseñar los valores fundamentales del judaísmo, como la compasión y la empatía. Al equiparar la compensación monetaria con la herida original, la Torá nos está enseñando que no todo puede ser deshecho fácilmente. A pesar de que estamos obligados a pagar el daño, también debemos entender el dolor de la otra persona y su sentimiento de pérdida.

Ésta es una lección poderosa ante el horrendo ataque de Londres. Porque en contraste con el grito del asesino de “ojo por ojo”, la verdadera lección de esta frase es justamente el opuesto: debemos tener más compasión y ser más sensibles con otra gente. Así, “ojo por ojo” nos enseña cómo debemos enfrentar la oscuridad que ha caído sobre Londres: con compasión, y no con odio.