La última vez que Saeid Mollaei compitió en un encuentro internacional de judo fue en Tokio en el 2019. Mollaei era el número uno del mundo en su categoría de 81 kilos. Había obtenido el título de campeón mundial un año antes. "Siento que puedo volver a hacerlo este año", les dijo a los periodistas en el Campeonato Mundial de Judo del 2019. Sin embargo, los líderes del equipo de Mollaei en su Irán natal tuvieron otras ideas.

Irán les prohíbe a sus ciudadanos competir contra israelíes en cualquier ámbito. Desde la revolución Islámica en 1979, Irán se ha negado a reconocer a Israel y no permite que haya ningún nexo con el estado judío. Irán financia y arma a los grupos terroristas Hamás y Hezbollá, dedicados a la destrucción de Israel. El líder supremo de Irán, el Ayatolla Ali Khamenei, elogió públicamente a los atletas que se niegan a competir contra los israelíes y aboga para que Israel sea "borrado" del mapa.

En el 2020, los legisladores iraníes redactaron un proyecto de ley que consagraría legalmente la prohibición de competir contra atletas israelíes. El proyecto de ley todavía no fue aprobado, pero los oficiales iraníes dejan bien claro que si los atletas iraníes se atreven a competir contra israelíes en competencias internacionales se arriesgan a ser castigados ellos mismos y sus familias. Las consecuencias pueden ser severas.

Después de que Shiva Amini, la jugadora de fútbol femenino iraní, fue fotografiada vistiendo prendas occidentales fuera del país, ella fue acosada y amenazada por los oficiales iraníes. Su teléfono se llenó de "mensajes de SMS que decían cosas tales como: 'Te cortaremos la cabeza y le enviaremos una foto de ella a toda tu familia". (Amini huyó a Suiza).

El año pasado, Irán ejecutó a un luchador de 27 años llamado Navid Afkari, que había participado en una demostración en contra del gobierno. Amnistía Internacional declaró que su muerte fue una "parodia de la justicia". En las décadas posteriores a 1979, ningún atleta iraní compitió contra un israelí en un escenario internacional.

El Campeonato Mundial de Judo en Tokio 2019 no sería diferente. Saeid Mollaei recuerda que "la orden de no competir contra los israelíes llegó de Irán al entrenador del equipo. Yo tuve que cumplir las órdenes. No sólo yo, sino todo el mundo sabe qué clase de consecuencias podría haber sufrido de haberme negado. Así que cumplí la ley para evitar problemas para mí y para mi familia".

A medida que avanzó la competencia, fue obvio que Mollaei tendría que enfrentar al atleta israelí Sagi Muki. La orden que recibió Mollaei fue: perder el encuentro para evitar calificar para la lucha final.

Los registros del campeonato del 2019 muestran claramente la presión que tenía Mollae. "Basado en mi opinión, en la del régimen y en la del ministro, él no tiene derecho a competir", dijo el presidente de la federación de judo de Irán. "Las circunstancias estipulan que uno nunca debe cuestionar esta perspectiva. Háganle entender (a Mollaei) que no tiene derecho a competir bajo ninguna circunstancia. Él es responsable por sus actos".

Mollaei no tuvo más opción que aceptarlo. Deliberadamente perdió su siguiente encuentro con Matthias Casse, de Bélgica. "Todo el mundo vio cómo actué para asegurarme 100% que perdería, y para respaldar esto se puede ver la filmación. Simplemente fue un show, todo lo que quería era que la lucha terminara", dijo posteriormente.

Él perdió el encuentro y salió de la competencia, pero Mollaei estaba tan molesto que no quiso regresar a Irán. Él ya tenía una visa para Alemania, tras haber competido allí previamente; así que, en vez de regresar a casa, desde Tokio viajó a Alemania. Eventualmente pidió asilo y ahora es un ciudadano alemán. Mollaei trabaja como entrenador de judo en la ciudad de Monchengladbach. Mollaei también se convirtió en ciudadano de Mongolia y ganó un puesto en el equipo olímpico de judo para competir en las Olimpiadas de Tokio 2021.

A comienzos del 2021, Mollaei viajó a Tel Aviv para participar en la competencia de judo Grand Slam, representado a Mongolia. La experiencia fue liberadora. Por primera vez, Mollaei pudo competir como deportista sin motivos ulteriores, libre para mostrar su mejor desempeño sin limitaciones políticas que le dijeran con quién podía luchar. "Yo sólo estoy compitiendo por Mongolia", afirmó Mollaei ante la televisión israelí durante su visita. "Ya no compito por Irán. Esa parte de mi vida ha terminado… Siempre fui un deportista, nunca me dediqué a la política".

Mollaei también se hizo amigo del judoca israelí Sagi Muki, el atleta con quien le habían prohibido enfrentarse en el 2019. "Él me apoya y yo se lo agradezco", aseguró Mollaei a los periodistas alemanes poco después de huir a Alemania en el 2019. "Espero que algún día podamos extender nuestra amistad (compitiendo en judo). No importa quién gane, lo que importa es la amistad".

Sagi Muki y Saeid Mollaei en la competencia en Tel Aviv, Febrero 2021.

Al comenzar los Juegos Olímpicos de Tokio 2021, otro competidor de judo, Fethi Nourine de Argelia, se retiró de la competencia para no enfrentarse al atleta israelí Tohar Butbul, que ocupa el sexto lugar en el mundo.

Sagi Muki fue eliminado en los cuartos de final de la olimpiada de Tokio, pero Saeid Mollaei ganó la medalla de plata en la categoría de 81 kilos. En ese emotivo momento, Mollaei dedicó su victoria al estado judío: "Esta medalla está dedicada también a ustedes y espero que Israel se alegre con esta victoria". Al finalizar con la palabra gracias en hebreo, todá, Mollae transmitió un sincero mensaje a los israelíes en todo el mundo.