La Organización de las Naciones Unidas, fundada en 1945 con la meta de restaurar la paz, ecuanimidad y justicia en un mundo que estaba hecho añicos después de la Segunda Guerra Mundial, ha fracasado una y otra vez en resolver el conflicto palestino-israelí debido a su constante sesgo anti israelí. Este sesgo permea prácticamente todas las facetas de la ONU y ha destruido su credibilidad como un mediador imparcial.

Israel es la única democracia del Medio Oriente y muestra mucho más respeto por los derechos humanos y por la justicia que sus vecinos, pero sin embargo, Israel es el foco de las críticas de la ONU una y otra vez, incluso por parte de aquellos que son serios abusadores de los derechos humanos. Y el sesgo va más allá de las resoluciones que ha aprobado la Asamblea General; también incluye un sentimiento anti israelí en el Consejo de Derechos Humanos e incluso en la supuestamente inofensiva UNESCO, que es la encargada de designar los lugares que son patrimonio de la humanidad.

¿Cómo puede ser que la ONU esté tan lejos de sus metas declaradas y haya terminado siendo simplemente un portavoz anti israelí?

Sionismo = Racismo

La historia de la ONU en el conflicto palestino-israelí comienza con el Plan de Partición de 1947. A pesar de que este fue rechazado por la Liga Árabe, de todas formas fue el paso previo al reconocimiento de Israel por parte de la ONU en 1949. Por las siguientes décadas, el tratamiento de la ONU hacia Israel continuó siendo relativamente justo e imparcial, a pesar de su deplorable silencio en relación a la crisis de refugiados judíos expulsados de tierras musulmanas. Las resoluciones más pro Israel de la ONU luego de la creación del Estado de Israel son probablemente las resoluciones número 242 y 338, escritas en 1967 y 1973 respectivamente.

Poco después de estas resoluciones, la ONU comenzó a volverse en contra de Israel. La camarilla anti Israel conformada por el Movimiento de Países No Alineados, compuesto principalmente por dictaduras, hizo su primera gran movida en 1975 con la aprobación de la infame y vergonzosa Resolución 3379, la cual establecía que el Sionismo era una forma de racismo. A pesar de que esta resolución fue posteriormente revocada en 1991 tras una intensa presión del primer gobierno de Bush, de todas formas causó un irreparable daño a la credibilidad de la ONU. Además, la acusación de que “Sionismo = Racismo” fue posteriormente repetida en las tres conferencias en Durban sobre racismo.

La ONU comenzó poco a poco a obsesionarse con el conflicto palestino-israelí, tomando acciones como establecer el "Comité de los inalienables derechos del pueblo palestino", declarar el "Día internacional de la solidaridad con el pueblo palestino" y emitir resolución tras resolución condenando a Israel por defender a sus propios ciudadanos. Mientras tanto, el tratado de paz entre Egipto e Israel de 1979 se firmó sin la ayuda de la ONU, luego de que las conversaciones de paz promovidas por la ONU en Ginebra fallasen sin producir ningún resultado. Asimismo, tanto los acuerdos de paz de Oslo de 1993 como el tratado de paz entre Israel y Jordania de 1994 se realizaron sin la participación de la ONU.

Luego de la aprobación de los acuerdos de Oslo hubo una significativa disminución en el número de resoluciones anti Israel que fueron aprobadas. Por primera vez, un llamado a la paz en el Medio Oriente —que emitió la ONU en 1993— no criticaba a Israel. La ONU condenó el terrorismo en contra de Israel por primera vez en la historia y la Comisión de Derechos Humanos oficialmente listó al antisemitismo como una forma de racismo (¡más vale tarde que nunca!).

Apoyo a terroristas

Luego de la segunda Intifada, el sesgo anti Israel de la ONU regresó y se volvió más intenso y corrosivo. La ONU ha aprobado, bajado el perfil o incluso aprobado tácitamente las violentas acciones de Hamás, Hezbolá y otras organizaciones terroristas. Una resolución aprobada en el 2002 por la Comisión de Derechos Humanos de la ONU (ahora llamada el Consejo de Derechos Humanos) no sonaba muy distinta a una propaganda de Hamás e incluso declaraba que los palestinos tenían un "derecho legítimo" a "resistir la ocupación israelí para liberar su tierra y ejercer su derecho de autodeterminación". Obviamente no había ninguna mención del derecho de Israel a defenderse de los ataques terroristas.

El cerco de seguridad de Cisjordania, una medida de emergencia que prácticamente detuvo el terrorismo proveniente de esa zona, fue declarado "ilegal", mientras que no hubo ninguna condena o discusión sobre por ejemplo el muro de Marruecos con el Sahara occidental, el cual ingresa al territorio soberano de su vecino Mauritania y ha violado los derechos humanos.

Otro vergonzoso capítulo en la larga historia de sesgo anti israelí de la ONU es el defectuoso Reporte Goldstone, emitido en el 2009 en respuesta a la operación israelí Plomo Fundido en Gaza. El reporte argumentaba que Israel había matado civiles de forma deliberada mientras que Hamás no había hecho esto. Dos años después, el juez Goldstone se retractó de estas afirmaciones. A pesar de los evidentes errores, omisiones y distorsiones del reporte, la ONU y gran parte de sus estados miembro lo consideraron sin vacilar como un reporte certero.

Y como vemos con el reciente conflicto con Gaza, la ONU continúa tan sesgada como siempre en contra de Israel. El Consejo de Derechos Humanos recientemente aprobó la resolución S-21, creando una comisión para reportar sobre las violaciones a los derechos humanos en la guerra. Prácticamente sin hacer referencia a los ataques indiscriminados con misiles por parte de Hamás, la resolución asume de forma automática que Israel es el culpable y por lo tanto, al igual que el Reporte Goldstone, pierde todo sentido de credibilidad.

Racismo puro

Los representantes de distintas naciones en la ONU han hecho descarados comentarios antisemitas que no han encontrado oposición y que incluso han sido apoyados por funcionarios de la ONU.

El embajador Sirio repitió las acusaciones medievales de líbelos de sangre sobre que los judíos mataban niños cristianos para utilizar su sangre para hacer Matzá.

Por ejemplo en 1991 el embajador Sirio repitió las acusaciones medievales de líbelos de sangre sobre que los judíos mataban niños cristianos para utilizar su sangre para hacer Matzá. Esta repulsiva mentira fue desafiada recién después de un par de meses, luego de una gran presión por parte de Estados Unidos. En el año 2005, Jean Ziegler (el relator especial de la ONU para el derecho a la alimentación) llamó a la Franja de Gaza un "gigantesco campo de concentración". A pesar del rechazo del portavoz de la ONU ante el comentario de Ziegler, la ONU no tomó ninguna acción punitiva en contra de Ziegler. En el año 2008, el ex presidente de la Asamblea General, Miguel d'Escoto Brockmann, abrazó públicamente al ex presidente de Irán Mahmoud Ahmadinejad luego de que éste diera un descarado y antisemita discurso anti Israel. Brockmann igualó las políticas israelíes con el apartheid e hizo un llamado a un boicot internacional contra Israel.

En el año 2003 fue propuesta por primera vez en la Asamblea General una resolución para condenar el antisemitismo, pero el patrocinador de la propuesta, Irlanda, fue forzado a retirarla por falta de apoyo.

Finalmente, la aceptación de la ONU de "Palestina" como un miembro de la Asamblea General en el 2012 no sólo no ayudó en nada al proceso de paz, sino que ahora le dio legitimidad a Hamás a través del gobierno de unidad entre Hamás y la Autoridad Palestina que se pactó a comienzos de este año.

Puntos a favor

Decir que la ONU necesita una reforma es algo que se sobreentiende. Es un sistema descompuesto en el cual el sesgo en contra de Israel es la norma y donde la discusión del conflicto palestino-israelí toma precedencia por sobre importantes temas como Darfur, Congo o Siria. Pero pese a que es tentador desestimar todo lo que hace la ONU, debemos tener en mente los muchos logros positivos que sí ha tenido la ONU en áreas como educación, mantener la paz y ayuda humanitaria.

Toma por ejemplo las numerosas conferencias sobre combatir el antisemitismo, incluyendo aquella del año 2004 en la cual el ex Secretario General, Kofi Annan, reconoció algunos errores de la ONU como la proclamación de 1975 de que “Sionismo = Racismo”. En el año 2005, la Asamblea General estableció el 25 de enero como el Día Internacional del Recuerdo del Holocausto y en el 2007 condenó explícitamente la negación del Holocausto. Además, la ONU tiene una gran cantidad de material educativo gratuito sobre el Holocausto que ha sido traducido a todos los lenguajes oficiales de la ONU.

De nosotros depende exigir un cambio tanto de la ONU como del gobierno de Estados Unidos, que es el mayor contribuyente al presupuesto de la ONU. Una vez que la comunidad internacional deje de ver a Israel como un enemigo permanente, sólo entonces podrá haber un progreso real.

(Fuentes: Jewish Virtual Library, UN Watch, Ynet News, New York Post, Times of Israel, L.A. Times, Anti-Defamation League)